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sábado, 24 de abril de 2021

Ópera. Il buonempone.

 

Tras casi 175 años desde que fuera escrita, el próximo 19 de junio de 2021, en la Escuela Superior de Canto, de Madrid, se estrenará, con carácter mundial y absoluto, la primera y única ópera de Barbieri: Il buontempone (El gracioso), gracias al proceso de recuperación realizado por el tenor, actor y director de la compañía Camerata Villa de Madrid, Víctor Trueba. 

 

 La ópera iba a ser estrenada en el Teatro del Circo, pero no fue posible. El mismo compositor dejó escritas las razones:

He aquí una ópera bufa cuyo libreto me trajo de Italia mi querido y no olvidado maestro D. Ramón Carnicer. Concluí de componerla el día 7 de mayo de 1847 a la una menos cuarto del día. Iba a ponerse en el Teatro del Circo y ser cantada por los Señores Fornasari y Salas, cuando hubo una asonada en Madrid, quebró la empresa teatral y tuve que guardarme mi obra, sin ser representada.

El propio Barbieri añade que el barítono Francisco Salas, empresario del teatro, tampoco tenía muchas intenciones por dar a conocer esta ópera, aunque había prometido hacerlo en el día de su beneficio.

Ramón Carnicer, maestro de Barbieri, trató de que al menos una parte se diera a conocer en el Conservatorio, con motivo del cumpleaños de María Cristina de Borbón, pero la idea tampoco cuajó. La razón fue que, observando Barbieri que el director cambiaba los tempos de los coros que ensayaba, mostró su desacuerdo y pidió ser él mismo quien dirigiera. Al serle negada esta posibilidad, cogió las partituras de los atriles y retiró la obra.

El libreto de Il buontempone había sido escrito por Calisto Bassi. Este mismo texto se estrenó, con música de Placido Mandanici en el Teatro allá Scala de Milán, en la primavera de 1841 con el título de Il buontempone di Porta Ticinese overo Sabato, domenica e lunedi, y procede de un vodevil francés titulado Balochard, ou  Samedi, dimanche et lundi, de Ch. Dupeuty y É. Vanderbuch.

En la ópera de Barbieri intervienen los siguientes personajes: Vittorino da Melegnano, maestro carrocero, tenor; Chirinchello, vicemaestro, barítono; Carlambrogio della Vetra, pintor de carrozas; Michelina, su hija;y Don Satiro, amigo de Vittorino.

Su trama argumental es la siguiente: Acto I. En el taller de Vittorino es sábado y los obreros esperan cobrar su salario. Aparece Vittorino, el dueño, que está pensando en una muchacha a la que se ha declarado, aunque no sabe de quién se trata. Al ver que el pintor no ha terminado el trabajo, le llama la atención; éste se enfada y, muy digno, se despide.

Acto II. Michelina, hija de del pintor, está preocupada porque su padre se ha despedido del trabajo. No obstante, termina de preparar a los niños para llevarlos al colegio. El padre le pide dinero y ella contesta que no lo tiene, recomendando a Carlambrogio que busque un trabajo. Michelina se marcha y su padre hace lo propio con unos amigos que han venido a buscarle para ir a la taberna y pasar un buen domingo.

Vittorino ha ido en busca de su enamorada que le anuncia que no pueden casarse porque ella es pobre y debe consultar a su padre. Vittorino trata de tranquilizarla y promete hablar con su padre. El lunes llega la carta del desahucio a la casa de Carlambrogio, lo que le enfada sobremanera. Sin embargo, Vittorino interviene y decide hacerse cargo de la deuda por amor a Michelina.

Acto III. Vittorino, convencido de que su felicidad con Michelina será imposible mientras su padre esté cerca, decide enviar a Carlambrogio al extranjero para que se perfeccione. Gracias a su amigo Chiringhello se entera de que ha sido Vittorino quien ha pagado sus deudas. Se encoleriza y se dirige a casa de Vittorino para pedirle explicaciones. A pesar de su enfado, termina calmándose y accediendo al casamiento para que su hija sea feliz[1].

