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lunes, 30 de noviembre de 2020

Marianela recuperada.

 

Ópera en tres actos de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero (basada en la novela homónima de Benito Pérez Galdós). Música de Jaime Pahissa. Adriana González. Paola Leguizamón. María José Suárez. Alejandro Roy (Pablo). Luis Cansino. Simón Orfila. César Méndez Silvagnoli. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro Titular del Teatro de la Zarzuela. Dirección musical: Óliver Díaz. Teatro de la Zarzuela: 29-11-2020.

Casi cien años han transcurrido desde que esta ópera, de un compositor poco programado en España, fuera dada a conocer en el Teatro del Liceo barcelonés. Este dato, como tantas cosas, tiene dos caras: la falta de interés por nuestra cultura y patrimonio, y la satisfacción de que, de vez en cuando, haya personas y entidades que se aventuren a montar algunas de estas músicas olvidadas, con el esfuerzo, trabajo y riesgo que ello supone; personas que no se conformen con funciones o conciertos de éxito asegurado, incluido el económico.

En este primer año de la pandemia, hay que agradecer al Teatro de la Zarzuela, a su dirección, al equipo gestor, a sus artistas y a sus trabajadores, el esfuerzo especial que han realizado para que Marianela haya podido, al menos, ser escuchada. Las condiciones impuestas por el virus han obligado a reducir el aforo y han sido necesarias modificaciones en el escenario para que orquesta y coro pudieran mantener la “distancia de seguridad”. Estas condiciones suponían cambios en el resultado musical, pero el trabajo y la profesionalidad de los intérpretes los han gestionado con eficacia.

 Marianela es una ópera muy interesante en la que destaca el componente sonoro. El libreto es menos brillante que el de la novela original, y creo que, incluso, debió plantear al compositor momentos complicados por su verso variado, no siempre fácil de llevar al pentagrama. El planteamiento vocal es, en general, extraordinariamente exigente con todos los cantantes, que están casi siempre en la zona más aguda de su registro y con volúmenes sonoros elevados. El coro, que tiene poca presencia, está bien tratado y, aunque cantó con mascarillas, cumplió su cometido con la profesionalidad habitual. La orquesta tiene un tratamiento sinfónico de importante entidad; el colorido tímbrico es brillante; no he encontrado, salvo algún detalle concreto, resonancias folclóricas relevantes, tampoco influencias externas, aunque hay detalles que podemos relacionar con el mundo wagneriano. Son momentos especialmente atractivos: el terceto de arranque, donde Marianela muestra la exigencia de su papel; el dúo de la protagonista y Pablo, el ciego al que cuida; el aria de Marianela en el segundo acto; el dramático canto de Pablo al recuperar la vista, ya en el tercero y, especialmente, la brillante escena del baile, amplia, elaborada, brillante y rica en colorido.

Marianela, es, en resumen, una obra importante, una partitura que necesita de más de una audición para poder extraer de ella todos los valores que contiene. Es también un trabajo que requiere la escena. Ojalá que, ahora que se han evidenciado sus cualidades, sea posible verla sin tener que esperar demasiado.

 

Un momento de la función. (Foto. T. Zarzuela)

Para las dos funciones ofrecidas, el Teatro de la Zarzuela ha reunido un reparto de alto nivel, que, además, superó el esfuerzo añadido de trabajar prácticamente dos horas, sin descanso (otra consecuencia de la situación sanitaria).

Adriana González, soprano guatemalteca, hizo una Marianela poderosa, superando los exigentes agudos con autoridad y solvencia y ofreciendo unos pocos momentos íntimos y delicados que muestras sus cualidades canoras. Paola Leguizamón, soprano colombiana, fue Florentina, un rol de menos importancia que el protagonista, pero también exigente en el alto registro en que ha de desenvolverse. La ovetense María José Suárez, fue Mariuca, un rol con escasa presencia musical, que resolvió sin problemas. Pablo, el ciego, fue el tenor gijonés Alejandro Roy; voz potente, metálica, con agudos limpios y poderosos que entusiasmaron al público. El barítono gallego, Luis Cansino, hizo el papel del médico: brillante como sus compañeros, le otorgó una cierta expresividad que completó su interpretación. El menorquín Simón Orfila fue el Patriarca de Aldeacorba; su voz redonda de bajo contribuyó a plantear un papel importante en la ópera. César Méndez Silvagnoli, barítono portorriqueño fue el padre de Florentina; también lució su bella voz y estuvo a la altura del resto del reparto.

