viernes, 23 de junio de 2017

"Marina" para recordar.


Escena (Foto: TZ. Fernando Marcos)

Marina (Ópera en tres actos de Miguel Ramos Carrión (adaptación de Francisco Camprodón). Música de Emilio Arrieta). L. Bonilla. E. Aladrén. G. Olvera. I. Stanchev. D. Oller. G. Moncloa. Coro Titular del Teatro de la Zarzuela (Dtor.: A. Fauró). Rondalla Lírica de Madrid Manuel Gil (Dtor.: M. García Requena). Orquesta de la Comunidad de Madrid. Director de escena: Ignacio García. Director musical: Ramón Tebar. Teatro de la Zarzuela, 22-6-2017.


Es conocida la historia del traspaso de Marina de zarzuela a ópera y, sobre todo, el hecho de que esta última es la forma que habitualmente se representa. Sólo como ejemplo, desde 1859, año en que se ofreció por primera vez en la Zarzuela, hasta hoy (incluidas estas últimas representaciones), se han dado 24 funciones de la zarzuela, frente a 183 de la ópera (74 de ellas en la temporada 1958/59). ¿Merecería la pena conocer la versión zarzuelística? ¿Sabríamos con ella la causa de la incomunicación entre los dos enamorados, que da origen a todo el conflicto, expuesto quizá en el contenido de la carta?

En la representación comentada se ha aclarado la oscura y monocromática escenografía que conocimos en 2013; la producción ha mejorado, y me parece más adecuada, porque el entorno en que se desarrolla el drama amoroso entre Jorge, Pascual y Marina, el ambiente no es lúgubre ni sombrío. Quizá también podría haberse suavizado el vestuario tristón y algún detalle extraño y ajeno a la historia original. También han desaparecido dos de los números musicales que se incorporaron en la producción de 2012/13 (concretamente el “Dúo de Marina y Roque”, del segundo acto y “Solo de Roque”, del tercero).

Al margen de estos destalles hemos de señalar  la excelencia de la representación contemplada. Con un reparto joven (evidencia el interés del Teatro por dar oportunidades a nuevos cantantes), todo él de primer nivel, creo sinceramente que no es justo hablar de “segundo reparto”; dicho de otro modo, se ha conseguido un resultado muy importante para una función lírica como esta: que todo el grupo  sea homogéneo; de nada serviría una “Marina” magnífica, acompañada de un “Pascual” o un “Jorge”, pobre o insuficiente.  No es el caso; todos los protagonistas están en una excelente línea de canto, con medios más que suficientes, expuestos con generosidad. El público lo disfrutó y aplaudió con entusiasmo en muchos momentos.
 
Escena de Marina. (Foto: TZ - Fernando Marcos)
nque Marina requiere cuatro grandes cantantes, es ópera fundamentalmente de soprano; la protagonista está en escena casi permanentemente y tiene muchos momentos de gran dificultad, con el añadido de que ha de ser capaz de llegar al final entera para coronar con su última intervención la obra de Arrieta. Leonor Bonilla, soprano sevillana, que empezó sus estudios de canto hace sólo siete años, triunfó sin reservas. Voz potente, lírica, con agudos firmes, claros y diáfanos, hizo una Marina creíble y de primer nivel.

Eduardo Aladrén, tenor zaragozano, residente en Alemania, fue un Jorge, de timbre metálico en  poderoso y limpio agudo que resolvió brillantemente su complicado rol.  Germán Olvera, mexicano, resultó muy convincente en su papel de Roque, el contramaestre.  Estuvo muy convincente y lució una voz rica y timbrada en todo el registro. Personaje fundamental fue el de  Pascual, representado por el bajo búlgaro Ivo Stanchev, al que ya conocemos de otras producciones. Su voz profunda, densa, redonda y, al tiempo enérgica y resplandeciente en el agudo, cautivó al público y obtuvo una de las más grandes ovaciones de la noche.

Mención especial merece el coro: magnífico. Cantó con mucho gusto, sin estridencias de ninguna clase, dando colorido a sus importantes intervenciones, especialmente en las que sólo intervienen las voces masculinas. Muy buen trabajo en de su responsable Antonio Fauró. ¡Felicidades!

La dirección musical estuvo a cargo de Ramón Tebar, director valenciano que se presenta por primera vez en la Zarzuela. Llevó la orquesta, a mi entender, con demasiado volumen, desde el primer acorde del preludio. Menos mal que los cantantes no quedaron absorbidos por la potencia sonora que salía del foso. Debo decir, como contrapunto, que el director supo destacar muchos de los detalles coloristas de la variada instrumentación de la partitura.