La partitura tiene 18 números musicales de corte tradicional con la curiosidad de una importante presencia del coro masculino. Se trata de música de corte italiano, con influencias rossinianas, algo que en algunas instancias sigue pesando como una losa, sin tener en cuenta que, en aquellos años, la mejor ópera del mundo era la italiana. Y, la verdad, seguir el mejor modelo …

A estas alturas, 174 años después, lo mejor que podemos hacer es olvidarnos de prejuicios y lugares comunes y escuchar esta ópera. Si nos divierte y entretiene, estupendo. En caso contrario, al menos habremos tenido la ocasión de escuchar una música que lleva en el cajón … J.P.M.

 

Datos de la producción.

La recuperación de la música se debe a Víctor Trueba, que ha llevado a cabo la transcripción y la edición crítica de la partitura, y de Eva Pavón, encargada de la reducción canto-piano. Serán sus ediciones, basadas en el manuscrito original, las empleadas en el estreno absoluto de la obra. Colaboran en el proyecto la Escuela Superior de Canto (ESCM), Camerata Villa de Madrid (CVM), Asociación Cultural Orbis, la Escuela de Caracterización y Posticería del grupo HARPO y la Escuela de Arte La Palma. El equipo artístico, técnico y los solistas son estudiantes de la ESCM e integran en su totalidad la compañía CVM. La orquesta forma parte de la Asociación Cultural Orbis.

 Reparto.

Carlambrogio – Rajiv Cerezo (barítono).

Vittorino Víctor Trueba (tenor).

Ghiringhello Marcelo Solís (barítono).

Michelina – Paloma Alvelo (soprano).

Scolastica – Carla Sampedro (soprano).

Don Satiro – Walter Bartaburu (bajo).

Equipo artístico.

Directora de escena – Mar Álvarez.

Ayudante de dirección de escena – Mercedes Úbeda.

Escenógrafa – Andrea Martínez.

Coreógrafa – Alejandra Rodríguez.

Diseño de iluminación – Alejandro Pérez.

Maestras correpetidoras – Eva Pavón e Irene de la Vega Vicente

Orquesta – Asociación Cultural Orbis.

Coro Camerata Villa de Madrid.

Director musical – Alejandro Escañuela.

 

Funciones previstas: 19 y 21 de junio. Ensayo general con público: 17 de junio.



[1] Hemos obtenido los datos de esta ópera de: Emilio Casares Rodicio. La ópera en España. Procesos de recepción y modelos de creación. II. Desde la Regencia de María Cristina hasta la Restauración alfonsina (1833-1874). ICCMU. Col. Música Hispana. Textos. Estudios. Madrid, 2018, págs. 162-163.

 

sábado, 17 de abril de 2021

Benamor. Un divertido enredo.

 


Enrique Viana.
Opereta en tres actos de Antonio Paso y Ricardo González del Toro. Música de Pablo Luna. Miren Urbieta-Vega. Cristina Faus. Irene Palazón. Amelia Font. Esther Ruiz. Enrique Viana. César San Martín. Gerardo Bullón. Gerardo López. Francisco J. Sánchez. Emilio Sánchez. Dirección de escena: Enrique Viana. Escenografía: Daniel Bianco. Vestuario: Gabriela Salaberri. Iluminación: Albert Faura. Coreografía: Nuria Castejón. Coro de la Comunidad de Madrid, titular del Teatro de la Zarzuela (Dtor. Antonio Fauró). Dirección musical: José Miguel Pérez-Sierra. Teatro de la Zarzuela, 15-4-2021.

Casi cien años ha tardado esta opereta en volver a subir al escenario del teatro que la vio nacer. Mucho tiempo, que los historiadores expertos y sociólogos podrán justificar, o quizá no; pero que, a juzgar por lo visto y oído no ha mermado las cualidades de una obra desenfadada, entretenida, simpática, y enrevesada que no pretende plantear conflictos ni señalar problemas. Sólo busca distraer al “respetable” durante algo más de dos horas.