El coro, preparado con la solvencia de siempre por Antonio Fauró, su director titular, dio muestra de su excelencia, a pesar de que estaba limitado en el número de sus componentes. La orquesta, brillante, poderosa, quizá en algún momento con demasiado volumen (aunque sin llegar a tapar a las voces), superó las dificultades que supone tocar en las condiciones impuestas por la situación sanitaria: acostumbrados a tocar “juntos”, no debe resultar fácil hacer lo con “distancia de seguridad”, mascarillas y con pantallas protectoras para los instrumentos de viento. Escuchar a los compañeros de forma distinta a lo que es habitual, debe resultarles extraño. Pero creo que los asistentes no lo notaron.

El público premió a todos con aplausos calurosos y entusiastas.

En contra de lo que viene siendo habitual, ninguna de las dos funciones fue grabada por Radio Clásica; al parecer, como consecuencia de las restricciones creadas por la pandemia. ¡Otra oportunidad perdida! ¡Lástima!

 Vidal Hernando.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Ópera. Marianela.

 Ópera en tres actos. Libreto de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero (basada en la novela homónima de Benito Pérez Galdós). Música de Jaime Pahissa. Estreno: 31 2 marzo de 1923, en el Gran teatro del Liceo, de Barcelona.

 MARIANELA

Versión de concierto.

 

Intérpretes:

 

Adriana González (Marianela). Paola Leguizamón (Florentina).

María José Suárez (Mariuca).

Alejandro Roy (Pablo). Luis Cansino (Teodoro Golfín).

Simón Orfila (El Patriara de Aldeacorba).

César Méndez Silvagnoli (El padre de Florentina)

 

Orquesta de la Comunidad de Madrid.

Coro Titular del Teatro de la Zarzuela.

Dirección musical: Óliver Díaz.

 

2 funciones:

27 y 29 de noviembre de 2020.

Personajes e intérpretes del estreno. Marianela, lazarillo de Pablo (Carlota Dahmen, soprano). Florentina, sobrina de Sinforoso y Señana (Conchita Velázquez, mezzosoprano). Señana, esposa de Sinforoso. Mariuca (Alexina Zanardi, soprano). Pablo, hijo del Patriarca, ciego de nacimiento (Joan Nadal i Martínez, tenor). Teodoro Golfín, médico oculista (Celestino Sarobe, barítono). El Patriarca de Aldeacorba, padre de Pablo (Gabriel Olaizola, bajo). Sinforoso Centeno, capataz de ganado en las minas. Los decorados fueron de Vilumara y Alarma, y la dirección de escena de Rafael Moragas. 


Números musicales. (Distribución preparada por el profesor Emilio Casares y publicada en el programa del T. Zarzuela). Acto I. Preludio. Terceto de Marianela, Pablo y el Patriarca (“Todas las flores del campo”). Aria de El Patriarca (“Por qué Dios mío, ven mis ojos”). Ramón, el Patriarca, Gasparuco y coro interior (“Dios guarde al Patriarca”). Mariuca y coro (“El trabajo de las minas es muy penoso”). Dúo del Patriarca y Teodoro Golfín (“Calma melancólica de la tarde”). Interludio, coro lejano y dúo de Pablo y Marianela (“¡Ah! … ¿Es de noche, Nela?”). Patriarca, Pablo y Marianela (“¿Pablo, estás aquí ya?”). Acto II. Preludio. El Patriarca, su hermano y Florentina (“Con todo el corazón os agradezco”). Preludio y aria de Marianela (“¡Madre de Dios piadosa!”). Concertante del patriarca, Marianela, Florentina, Pablo, Teodoro y el hermano (“Ven Pablo, que Dios”), El Patriarca, Teodoro, Pablo, el Hermano y Florentina (“¡Es tu prima Florentina!”). Acto III. Aria de Pablo (“¡Gracias, Señor del cielo!”). Baile y el Patriarca, Pablo coro y Pedrillo (“¿Oyes, Pablo?”). Dúo de Teodoro y Marianela (“¿Ves cómo no hay nadie?”). Marianela, Florentina y Teodoro (“¡La señorita Florentina!”). Dúo de Florentina y Pablo (“Adiós, ¿Por qué me huía esta criatura!”). Final. Pablo, Teodoro, Florentina y Marianela (“¿Qué? ¿Quién? ¡Dios todopoderoso!”)

