jueves, 19 de julio de 2012

JUEGOS OLÍMPICOS ... MUDOS




Filosofías de barbero.

Me acabo de enterar  de que en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos 2012 los músicos de la Orquesta Sinfónica de Londres no tocarán en directo; en su lugar los asistentes a tan singular espectáculo escucharán el sonido grabado previamente y verán al director Sir Simon Rattle gesticular delante de ellos como un mimo. Es la versión sinfónica del conocido “play-back” que consiste en mover los labios como si se cantara, pero sin hacerlo realmente.

Bien saben quienes me conocen, que esto de los deportes no es cosa por la que me interese especialmente, pero también están al corriente de que soy amigo de causas perdidas, de manera que echaré mi cuarto a espadas en este tema.


La ausencia de la música en directo la justifican por la dificultad de sonorizar adecuadamente un recinto como el que va a albergar la ceremonia de apertura. Un lugar de reciente construcción y dimensiones considerables.

La excusa no me convence. Lo siento. Somos (es una manera de hablar) capaces de sonorizar campos de futbol de todas clases y tamaños, plazas de toros, lugares al aire libre, playas y campos, …, hemos llegado a resolver las dificultades técnicas que presentan, en este aspecto, cuevas naturales como la de Nerja, con sus ecos, contraecos y reverberaciones; ponemos sonido hasta en los teatros, locales en los que esta práctica debería estar ausente … ¿y no podemos dar solución a los problemas de este nuevo recinto deportivo?

Por otra parte, en mi ignorancia sobre etapas de potencia, amplificadores, unidades de eco, mesa de mezclas, micrófonos, altavoces, etc. etc., no acabo de entender por qué hay tanta dificultad, cuando la fuente original del sonido es un señor que canta, y los problemas desaparecen –supongo– o se minimizan si el origen sonoro ha sido grabado con anterioridad. ¿Será que hay trampa?

Los expertos lo dirán, porque en este mundo todo tiene explicación, o como dice un colega del barrio de Maravillas: desde que se inventaron las excusas, nadie queda mal.

Con razones técnicas y profesionales, o sin ellas, la cosa me parece mal. Lo del “play-back” es un fraude; que un cantante no cante y se limite a mover los labios es un engaño. No sé, aunque éste es otro tema, si cuando compras la entrada de uno de estos conciertos tiene distinto precio según que el artista cante o no cante.

Cantar sin cantar significa eliminar de la interpretación musical la espontaneidad que puede hacer ese concierto distinto a otros; cantar sin cantar es une mera reproducción mecánica, sin vida.

¿Qué ocurriría si se hiciera lo propio en las disciplinas deportivas? En lugar de la apasionante carrera de los cien metros, ¿nos conformaríamos con una filmación en una gran pantalla, mientras los atletas de la pista movían sus piernas sin moverse del sitio?

¿Y las medallas? ¿Podrían ser reutilizables? ¿O quizá como esas de chocolate que les compro, de cuando en cuando a mis sobrinos? Con la crisis … es una idea.

No. Lo del “play-back” es un engaño y ningún cantante o músico que se precie debería presarse a tal práctica.

Quedan pocos días para el comienzo de los Juegos Olímpicos. Entre lo del “play-back” y el ridículo equipo (los periodistas deportivos dicen “equipación”, palabra que no existe) de nuestros atletas … ¡Vaya!

¡Ah!, lo olvidaba. Si los cantantes no cantan y los músicos no tocan, los derechos de autor, ¿cómo se pagan? ¿En dinero del Monopoly?
 

Lamparilla


(Todo esto es consecuencia de que no sólo de zarzuelerías vive el hombre).

No hay comentarios:

Publicar un comentario