Al parecer, el texto ha sido aligerado en algunas escenas y, al mismo tiempo, se han añadido parlamentos y diálogos, especialmente protagonizados por el tenor Enrique Viana, que añade a su papel del Abedul, el Gran Visir, los roles del Pastelero y la Confitera, personajes delineados con el sarcasmo, la ironía y la sátira que caracterizan a Viana, y que fueron aplaudidos por el público, aunque no se integran en la trama argumental del original de Paso y González del Toro. La opereta gira en torno a una idea: el problema al que se enfrentan Benamor y Dario, hija e hijo de Pantea, cuando les toca la llamada del amor, porque, en realidad ella es él y él es ella. El conflicto ha de resolverse con discreción ya que nadie, salvo su madre, conoce el cambio aparente de sexo de los hermanos. Durante el desarrollo quedan retratados el mujeriego Visir, que sufre de sordera temporal cada vez que pasa la noche con una mujer; tres pretendientes a la mano de Benamor:  un impetuoso príncipe guerrero (Rajah-Tabla), otro delicado y afeminado (Jacinto), y un aventurero español (Juan de León). Como es de esperar, serán Benamor y Darío quienes terminen eligiendo a sus futuras parejas y Juan Español quien proponga la solución al problema, que el Visir es incapaz de encontrar, a pesar de sus ruegos e invocaciones al mismísimo Zaratustra.


La música de Benamor es importante en cantidad y responde a los modelos de la opereta habituales en la época. Números corales, intervenciones de los personajes protagonistas, apoyados en melodías y danzas de corte oriental y de modelos urbanos: valses, cuplés, marchas, dúos, tercetos …de todo el conjunto,… Se hicieron especialmente famosas la romanza de Juan “País de sol”, quizá la única zarzuelera de todo el conjunto, de vigoroso arranque y elegante melodía; el llamado “paso del camello”, fragmento algo pícaro que protagoniza la esclava Nitetis, y  la “Danza del fuego” que cierra el segundo acto y que se ha independizado de la opereta, pasando al repertorio de compañías de ballet.

La puesta en escena, dentro de lo que es esperable por la naturaleza de la obra, es excelente. La escenografía, responde a la idea que se tiene de la antigua Persia y resulta, además, sencilla para con ligeros cambios, crear la idea de diferentes lugares. Firmada por Daniel Bianco merece aplausos. La iluminación, responsabilidad de Albert Faura, recrea los ambientes, y destaca momentos como las invocaciones de Abedul a Zaratustra. El vestuario, de Gabriela Salaverri, espectacular; sedas, turbantes, velos y tules para el conjunto; modelo “militar” para Rajah-Tabla; llamativo y paradójico para Jacinto y viajero para Juan de León. Espectacular para los personajes a cargo de Viana.

La interpretación musical estuvo en el terreno de lo correcto. Miren Urbieta-Vega (Benamor) cantó con solvencia luciendo la calidad y energía de su voz. Cristina Faus (Darío) estuvo igualmente correcta. Gerardo Bullón, barítono madrileño de voz poderosa, llena y con firmes graves, dio vida a un temible Rajah-Tabla y Gerardo López, tenor malagueño fue Jacinto, el príncipe afeminado, papel que forzó como exigen este tipo de roles en el teatro para buscar la risa y el aplauso. Juan de León, el aventurero español, fue interpretado por César San Martín que hizo un personaje desprendido, chulesco y mundano. Se lució especialmente en la viril y delicada romanza “País de sol” (también llamada “canción española).

La figura principal entre los solistas fue Enrique Viena en sus tres papeles. Viana es un hombre de teatro, que domina la escena, que sabe modular los tiempos, los silencios y la exposición de los textos con eficacia; provocando la sonrisa con su ironía, el aplauso con sus aceradas opiniones y la risa con los chistes directos. Fue calurosamente aplaudido.

El coro, como siempre, bien preparado y eficaz, a pesar de tener que presentarse reducido por la situación pandémica que atravesamos. No siempre se le escuchó con claridad, porque, al estar habitualmente colocado al fondo del escenario, sufrió el exceso de presencia con que, a mi juicio, se comportó la orquesta. Me resultó demasiado sonora en los metales y en la percusión y creo que debió “morigerarse” para que destacaran algo más las voces.