 

 Sinopsis argumental original.  Acto I. Inmediaciones de Socartes, pueblo marinero del norte de España, en el que vive Pablo, al que acompaña Marianela, muchacha fea, pero cariñosa, apasionada y sonadora. Pablo, ciego de nacimiento, de el mundo a través de los ojos de Marianela, que le guía en sus paseos y le describe todo lo que ella ve, el campo, las flores ...  Al lugar llega el médico Teodoro Golfín, que confiesa al Patriarca que es posible volver la vista a Pablo. La alegría de Pablo, al enterarse, es infinita, pero Marianela (a la que todos llaman Nela), queda triste y llorosa.

Acto II.  Casa del Patriarca en la que se encuentra Florentina, prima de Pablo. Es el día en que se va a comprobar el resultado de la operación a la que ha sido sometido Pablo. También está Nela, por expreso deseo de Pablo: es la primera persona a la que quiere ver. Mientras esperan, Nela pide a la Virgen que devuelva la vista a Pablo y también, que la transforme a ella en una mujer hermosa. Cuando el médico retira el vendaje a Pablo, Pablo ve a su hermosa prima Florentina, y lleno de excitación la llama Nela, quien, escapa corriendo hacia la montaña.

Acto III. Nela no aparece por ninguna parte. Los lugareños celebran la recuperación de Pablo yt cuando termina la fiesta aparece Teodoro Golfín llevando a Marianela, convenciéndola de que Pablo no ha de verla. Así ocurre, pero Pablo tiene ocasión de tocar la mano rugosa y áspera de Nela y se da cuenta de su error: su hermosa prima Florentina no es quien le ha servido de guía y acompañante durante años; Nela es fea. Marianela, incapaz de resistir la impresión cae muerta a los pies de Pablo.

Comentario. Como ya es habitual, el Teatro de la Zarzuela, recupera una obra desconocida en nuestro tiempo del importantísimo patrimonio lírico hispano. Gracias a esta política, tenemos ocasión de escuchar, aunque sea en versión de concierto, músicas de calidad por la que no muestran interés otros teatros apoyados, en mayor o menor medida, por dinero público.

De Marianela, nadie conoce nada, salvo los intérpretes que la ofrecerán y quienes hay trabajado en su recuperación. La razón es obvia, no se ha vuelto a interpretar en España desde su estreno, hace 97 años. Los comentarios y opiniones de que disponemos la hemos ofrecido en este mismo blog en la entrada “A propósito de Marianela”, que publicamos hace unos días. A ella les remitimos. J.P.M.

sábado, 21 de noviembre de 2020

A propósito de Marianela.

 


La imponente producción literaria de Benito Pérez Galdós, gran aficionado a la música, pianista aficionado, crítico musical en La Nación, entre 1865 y 1868, y asiduo de representaciones líricas y conciertos. ha dado lugar a más de una veintena de obras líricas inspiradas en sus novelas, sus trabajos teatrales y sus Episodios Nacionales.

 

Benito Pérez Galdós. Retrato de Sorolla.

 La trágica historia de la novela Marianela, ha sido la que más ha llamado la atención de los compositores. El resumen argumental del original galdosiano es el siguiente: Marianela, joven huérfana y fea, sirve como lazarillo a Pablo, ciego de nacimiento y de buena posición social, que sólo conoce el mundo exterior a través de las descripciones de Marianela. Los jóvenes se quieren y piensan en una vida en común. A la aldea llega un médico que se ofrece para dar la vista a Pablo. Esta idea inquieta y preocupa a Marianela, porque le ha dicho a Pablo que es una mujer muy guapa. Tras la operación, a quien primero ve Pablo es a su bella prima Florentina y cree que se trata de Marianela. Marianela huye ante la incomprensión general. Cuando la encuentran, Pablo, que vuelve a tener vendados los ojos, toca su áspera mano y la reconoce, pero la llama Florentina. Marianela, al darse cuenta de la confusión, cae muerta.

 

Magdalena.

La primera aproximación a esta novela, se tituló Madgalena. Siguiendo la trama de la novela galdosiana, Félix Lavín, escribió un libreto en un acto al que puso música el compositor Pedro Miguel Marqués (1843-1918). Calificado como “drama lírico en un acto y en verso”, está ambientado “en las montañas de Vizcaya, año 1829” y se estrenó en el Teatro Apolo, de Madrid, el 15 de noviembre de 1890, en una función a beneficio de las cigarreras damnificadas por el incendio de la Fábrica de Tabacos madrileña.