En resumen, creo que esta ha sido una Marina para recordar, lo que no es poco en un teatro que ha conocido algunas de primerísimo nivel.


Vidal Hernando,

jueves, 15 de junio de 2017

Homenaje al Maestro Morcillo.



Canciones de Fernando García Morcillo. Carolina Moncada, soprano. Ángel Huidobro, piano. Sala Manuel de Falla, SGAE, Madrid, 13 de junio de 2017.

Aunque eso que llamamos “música española” o “copla” tiene muchos y devotos seguidores, no son escasos los detractores que suelen asociarla con ciertas ideas políticas, y que, casi con seguridad, no la conocen y no la han escuchado con la atención que merece. Felizmente, y aunque no estoy al corriente, creo que la “copla” está revalorizándose gracias a su propio valor artístico, y a que existen entidades e intérpretes embarcados en la tarea de llevarla al lugar que le corresponde.

Ángel  Huidogro y Carolina Moncada
Aunque en la SGAE se conservan más de un millar de sus obras, el nombre de Fernando García Morcillo debería ser mucho más conocido. Nacido en el pueblo madrileño de Valdemoro en 1916 y fallecido en Madrid en 2002, tuvo una amplia formación académica en el Conservatorio y desarrolló una importante carrera como intérprete, orquestador y compositor. Escribió más de 30 obras líricas de carácter ligero, la música de una ochenta películas y varios centenares de canciones, que fueron éxitos multitudinarios y que se interpretaron por toda la geografía española en bailes y verbenas, en recitales y conciertos, en la radio y en la televisión… Es posible que a alguno no le suenen títulos como Tuna compostelana,  María Dolores o Mi vaca lechera, pero en cuanto escuchen la música…

La SGAE ha querido rendir homenaje a este prolífico e interesante compositor con un magnífico concierto en el que tuvimos ocasión de disfrutar de 17 de sus canciones. Canciones en las que destacan dos cosas: el texto, escueto, claro, versificado siempre con elegancia y exactitud métrica…  y la música (bolero, pasodoble, pasacalle, merengue, fox, samba…) tratada con una exquisitez modélica. Vistas con ojos críticos estas canciones son un ejemplo de narración lírica; en poco más de dos minutos se resume una historia (de amor, de celos, de olvidos) o un episodio simpático, gracioso y hasta crítico (escuchen si tienen ocasión la samba-fox El dedo gordo). No necesitan más ni letrista ni compositor, que son capaces, incluso de dignificar versos aparentemente ripiosos y simplones, para constituir con ellos una canción tremendamente expresiva, como el caso de Vida mía.

La soprano pamplonica Carolina Moncada nos deleitó con este amplio recital (algo más de una hora sin interrupción). Su voz clara y acariciadora y, sobre todo, su interpretación elegante, distinguida, alejada de aspavientos propios de “folclórica” dieron a  este repertorio un nivel de recital lírico. La dicción perfecta, el dominio técnico (aunque las canciones no sean muy difíciles) más que suficiente, y la expresión pícara, más en lo cantable que en lo expresivo, fue ejemplar, especialmente en la gradación de frases clave o simple palabras en temas como El dedo gordo o la popularísima Vaca lechera.

Ángel Huidobro, pianista vallisoletano, acompañó a la cantante con solvencia indiscutible, dándola el soporte necesario. Destacaría que este acompañamiento, aunque aparentemente sencillo, contiene momentos en los que aflora la personalidad creadora del compositor, su conocimiento de las músicas más populares de su tiempo (sirva como ejemplo el fox Que guapo es mi vaquero)  y su habilidad para mezclar formas y estilos sin que se noten las  “costuras”.

Un concierto excelente; un gran homenaje a un compositor ligero de primer nivel, y una velada para no olvidar.


Vidal Hernando.



miércoles, 14 de junio de 2017

Concurso de Canto Alfredo Karus.




¨     Tres sedes de pruebas preliminares (Madrid, Florencia y Las Palmas de Gran Canaria).
¨     Premios: 14.000, 12.000, 10.000, 3.000  y 2.500euros, más conciertos.
¨     Inscripciones: www.cicakraus.com
¨     Cantantes entre 18 y 32 años (voces agudas) y 18 y 35 años (voces medias y graves)
¨     Plazo de inscripción: 1 de julio de 2917 (para las pruebas en Florencia y Las Palmas)


Vuelve a celebrarse el concurso de canto promovido por el gran tenor canario Alfredo Kraus, después de un largo período de silencio (la última edición se celebró en 1999, año del fallecimiento del cantante.

