lunes, 5 de octubre de 2015

ZARZUELA: GALANTEOS EN VENECIA.



Zarzuela en tres actos. Texto de Luis Olona. Música de Francisco Asenjo Barbieri. Estreno: 24 de diciembre de 1853, en el Teatro de la Zarzuela, de Madrid. Acción en Venecia, siglo XVI.

GALANTEOS EN VENECIA
Teatro de la Zarzuela, de Madrid
10 a 30 de octubre de 2015.
Intérpretes:
Condesa Grimani (Cristina Faus). Laura (Sonia de Munck)
Don Juan (José Antonio López). Pablo (Juan Manuel Padrón). Conde Grimani (Carlos Cosías). Marco (Fernando Latorre). Andrés (Antonio Torres). Genaro (Santiago Nogués)
Escenografía: Juan Sanz y Miguel Ángel Coso. Vestuario: Anna Güell.
Iluminación: Nicolás Frischtel (AAI). Coreografía: Fuensanta Morales.
Dirección de escena: Paco Mir.
Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro del Teatro de la Zarzuela (Dtor. Antonio Fauró).
Dirección musical: Cristóbal Soler / José Sanchís.

  

Personajes principales e intérpretes del estreno.  Condesa Grimani (Adelaida Latorre, tiple). Laura, hija de Marco (Amalia Ramírez, tiple).
Don Juan, capitán español (Francisco Salas, barítono). Pablo, lazarillo de Marco (Vicente Caltañazor, tenor cómico). Conde Grimani, general veneciano (José Font, tenor). Marco, antiguo marino ciego (Francisco Calvet, bajo cantante). Andrés, soldado veneciano (Ramón Cubero, barítono). Genaro, criado del Conde (Carlos María Marrón, tenor)

Números musicales. Acto I. Coro de pescadores y gondoleros (“A la playa presto vuela”). Barcarola del Conde (“Es mi bella veneciana”). Aria de Don Juan y coro (“Venecia, suene el eco”).
Dúo de la Condesa y Don Juan (“Temblando estoy de miedo”). Aria de Laura (“Intrépido marino”).
Coro de gondoleros (“¡Gloria a Venecia!”). Canto de la ronda (“El rumor de la fiesta cesó”). Dúo de Don Juan y el Conde (“Todo el cielo esta noche”). Escena final. Laura, Don Juan, Pablo (“¡No está! Sólo se escucha”).
Acto II.  Coro y Don Juan (“Cantad las glorias del amor”). Canción de los borrachos (“Vedle, vedle cual vacila”). Terceto del Conde, Don Juan y la Condesa (“Sin ella los placeres”). Coro de caballeros y oficiales (“Si en esta sala”). Final II acto. Laura, Andrés, Don Juan, Conde, Marco (“El cielo, Andrés, te envía”).
Acto III. Coro de grumetes y Pablo (“No temas, cobarde”). Romanza de la carta. Laura (“La muerte anhelas”). Final III acto (“Pronto a la mar, amigos”).


Argumento. Acto I. Venecia celebra su victoria sobre los turcos. Marco, su lazarillo Pablo y su hija Laura se dirigen al Gran Canal para ver las regatas. Marco comenta que Andrés, que se ha distinguido en la batalla, llegará hoy; también dice que quienes conspiraron contra el Dux serán descubiertos y castigados. Genaro imagina que Laura, dará asilo al Conde aunque del que equivocadamente se sospecha. Don Juan, capitán español que ha luchado con los venecianos a las órdenes del Conde Grimani, se cruza con la Condesa y la invita a la fiesta que dará el Conde.

Laura piensa cómo podrá ayudar al Conde cuando entra Pablo, saltando de alegría, porque su amigo Andrés ha ganado la regata. Aparece el vencedor y abraza a Laura. Don Juan, que está entre los reunidos, le elogia y enseguida se marcha porque tiene que entregar unos documentos en persona.