 Tuvo como intérpretes principales a: L. Alba (Magdalena[1]). J. Alba (Serafina, hija del Doctor). Sr. Fabra (Fernando, huérfano, ciego de nacimiento). Sr. Guerra (Andrés). Sr. Alba (El Doctor). La obra, según el libreto, tiene los siguientes números musicales: Romanza de Andrés (“¡Cuántas veces, no exagero!”). Dúo de Magdalena y Fernando (“¡Fernando! ¡Magdalena!”). Coro y Magdalena (“La noche ya ha cerrado”). Recuerdo del canto de los trabajadores.

 En los “Ecos teatrales” de La Época (16-11-1890) se pudo leer:

 El libro de corte serio e inspirado en una de las mejores novelas de Galdós, se distingue por su esmerada versificación. La música, dos de cuyos números fueron repetidos entre grandes aplausos, revela la inspiración y el buen gusto de su autor, uno de nuestros más famosos maestros.

Sin embargo, el público manifestó su impaciencia varias veces y al caer el telón sólo se oyeron algunas tímidas palmadas.

 

La conclusión de El Heraldo de Madrid fue escueta: “La obra se oyó con encanto, pero no logró interesar al público”. Según Chispero[2], gustó mucho y estuvo en cartel varios días.

  

Jaime Pahissa y Marianela.

En 1913 Pérez Galdós aceptó la idea de que Marianela fuera llevada al teatro hablado, así lo reconoce en carta a los hermanos Álvarez Quintero, en la que sugiere, incluso, local para ser estrenada (el Teatro Español) y hasta el nombre para la protagonista: Mercedes Sampedro. Los sevillanos aceptaron y tras algunos inconvenientes, Marianela se pudo ver en el Teatro de la Princesa, el 18 de octubre de 1916, aunque con Margarita Xirgu en el personaje principal.

 

Margarita Xirgu

 

Galdós quiso que fuera el poeta y dramaturgo gaditano Carlos Fernández-Shaw (1865-1911) quien realizara la adaptación como ópera, pero este no lo hizo por estar trabajando en otra obra, aunque la correspondencia cruzada entre el canario y el gaditano muestra que éste actuó más como intermediario que como redactor de la ópera.

 Años después, ya fallecido Galdós, Jaime Pahissa pidió a los Quintero la conversión de su adaptación teatral en libreto de ópera. En esta forma, los tres actos de Marianela fueron estrenados en el Liceo barcelonés el 31 de marzo de 1923. El libreto sigue las líneas generales de la obra galdosiana, pero nos parece bastante descargado de la intensidad trágica de la narración del canario.

 Los personajes e intérpretes del estreno fueron: Marianela, lazarillo de Pablo (Carlota Dahmen, soprano). Florentina, sobrina de Sinforoso y Señana (Conchita Velázquez, mezzosoprano). Señana, esposa de Sinforoso. Mariuca (Alexina Zanardi, soprano). Pablo, hijo del Patriarca, ciego de nacimiento (Joan Nadal i Martínez, tenor). Teodoro Golfín, médico oculista (Celestino Sarobe, barítono). El Patriarca de Aldeacorba, padre de Pablo (Gabriel Olaizola, bajo). Pachín, un zagalillo (Gallofré). Además participan, Sinforoso Centeno, capataz de ganado en las minas, cuatro mineros (Ramón, Gasparuco, Antón y Pedrillo), Celipín y Tanasio, cuyos nombres no figuran en el libreto que hemos manejado[3].


 La obra presenta los siguientes números musicales[4]: Acto I. Aria de Marianela (“Todas las flores del campo”). Dúo de Celipín y Marianela (“¡Córcholis! ¡Recórcholis!”). Aria del Patriarca (“Por qué Dios santo, ven mis ojos”). Coro de mineros (“Al brillar la luz del día”). Dúo de Marianela y Pablo (“Es ya de noche, Nela”). Acto II. Aria de Tanasio (“A Pepina ronda Lucas”). Aria de Florentina (“Mariposa mensajera”). Oración del Patriarca (“¡Dios de los cielos benditos!”). Aria de Marianela (“Madre de Dios piadosa”). Acto III. Aria de Pablo (“¡Gracias, Señor del cielo!”). Coro (“¡Que viva el Patriarca!”). Dúo de Teodoro y Marianela (“¿Por qué te escapaste? Dime”). Aria de Marianela (“Por qué me huía esa criatura”). Dúo de Pablo y Florentina (“¡Pobre criatura!”).