En resumen, una gran recuperación, con el adecuado planteamiento para un vodevil, una opereta, una obra de enredo, divertida, simpática y distraída sin más pretensiones que hacer pasar al espectado un buen rato agradable. (Fotografías: Teatro de la Zarzuela)

 Vidal Hernando.

domingo, 11 de abril de 2021

Falla y los Martínez Sierra: Correspondencia.

Epistolario. Manuel de Falla – María Lejárraga y Gregorio Martínez Sierra (1913–1943).

Mª Luz González Peña y Juan Aguilera Sastre (eds). Editorial Universidad de Granada. Granada, 2019. 334 págs.

El género epistolar es un tipo de literatura de carácter documental que, además de los datos objetivos que proporciona, ofrece la posibilidad de conocer la personalidad de los protagonistas, incluso los pequeños detalles domésticos. En este volumen, los personajes son: el singular compositor Manuel de Falla, la no menos singular escritorra María de la O Lejárraga, que firmó sus trabajos como María Martínez Sierra, y esposa del empresario y también escritor Gregorio Martínez Sierra, del que también figuran algunas cartas.

El libro, además de una breve biografía y un análisis preliminar, contiene el epistolario entre Falla, María y Gregorio, textos periodísticos y los de las obras Villancicos, Pascua florida y Fuego fatuo. Hay que añadir 27 páginas de interesantes ilustraciones procedentes, como las cartas, de los archivos Manuel de Falla y María Lejárraga.

El estudio inicial ofrece unos apuntes biográficos y un acercamiento al significado de la correspondencia cruzada entre el matrimonio Martínez Sierra y el compositor gaditano. El epistolario contiene 164 documentos de distinto tipo, ordenados de manera cronológica que nos permite conocer la especial relación que establecieron María y Manuel; relación que trasciende los aspectos profesionales para ir acercándose, con el paso del tiempo, al más personal e íntimo. A través de esta correspondencia conocemos las inquietudes del compositor y los consejos de la escritora, que se afana en cuidar del maestro no sólo en sus aspectos profesionales sino en otros más personales. Como se resume en la contraportada: “… hablar de todo lo divino y lo humano, de política o religión, de feminismo o teatro, de amigos comunes, empresarios y editores, pero también de su vida cotidiana, de sus afanes y preocupaciones, de lo que piensan y sienten, de sus anhelos, entusiasmos y frustraciones, de proyectos de ida”. María llega, incluso, a mostrar interés en encontrarle una “madame de Falla”, que fuera compañera del maestro.

El apartado textos periodísticos, contiene documentos relacionados con La vida breve, las pantomimas presentadas en el Teatro Eslava, y una entrevista con el compositor. Se incluye el texto de siete Villancicos, a uno de los cuales (Villancico de las madres que tienen a sus hijos en brazos) puso música Falla; también el del ciclo de canciones Pascua florida (a la que pertenece El pan de Ronda) y el de la ópera Fuego fatuo, que el gaditano compuso basándose en música de Chopin.

El libro está exhaustivamente documentado por las notas explicativas que lo acompañan y que completan la información de las propias cartas.  Es un gran trabajo analítico que aumenta el interés que, en si mismo, ofrece esta correspondencia personal, intensa e íntima entre dos grandes personajes que además de compartir asuntos profesionales son verdaderos amigos. José Prieto Marugán.

  

 

jueves, 8 de abril de 2021

Zarzuela. Benamor.

 

Opereta en tres actos. Libreto de Antonio Paso y Ricardo González del Toro. Estreno: 12 de ayo de 1923, en el Teatro de la Zarzuela, de Madrid. Acción en Hispahán, antigua capital de Persia, siglo XVI.

Personajes e intérpretes del estreno. Benamor, hija de la Sultana, en realidad un niño (Esperanza Iris, tiple). Darío, hijo de la Soltana, en realidad una niña (Mimí Derba, tiple). Nitetis, odalisca (Pilar Escuer). Cachermira (Carmen Espinosa). Pantea, sultana, madre de Benamor y Darío (Ramona Galindo).