Con la intención de apoyar a los jóvenes cantantes líricos, idea del propio Kraus, generadora del concurso, Rosa Kraus Lev, presidenta de la Fundación Internacional Alfredo Kraus, Carlos Ruiz, consejero de Cultura del Cabildo de Gran Canaria y Daniel Bianco, director del Teatro de la Zarzuela, de Madrid, han presentado las bases y los detalles de esta nueva edición, la sexta, del certamen, que celebrará pruebas preliminares en la Escuela Superior de Canto, de Madrid, en la Ópera de Florencia y el Auditorio Alfredo Kraus de la isla canaria.

De izquiera a derecha: Daniel Bianco, Rosa Kraus y Carlos Ruiz.


Pruebas preliminares y final.
El VI Concurso Internacional de Canto Alfredo Kraus, está abierto a todo tipo de voces de cantantes comprendidos entre los 12 y 32 años (soprano, contratenor y tenor) y 18 y 35 años (mezzosoprano, contralto, barítono, bajo).
Las pruebas preliminares se celebrarán Madrid,  Escuela Superior de Canto (15 y 16 de junio) y también en Florencia y Las Palmas.
Las semifinales tendrán lugar los días 25 y 26 de septiembre; la final el día 29 del mismo mes, será pública y contará con la intervención de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Al final de la velada se darán a conocer los nombres de los galardonados.

El Jurado.
Presidirá el Jurado la mezzosoprano Teresa Berganza. Junto a ella estarán cuatro directores artísticos de teatros internacionales: Joan Matabosch, (Teatro Real de Madrid), Daniel Bianco (Teatro de la Zarzuela), Ernesto Palacio (Festival Rossini, de Pésaro), Pierangelo Conte (Ópera de Florencia), además de  César Wonenburger (Amigos de la ópera de A Coruña) y Ulises Jaen (Amigos Canarios de la ópera).  Intervendrán como miembros de honor (con voz, pero sin voto) Jerónimo Saavedra Acervedo (de la Academia de  Bellas Artes de San Fernando) y Guillermo García-Alcalde (crítico musical).

Premios.
Los premios en metálico son importantes: Tres premios oficiales otorgados por el Jurado de 14.000, 12.000 y 10.000 euros.  Además, el Ayuntamiento otorgará un premio de 3.000 euros al mejor cantante de nacionalidad española y se ofrecerá también, un premio de 2.500 euros al mejor cantante según la consideración del público asistente a la prueba final.

Además, los concursantes serán invitados a participar en recitales y conciertos junto a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, la Fundación Canaria Auditorio y Teatro de Las Palmas de Gran Canaria,  Teatro Real de Madrid, Teatro Nacional de la Zarzuela, de Madrid, Rossini Opera Festival de Pésaro, Ópera de Florencia, Amigos de la ópera de A Coruña y Amigos Canarios de la Ópera.

Toda la información necesaria está disponible en: www.cicakraus.com J.P.M.


martes, 13 de junio de 2017

Ópera: Marina




Zarzuela en dos actos (ópera en tres actos). Libreto de Francisco Camprodón (como zarzuela) y Miguel Ramos Carrión (como ópera) y Francisco Camprodón (como zarzuela). Música de Emilio Arrieta. Estreno: 21 de  septiembre de 1855, en el Teatro del Circo, de Madrid (como zarzuela) y 16 de marzo de 1871, en el Teatro Real, de Madrid (como ópera). Acción en Lloret de Mar (Gerona), mediados del siglo XIX  


MARINA (versión ópera)
Reposición de la producción del Teatro de la Zarzuela, de Madrid – 2013.
15 al 24 de junio de 2017.

Intérpretes:
Olena Sloia* / Leonor Bonilla ** (Marina)
Graciela Moncloa (Teresa)
Alejandro del Cerro* / Eduardo Aladrén ** (Jorge).
Damián del Castillo * / Germán Olvera ** (Roque).
Ivo Stanchev (Pascual). Davir Oller (Alberto). Antonio González (Un marinero)

Escenografía: Juan Sanz y Miguel Ángel Coso.
Vestuario: Pepe Corzo, Iluminación: Paco Ariza.
Dirección de escena: Ignacio García.
Orquesta de la Comunidad de Madrid.
Coro titular del Teatro de la Zarzuela (Dtor.: Antonio Fauró).
Rondalla Lírica de Madrid “Manuel Gil” (Dtor.: Enrique García Requena)
Dirección musical: Ramón Tebar.