 De la recepción de Marianela hemos rescatado algunos testimonios: Walter en La Vanguardia (1-4-1923) publicó un amplio comentario del que entresacamos:

 No siempre rinde culto el maestro Pahissa al espíritu tradicional de la ópera, se le ve también echar mano de más modernos recursos, que, por otra parte, le son familiares, como lo demuestra en sus composiciones sinfónicas, y así adquiere un valor descriptivo y evocador el interludio del anochecer en el primer acto, la escena de la curación de la ceguera de Pablo en el segundo y varias escenas del tercero. El comentario musical crece en interés a cada acto y en los momentos más culminantes (final de los dos actos primero y segundo, los dúos del tercero y cuarteto final del mismo) adquiere verdadero empuje. La orquesta suena siempre con plenitud y magnificencia, sobre todo en los momentos dramáticos de mayor tensión, y envuelve como rica túnica las melodías, que en algún caso necesitan el realce de este ropaje. Está bien dibujado el carácter del Patriarca de Aldeacorba, los recitativos y romanza a él confiados están impregnados de serena nobleza. Hallamos a faltar color local en las danzas del tercer acto, de ritmo animado y vigoroso. Es, en conjunto, simpática la música de Marianela, en particular porque la inspiración no aparece ahogada por un exceso de ciencia.

 

Joaquín Montaner (El Sol, 6-2-1923), en un trabajo titulado “Marianela, ópera”, escribía:

 Pahissa ha compuesto, sin duda, una excelentísima ópera. No ha descuidado ninguna ocasión, ni ha desatendido las grandes sugestiones del asunto para despertar emociones múltiples y hondas. Tiene toda la obra una melodía tibia, acariciante y sensual. En determinados momentos aparece el técnico, el formidable técnico y virtuoso; pero enseguida desciende y se nivela con el argumento, aclarándose y devolviéndose en un tono de comprensión, de familiaridad, facilísimo y felicísimo. La pastoral y el dúo del primer acto son de positiva fuerza creadoras.

Marianela –el personaje lírico– tiene la expresión temática de un aire popular catalán. Alguien ha anotado esta anormalidad, sin atreverse del todo a culpar al músico. No habría motivo para ello. Lo interesante en una obra de arte es la interpretación original del artista, incluso cuando se vale de expresiones que no le son propias.

 Marianela se ofreció en el teatro Colón de Buenos Aires en 1946. Para aquella ocasión Pahissa escribió:

 Marianela es una ópera. El hecho de que el libro esté escrito en castellano, no quiere decir que sea una zarzuela. Zarzuela y ópera son dos mundos distintos. En cada uno hay sus valores. Pero ninguno de los compositores que han trabajado en la zarzuela ha tenido el dominio completo de la técnica ni un alto ideal artístico para que sus obras estuvieran a la altura de la gran música universal[5].

Muchos tipos de ópera hay: desde la melodiosa de la escuela lírica italiana, a la majestad insuperable de las grandes creaciones wagnerianas. Marianela no pertenece a ninguna de esas dos escuelas. Ni tampoco al género típico nacionalista como las óperas rusas. Pero en ella las voces cantan con todo el vuelo lírico de la ópera italiana, aunque apoyadas, las melodías, en un fondo armónico simple pero matizado; y la orquesta suena siempre sinfónicamente, como en las obras de tipo wagneriano y moderno, bien entendido que esto se refiere sólo al aspecto técnico y de escritura, no al de la expresión o escuela, pues esta es clara y cálida como de origen latino, de la España mediterránea, frente a las costas de Italia y situada en la Europa occidental.

 

Partitura de Jaime Pahissa

Otros acercamientos.

Otros músicos se han interesado por la historia de esta novela: Benjamín Gutiérrez Sáenz (1937), Manuel B. González y Jesús Romo (1906-1995). También Joaquín Malats (1872-1912)[6] y Enric Morera (1865-1942)[7]. Además, Arturo Lapuerta (1872-1934) inició el trabajo de musicalizar Marianela, pero lo aparcó en beneficio de su ópera Zaragoza, la única cuyo libreto es del propio escritor canari.  De estas obras nos ocupamos a continuación.