Abedul, gran Visir (José Galeno). Juan de León, caballero español (Enrique Ramos, barítono). Rajah-Tabla, príncipe de Kabul (Baltasar Banquells). Jacinto, príncipe de Florelia (Valeriano R. París). Alifafe, guardia (Luis Guzmán). Babilón, un vendedor (José M. Castejón).

Números musicales. Acto I. Preludio y tenor (“Va mi vida triste acabando”). Alifafe y genízaros (“Del palacio del Sultán”). Odaliscas y genízaros (“La luz de la mañana besó mi celosía”). Darío, Cachemira, Abedul y odaliscas (“Las perlas de tu harén”). Darío. Abedul, Cachemira, Rajah-Tabla, odaliscas (“¡Oh! Qué lindos pajes”). Juan de León, Benamor y Darío (“Princesa misteriosa”). Benamor, Darío, Jacinto, Rajah-Tabla, Cachemira, Juan de León, coro general (“Las regias danzarinas de la corte de Ispahán”; “Junto al mirador de tu camarín”). Canción de Juan de León y coro (“Oye ese canto bravío”; “País de sol”).

Acto II. Vendedoras y coro (“Cuando cae la tarde”). Abedul, Alifafe y genízaros. Cuplés (“Abedul, Abedul”). Nitetis, Abedul y Babilón. Paso del camello (“Qué hermosa criatura”). Benamor y Darío (“¡Quién lo pensará!). Benamor, Jacinto y Rajah-Tabla (“Por vuestro aspecto pendenciero”). Benamor, Juan de León, Darío, Rajah-Tabla, Jacinto (“Señor perdonad, pero es mi deber”; “Por una mujer”). Danza del fuego y danzarinas (“La mitra refulgente”).

Acto III. Benamor, Nittis, Cachemira y odaliscas (“Señores, qué cosas las de este jardín”). Benamor y odalistas (“Al contemplaros tan hermosas”). Benamos y Nitetis (“¡Vos príncipe, señora!”). Darío y Juan de León (Ya que tanto me estimáis”). Final. Todos (“Oir una mujer”).

Sinopsis argumental. Acto I. En el palacio del Sultán, Alifafe y los genízaros alaban la belleza de las odaliscas que se quejan de que el Sultán no les hace caso. El Visir está temporalmente sordo, porque ha pasado la noche con una muchacha, algo inexplicable pero que le ocurre siempre. La Sultana está preocupada porque el sultán Darío ha decidido casar a su hermana y quiere confesar al Visir un gran secreto. Según las leyes persas si el hijo primogénito es niña, hay que matarla y si el segundo hijo es niño, también hay que dale muerte. El secreto es que su primer hijo fue una niña y tuvo que esconderla, educándola como si fuera un varón. Su segundo hijo fue un niño y tuvo que hacer lo mismo. Ahora son, respectivamente, Dario y Benamor. Como el visir está sordo, no se entera, pero la Sultana cree que sí ha entendido el problema y podrá ayudarla.

Se presentan tres pretendientes para Benamor:  Jacinto, un joven enclenque; Rajah-Tabla, un guerrero feroz, y Juan de León, un presumido caballero español. Cuando, tras la presentación, todos se han marchado, aparece Benamor, enfadada y violenta. Darío le comunica que ha decidido casarla y ésta aparenta no oponerse, pero cuando conoce que ha de elegir a uno de los pretendientes, se escapa.

Acto II. En el mercado, mientras buscan a Benamor, al Visir le proponen la compra de una bella muchacha, llamada Nitetis, pero rechaza la oferta por lo que le ocurre con ellas. Aparece Pantea y, al descubrir que el Visir no la entendió, se ve obligada a contarle su historia de nuevo. Por casualidad, Darío y Benamor, tienen ocasión de escuchar la declaración de su madre. Benamor, más impetuosa, quiere actuar inmediatamente, pero Darío la frena porque piensa que el Visir encontrará la solución. También llegan los pretendientes; dos de ellos son rechazados por Benamor y Juan de León, desea comprar a Nitetis, pero como no tiene dinero, se lo pide a Dario, el cual decide comprar a la muchacha para su propio harén. Los otros pretendientes, pensando que Benamor está interesada por Juan de León, deciden quitarle de en medio