*     Días 15, 16, 21 y 23.
**   Días 16, 18, 22 y 24.

Personajes e intérpretes del estreno.
Zarzuela. Marina, enamorada de Jorge (Amalia Ramírez). Teresa, amiga de Marina (Lola Fernández).
Jorge, capitán de barco, enamorado de Marina, tenor (José Font).  Pascual, capataz del astillero, bajo (Ramón Cubero). Roque, contramaestre de Jorge (Francisco Salas). Alberto, capitán de barco (Manuel Franco).
Ópera.  Marina (Angiolina Ortolani). Jorge (Enrico Tamberlik). Roque (Gottardo Aldighieri(. Pacual (Luigi Gassier).

Números musicales destacados. Acto I. Coro de pescadores (“Ya la estrella precursora). Barcarola de Marina. Marina y coro (“Brilla el mar”). Aria de Marina (“¡Cómo crecen los latidos!”). Dúo de Marina y Pascual (“¡Niégame que es tu amante!”). Coro de pescadores (“Jorge dio fondo”). Aria de Jorge (“Costa la de Levante”). Cuarteto. Marina, Jorge, Roque y Pascual (“Seca tus lágrimas”). Acto II. Preludio y coro (“Ánimo todos”). Dúo de Marina y Roque (“Magnífico buque”) Final II, bailable y concertante (“¡Ve, ya la gente viene hacia acá!”). Acto III.  Preludio. Introducción, coro y brindis (“Hasta el borde las copas llenad”). Terceto y escena. Marina, Jorge y Roque (“Quedo, quedito…”). Tango de Roque y coro (“Dichoso aquel que tiene la casa a flote”). Dúo de Marina y Jorge (“Por Dios, tu pena cese”). Final III (“¡Ay, desgraciado!”).

Argumento. Acto I.  Amanece en la playa de Lloret de Mar. Los pescadores cantan. Marina, huérfana de un marino, espera el regreso de Jorge, joven capitán de barco que se ha criado junto a ella como un hermano. Marina confiesa a su amiga Teresa estar secretamente enamorada de Jorge; el joven, también ama en silencio a Marina.

El capitán Alberto, amigo del padre de Marina, viene a despedirse antes de hacerse a la mar. La muchacha le pide una carta de su padre que él conserva, y que ella desea tener como recuerdo; Alberto contesta que pronto se la dará y se marcha tras despedirse cariñosamente de Marina.

Pascual, que ha escuchado la conversación y que está enamorado de Marina, cree que Alberto es su amante. Marina lo niega, pero para saber si Jorge la ama, sugiere a Pascual que pida su mano a Jorge: si se la concede, será su esposa. Con esta argucia, Marina intenta que Jorge revele sus sentimientos hacia ella.

El barco de Jorge atraca y es recibido con alegría por los hombres y mujeres de la aldea; él contesta con entusiasmo cantando a su tierra. Pascual no pierde el tiempo y pide a Jorge la mano de Marina; éste, aunque con pena, accede al matrimonio. Pascual se retira para dar la noticia a su madre, mientras Jorge canta la veleidad de las mujeres.

Acto 2.  Dedicados a sus tareas, los trabajadores de Pascual reciben del capataz la noticia de la boda con Marina y les da el día libre. Marina no oculta su disgusto mientras recibe la felicitación de los trabajadores. Jorge, por su parte, nervioso, confiesa a los presentes que Marina siempre será bien recibida en su casa, donde se crió. Pascual pide a Marina que vaya a ver a su madre, que está impedida, y Jorge, queda solo, abatido y desolado.

Acto 3. En una taberna de la playa los marineros cantan alegres; Jorge, entre ellos, bebe para olvidar sus penas de amor. Marina intenta que Jorge deje de beber pero no lo consigue, ni tampoco es capaz de averiguar el nombre de la mujer que atormenta a Roque, también desesperado.

Un marinero aparece buscando a Marina para entregarle una carta de parte del capitán Alberto. Pascual le intercepta y al leer la misiva, llena de afecto y firmada por “Alberto” (así se llamaba también el padre de Marina), cree que la joven se relaciona con el capitán. Sus celos le llevan a anunciar que rompe su compromiso con la joven, quien tímidamente se defiende, aunque en el fondo se siente liberada. Al marcharse Pascual, toma la carta y revela a Jorge quién es el Alberto que la firma. Los jóvenes se declaran. Los marineros y las gentes del pueblo preguntan si habrá boda: Jorque responde que sí, aunque el novio será él.