 El compositor costarricense Benjamín Gutiérrez Sáenz (San José, 1937), escribió su ópera en dos actos, Marianela, sobre libreto de Roberto Paniagua, antes de cumplir los veinte años y tuvo ocasión de estrenarla en el Teatro Nacional de San José, el 7 de octubre de 1957. La obra fue bien recibida y en ella encontraron algunos críticos influencias del Verdi dramático y de Wagner. La obra sigue el esquema argumental original y sus personajes son: Marianela (lazarillo de Pablo), Florentina (prima de Pablo), Pablo (ciego, hijo de D. Pedro). Don Pedro (padre de Pablo), Centeno (sirviente de D. Pedro) y Sofía. En su interpretación intervinieron: Albertina Moya (Marianela), el barítono Ermer Campos, el tenor Gustavo Silsky y los bajos Claudio Brenes y José Rafael Ochoa. La obertura fue interpretada al piano por el propio compositor y el acompañamiento de la representación corrió a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Hugo Mariani[8].

 Compositor portorriqueño (nacido en Arecibo) Manuel B. González, escribió una ópera en tres actos titulada Marianela o Nela[9]. Comenzó a trabajar en la música a los 13 o 14 años, después hizo el libreto ayudado por José Luis Keyes. En 1974 tuvo ocasión de darla a conocer en el Colegio Eugenio María de Hortas, con acompañamiento de dos pianos. Después, la intérprete Graciela Rivera la ha cantado en otras ciudades[10].

 Además de estos ejemplos operísticos, el compositor español Jesús Romo Raventós, sobre texto de José Méndez Herrera y José Molina Navarrete, compuso una zarzuela titulada Marianela o Tu lazarillo; fue presentada a un concurso convocado por la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero, pero no alcanzó el premio.

 Además, Marianela fue lleva al cine en tres ocasiones: 1940, Benito Perojo (Guion: Hermanos Álvarez Quintero y B. Perojo. Música: Jesús Guridi. Intérpretes: Mary Carrillo, Julio Peña, Rafael Calvo). 1955, Argentina. Julio Porter (Guion: Pablo Palant, Luis Ordaz y Julio Porter. Música: George Andreani. Intérpretes: Olga Zubarry, Pedro Laxalt, José María Gutiérrez). 1972, Angelino Fons (Guion: Alfredo Mañas. Música: Pascual Auriat. Intérpretes: Rocío Dúrcal, Germán Cobos, Lola Gaos).

 Aunque no es objeto de estas líneas, podemos añadir que basadas, con mayor o menor rigor, en textos galdosianos se han escrito un número importante de zarzuelas. Nos limitamos a una simple relación pues ya hemos tratado el tema con mayor detalle en artículo publicado en el dosier “Benito Pérez Galdós. Canciones, romanzas y arias”, coordinado por Antonio Gallego y publicado en la revista Scherzo[11].

 Zarzuela grande: Cádiz (Javier de Burgos, con música de Federico Chueca y Joaquín Valverde Durán, 1886); Trafalgar (Javier de Burgos, con música de Gerónimo Giménez, 1890); Gerona (Mariano de Rojas, música de Teodoro San José, 3893).

Zarzuela chica: El 7 de julio (Guillermo Perrín y Miguel de Palacios, con música de Ángel Rubio y Casimiro Espino, 1887); ¡Zaragoza! (José Jackson Veyán, con música de Ángel Rubio, 1888); El estudiante de Maravillas (Julián Castellanos y Velasco, con música de Gerónimo Giménez , 1889); Aragón (José Suárez y Bernardo Martínez y Navarro, con música de Segundo Olea y Manuel Martínez Faixá, 1892); El equipaje del rey José (Cristóbal de Castro y Ricardo Catarineu, con  música de Ruperto Chapí, 1903); Biblioteca popular (Luis de Larra, con música de Joaquín Valverde Sanjuán, “Quinito”, y Rafael Calleja, 1905); El pueblo del Dos de Mayo (Carlos Servert y Fortuny, con música de los maestros Gregorio Mateos y Antonio Porras, 1908); Episodios nacionales (Maximiliano Thous y Elías Cerdá, con música de Vicente Lleó y Amadeo Vives, 1908), y El grito de independencia (Gerardo Farfán y Javier de Burgos, con música de Gerónimo Giménez, 1908);

Parodias: La del capotín o Con las manos en la masa (Gabriel Merino, música de Luis Arnedo); La de don sin din (Enrique Ayuso Miguel, música de Salvador María Granés), y La de vámonos (Felipe Pérez y González, música por Joaquín Valverde Sanjuán, “Quinito”. Las tres se dieron a conocer en 1894 y parodian la comedia galdosiana La de San Quintín (1894). También fue parodiada la novela El abuelo (1897), que dio lugar a El abuelito (Manuel Fernández de la Puente, música de Manuel Fernández Caballero) y El camelo (Gabriel Merino, música de Rafael Calleja Gómez), ambas de 1904. Por último, ¡Alerta! (Federico Rodríguez Escacena y Rafael Muñoz Esteban, música de Jesús Corvino y Luis Foglietti, 1901) parodiaba el drama Electra (1901), del canario. 