Acto III. Al palacio ha llegado Babilón para cobrar el importe de la odalisca que ha entregado al harén. Benamor, que ahora es consciente de su hombría, disfruta del harén, sin que las odaliscas se den cuenta; sólo la considera muy cariñosa. El Visir no sabe cómo resolver el problema, máxime cuando Zaratustra no ha respondido a sus ruegos. Además, le ha salido un plan, pero no quiere acercarse a ella, hasta que no le visite un otorrinolaringólogo.  Habla con Juan y le cuenta lo que ocurre, incluyendo el detalle de que Darío está enamorado de él. Benamor, por su parte, se sincera con Nitetis a la convertirá en favorita cuando él sea sultán.

 Finalmente, Juan de León propone que, para que el pueblo no se entere del cambio, ambos príncipes viajes a Europa durante tres años, en viaje de estudio; cuando regresen nadie les reconocerá. Los otros dos pretendientes, visto su fracaso, deciden marcharse y Benamor les recompensa con una indemnización.

Comentario.  El asombro de Damasco (1916), El niño judío (1918) y Benamor (1923), forman lo que se ha denominado “trilogía oriental” de Pablo Luna, tres páginas que fueron muy bien acogidas por el público, siendo Benamr el mayor éxito del compositor.  Curiosamente Benamor no forma parte del repertorio; quizá se deba a que es una zarzuela con grandes costos de producción: requiere varios solistas, un ballet, un coro, una importante orquesta, y necesita una escenografía que ha de ser espectacular, pues estamos en el terreno de la fantasía oriental con sus grandes palacios, y, además, un vestuario que ha de llamar la atención.

La obra, un puro enredo basado en el cambio de sexo de los protagonistas, y las consecuentes peripecias que les ocurren, se inscribe en la línea teatral de las operetas; grandiosidad en la presentación, música legre, con muchos temas de conjunto y, además, una inspiración orientalista y una pequeña intencionalidad pícara.

Se trata de una amplia partitura (que el día del estreno se repitió completa), con variados números corales y de conjunto, en la que brillan las cualidades de orquestador del músico. Por citar algunos números, mencionemos, el “Paso del camello” de carácter bailable, la romanza de Juan de León “Por una mujer”, la canción española “País de sol”, la presentación de Rajah-Tabla (“Terror del enemigo”), y la llamada “canción del pajarito”, entonada por Benamor.  Naturalmente hay que reseñar la magnífica “danza del fuego”, colorista, de melodía acariciadora y de espléndida orquestación, que es uno de las grandes páginas instrumentales de la zarzuela. J.P.M-

  

BENAMOR.

Opereta en 3 actos.

Nueva producción del Teatro de la Zarzuela.

Versión de Enrique Viana.

 

10 funciones (Del 14 al 25 de abril de 2021).

 

Intérpretes:

Benamor: Vanessa Goikoetxea (*) y Susana Cordón (**).

Darío: Carol García (*) y Cristina Faus (**).

Nitetis: Irene Palazón. Pantea: Amelia Font:

 

Abedul, confitero y pastelera: Enrique Viana.

Juan de León: Damián del Castillo (*) y César San Martín (**).

Rajah-Tabla: Gerardo Bullón. Jacinto de Florelia: Gerardo López.

Alifafe: Francisco Javier Sánchez. Babilón: Emilio Sánchez.

 

       *:    14, 16, 18, 22 y 24.

       **:  15, 17, 21, 23 y 25).

 

Equipo técnico:

Dirección de escena: Enrique Viana. Escenografía: Daniel Bianco.

Vestuario: Gabriela Salaverri. Iluminación: Albert Faura.

Coreografía: Nuria Castejón.

 

Orquesta de la Comunidad de Madrid.

Coro de la Comunidad de Madrid, titular del Teatro de la Zarzuela

(Dtor.: Antonio Fauró).

Dirección musical: José Miguel Pérez Sierra.

 

Duración aproximada: 130minutos (sin descanso).

Emisión en por YouTube, Facebook y la página Web del teatro: 22 de abril.

 

 

Boceto de la escenografía de Daniel Bianco