Escena de Marina (Foto: Teatro de la Zarzuela)

Comentario. Aunque la obra nació como zarzuela, es su versión como ópera la que suele ofrecerse normalmente, razón por la cual hemos resumido el argumento de ésta.

Marina, que hoy es una de las zarzuelas mejor considerada, más aplaudida y popular, no comenzó su vida con buen pie, pues su estreno madrileño resultó frío a pesar de la buena acogida que le auguraba Gaztambide: “La nueva obra de Arrieta, Marina, es notabilísima, es una verdadera ópera española al alcance del vulgo; gustará, estoy seguro".  Parece que la endeblez literaria y dramatúrgica planteada por el libretista no calaron en el público. El crítico de la Época, en un ingenioso comentario, expresó esta debilidad: "la zarzuela no es buena ni es mala, ni menos puede decirse que es mediana, ni mucho menos que es superior. Peca de larga y peca de corta; es ancha y estrecha; gorda y delgada; alegre y melancólica; modesta y altiva; suave y áspera; hay dentro del libro casi todas las cosas necesarias para que el libro pudiera ser bueno; pero al autor se le perdieron las dosis de la receta y la mixtura salió mal confeccionada. En la música no falta nada y más bien sobra alguna cosa, razón por la cual no llega el oído a tragarse todo lo que le ponen en la mesa. En la obra hay buenos concertantes y la instrumentación es demasiado rica." Barbieri, por su parte, salvó la música: ”Sobre su éxito hubo diversos juicios. El mío es que hizo poco efecto el libro, pero que la música gustó mucho. Esta obra, que en Madrid dio poco resultado, ha sido y está siendo en provincias una de las que más agrada. Su música es muy buena y tiene trozos magníficos como el terceto”.

Tras sólo seis representaciones en Madrid, Marina fue presentada en  provincias, donde obtuvo un grandioso reconocimiento, que no ha disminuido desde entonces.

Su paso a ópera fue aconsejado al autor por, entre otros, el cantante Enrique Tamberlik. Como Camprodón había fallecido, Arrieta encargó la revisión del texto a Ramos Carrión quien respetó bastante el trabajo de  su predecesor. Marina, como ópera, se estrenó en el Teatro Real (llamado entonces Gran Teatro Nacional de la Ópera), el 16 de marzo de 1871 en un “beneficio” a Tamberlik, que cantó la parte de Jorge, con la Ortalina en el papel de Marina, el  barítono francés Gassier en el de Roque y Aldighieri en el de Pascual. La flamante ópera obtuvo un éxito clamoroso que constituyó el acontecimiento de la temporada, representándose seguidamente en todos los teatros líricos de Europa y América hispana y conservando hasta hoy todo el fulgor de una música espontánea, escrita con buen oficio y elegancia melódica.

Sobre los cambios musicales escribe Peña y Goñi: "La obra tenía dos actos, se agregó uno más y Arrieta escribió, además de las escenas y recitados consiguientes, dos dúos, uno para tiple y bajo y otro para tenor y barítono que se intercalaron en el primer acto; preludio, coro de introducción, concertante y romanza de tiple y dúo de tiple y barítono para el acto segundo que resultó completamente nuevo y, por fin, un dúo para tiple y tenor y un rondó final con que terminó la ópera. El acto segundo de la zarzuela entró íntegro en el tercero de la refundición".

Esta obra, que muchos han calificado de “italiana”, con cierta intención despreciativa, ofrece numerosos momentos musicales de interés, desde el “Coro de pescadores” con que comienza. No vamos a citarlos todos, pero merece la pena escucharse con atención la Barcarola (“Brilla el mar engalanado”), la vibrante Romanza de la protagonista (“Pensar en él”), el Dúo de Pascual y Marina (“Niégame que es tu amante”), la impetuosa Salida de Jorge (“Costas las de Levante”), el Dúo que mantiene con Pascual (“Pascual, amigos míos”), o su encendido canto acompañado por los pescadores (“Al ver, en la inmensa llanura del mar”); todos ellos en el primer acto. En el segundo, el Coro de marineros (“Ánimo todo, fuera pereza”), y el concertante final. En el último acto, el vibrante Brindis (“Hasta el borde la copa llenemos”) que tantas veces hemos oído dentro y fuera de los escenarios teatrales; las seguidillas de Roque (“La luz abrasadora”) y el muy conocido “Tango” de este mismo personaje (“Dichoso aquél que tiene”). J.P.M.