José Prieto Marugán.

 



[1] Magdalena y Fernando, son Nela y Pablo, respetivamente, del original galdosiano.

[2] Víctor Ruiz Albéniz, “Chispero”. Teatro Apolo. Historial, anecdotario y estampas madrileñas de su tiempo (1873-1929). Prensa Castellana, Madrid, s/f. p.184.

[3] Serafín y Joaquín Álvarez Quintero. Teatro completo. Tomo XXXIV. Sainetes y zarzuelas. Espasa-Calpe, Madrid, 1943.

[4] En las óperas, como se sabe, no existe la separación entre partes cantadas y las “recitadas”, por así decirlo. Ene ste caso, como el texto está escrito en prosa y verso, hemos considerado estos últimos como los verdaderamente cantados,

[5] Estas opiniones son discutibles, pero no es momento de hacerlo. Algunos compositores de zarzuela escribieron ópera de nivel; si no son conocidas y valoradas es por la mala actuación de los responsables de la cultura y los teatros hacia la ópera propia, no por su calidad.

[6] Carta a Galdós, 22-10-1896. Shlueter, 94.

[7] Carta a Galdós, 9-10-1903. Shlueter, 162.

[8] Datos obtenidos de: Vernon A. Chamberlin. “The first Costa Rican Opera (1957), en Anales Galdosiano, 1984, págs.. 147-148. También en Ivette Rojas, Zeledón. “La composición de óperas en Costa Rica a partir de 1950”, en Revista Estudios (de la Universidad de Costa Rica), nº 28, 2014.

[9] Ambos títulos hemos encontrado.

[10] Datos procedentes de Schlueter, 286 y ss.

[11] José Prieto Marugán. “Zarzuelas basadas en textos de Galdós”. En Antonio Gallego (Coord.) “Benito Pérez Galdós. Canciones, romanzas y arias”. En Scherzo, Año XXXV, nº 366, Octubre, 2020,  págs.. 75-91

sábado, 14 de noviembre de 2020

La del manojo de rosas: éxito revalidado.

 

La del manojo de rosas. 

Sainete lírico en dos actos de Anselmo Cuadrado Carreño y Francisco Ramos de Castro. Música de Pablo Sorozábal. Ascensión: Ruth Iniesta. Clarita: Sylvia Parejo. Doña Mariana: Milagros Martín. Joaquín: Carlos Álvarez. Ricardo: Vicenc Esteve. Capó: David Pérez Bayona. Espasa: Ángel Ruiz. Dirección de escena: Emilio Sagi. Escenografía: Gerardo Trotti. Vestuario: Pepa Ojanguren †. Iluminación: Eduardo Bravo.  Coreografía: Goyo Montero †. Reposición coreográfica: Nuria Castejón. Coro titular del Teatro de la Zarzuela (Dtor. Antonio Fauró).  Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: Guillermo García Calvo. Teatro de la Zarzuela: 12-11-2020.

 

Treinta años tiene este montaje de una de las grandes obras del repertorio zarzuelero. Treinta años, en esto del teatro, es una edad avanzada que no todas las producciones alcanzan. Durante estas tres décadas, esta versión del sainete se ha escuchado en varias ciudades españolas, en París y en Roma, con éxito reconocido. ¿Cuáles son las razones de esta vigencia y pervivencia?  A mi juicio, cuatro: Un texto excelente, bien equilibrado en lo serio y lo cómico, con consistencia dramatúrgica, y con sus pinceladas críticas y de actualidad; una música excelente, adecuada al texto y a las situaciones, apropiada a la prosodia y a la entonación del lenguaje, una habilidad indiscutible para fusionar ritmos populares con las formas modernas de la época, y  una orquestación brillante; además, un montaje, ágil, adecuado al espíritu de la obra, fresco, dinámico y respetuoso con el trabajo original. Y, naturalmente, una interpretación magnífica, sentida por cada uno de los intérpretes, expresada con claridad y, sobre todo, con interés y cariño por el trabajo bien hecho. Resultado: la lozanía de una producción que habría llenado hasta la bandera la docena defunciones previstas, si no hubiera sido por las consecuencias de la pandemia que soportamos, que ha obligado al Teatro de la Zarzuela, a reducir su aforo a la mitad. 
 
 
Carlos Álvarez y Ruth Iniesta. Foto: T. Zarzuela
La de este año es la quinta reposición de La del manojo en el teatro madrileño, lo que significa que la versión de Emilio Sagi es muy conocida del público capitalino. No obstante, queremos insistir en el respecto al texto original, la concepción “clásica” de la escenografía y el “tradicional” manejo de los movimientos escénicos. Con estos elementos, el sainete funciona a la perfección.

 En esta ocasión Ruth Iniesta, que hizo el papel de Clarita en la temporada 2013/14, es Ascensión, la florista.  Tuve la impresión de que su voz ha ganado en cuerpo y potencia; hizo una interpretación convincente y brillante que fue muy aplaudida. Carlos Álvarez, que intervino en la producción de 1990 mostró su voz poderosa y profunda, y cautivó al público, hasta el punto de que se vio obligado a bisar la célebre “Madrileña bonita”, algo muy poco frecuente hoy en las representaciones de la Zarzuela. Milagros Martín, persona fundamental en nuestro teatro lírico, dio vida a Doña Mariana, la madre de Joaquín con lo que quizá haya conseguido un récord: interpretar los tres papeles femeninos de esta obra: Ascensión, Clarita y Doña Mariana. El rol de Ricardo, el aviador, fue interpretado por el barcelonés Vicenç Esteve, que estuvo a la altura en su intervención. El ilustrado “Espasa”, papel complejo y delicado, fue brillantemente defendido por el malagueño Ángel Ruiz, que fue muy aplaudido y nos recordó a otros intérpretes de este singular personaje. Clarita y Capó, la tradicional pareja cómica (que en este sainete casi es un trío por los intereses de Espasa por la muchacha) estuvieron a cargo de Sylvia Parejo y David Pérez-Bayona. Ambos proceden del Proyecto Zarza, actividad desarrollada por el Teatro con destino a los jóvenes (intérpretes y espectadores) que está dando muy buenos resultados. Los dos crearon unos personajes simpáticos, dinámicos, y, sobre todo, ajustados a la idea original del sainete.

Destacaría, además, la dicción del conjunto; el texto de cada intervención se entendía casi sin recurrir a los sobretítulos, excepto quizá la farruca que como está escrita en caló… Esto de la articulación en el canto es especialmente complicado en las voces femeninas, pero en esta ocasión fue resuelto a satisfacción.

Dúo de Ricardo (a la izquierda) y Joaquín (derecha) (TZ.)

 

La dirección musical fue de Guillermo García Calvo, madrileño y actual director musical de la Zarzuela. Realizó un trabajo detallado con una orquesta muy reducida por causa del Covid. Con sólo 23 músicos en el foso, fue capaz de destacar la brillantez de una gran orquestación y superar los problemas de equilibrio que plantea esta carencia. La representación fue llevada con tranquilidad, sin caer en las “velocidades” que escuchamos en otras ocasiones, dejando que la música respire sin agobios.

 

En resumen, unas “rosas”; frescas, brillantes y olorosas; unas rosas como las que alegran la primavera, con esas radiantes gotitas de rocío, que las embellecen todavía más.  Podemos estar orgullosos por tener representaciones como esta y poder disfrutar de ellas plenamente.

 

Hemos de dejar constancia de la excelente y eficaz organización del espectáculo a causa de la existencia del coronavirus: circuitos separados para la entrada de los espectadores, dependiendo de su localidad; alfombrillas para la limpieza del calzado, gel hidroalcohólico, desinfección del teatro antes y después de cada espectáculo, eliminación de los descansos para evitar la concentración de personas, butacas vacías para mantener la separación de los asistentes, salida escalonada y organizada, de los asistentes, … y otros detalles,  ofrecen a los trabajadores, el mejor ambiente laboral posible y a los espectadores una sensación de seguridad y de tranquilidad que les permiten disfrutar de la función sin preocupaciones.  

 Vidal Hernando.

 

Los responsables del montaje