La Condesa duda si debe ir a la fiesta acompañada de un hombre que cree haberla conquistado, cuando aparece Pablo vestido con un traje de caballero que ha “encontrado” en una góndola; al verle, concibe el plan de llevarlo a la fiesta.

Don Juan y el Conde aparecen por distintos lados de la escena y comienzan sendas serenatas, y aunque se sorprenden, continúan cada uno con su música. De la hostería sale Laura, Don Juan se acerca a ella creyendo que es a él a quien espera, pero la muchacha se desmaya. Don Juan pide a Genaro que se lleve a la dama, dándole una propina y este acepta mientras D. Juan queda vigilando el paso de la ronda.

Acto II. Salón ricamente amueblado. La Condesa despide a Pablo, pero este al ver el ambiente se incorpora al festejo por su cuenta. Don Juan se pregunta cómo es que Genaro se marchó con la dama sin esperarle. El Conde, por su parte, extraña la ausencia de Genaro. Todos se alborotan cuando un caballero anuncia la presencia en el palacio de una hermosa y desconocida dama. Cuando deciden buscarla aparece Pablo, al que nadie es capaz de sonsacar algo coherente porque está borracho.

Andrés, acompañado por Marco, viene a entregar los documentos al almirante y confunde a Pablo (vestido como un caballero) con el Conde. Pablo disimula para no ser descubierto. pero no puede escapar porque el palacio está cerrado a cal y canto. Aparece la Condesa, pero al preguntarle Don Juan si se ha recuperado del desmayo, se da cuenta de que el capitán ha estado con otra mujer. Llega el Conde y Don Juan le presenta a la Condesa, pero ella declara quién es y se enfrenta con su marido. Don Juan la acusa de traidora y ella promete darle todas las explicaciones … después. Don Juan, solo, se debate entre callar o enfrentarse al Conde, que es su jefe, mientras caballeros y oficiales continúan la búsqueda de la desconocida.

El Conde, enfadado, considera que su esposa le espía. Cuando aparece Laura. El Conde se disculpa porque un error ha sido la causa de que esté allí.  Don Juan y Andrés entran para entregar los documentos; Andrés, al verla, pide explicaciones a Laura; Don Juan pide cuentas a Andrés mientras los caballeros murmuran entre sí.

Acto III.
Cubierta del barco de Don Juan fondeado fuera del puerto. Pablo, que ha sido apresados por merodear pide que le liberen pero todo lo que consigue es que le conviertan en grumete. Don Juan intenta que Laura se explique pero un teniente interrumpe diciendo que hay movimiento en la flota veneciana. Don Juan ordena prepararse para la marcha pero antes quiere interrogar a la dama que acompañaba a Pablo. Mientras la traen, charla con Andrés que pide protección para Laura y su padre. Don Juan descubre a la Condesa que anuncia que su marido va a retarle para reparar cierta ofensa; la dama quiere que Don Juan no acepte porque el Conde es su marido. 

Entra el Conde, embozado, y ve a Pablo que le cuenta que ha sido apresado junto a una dama que no deja de hablar de un conde. La Condesa aparece y pide a su marido que renuncie al duelo. Al ver a Laura, sale en busca de Don Juan para que aclare todo el misterio.

Laura lee una carta entristecida. Marco descubre a Pablo y a Laura y pide que le digan lo que está sucediendo. Pablo intenta escabullirse, pero Laura afirma que Andrés corre grave peligro. Marco quiere saber qué dice la carta y es Andrés quien explica su contenido: Es una carta de despedida al saber que Laura ha sido burlada por un poderoso noble. Marco defiende la inocencia de su hija lo que es corroborado por el Conde que aparece en ese momento. Genaro confiesa que fue él quien llevó a Laura al palacio del Conde cumpliendo órdenes de Don Juan, y este aclara que creyó que Laura era una dama con quien se había citado, aunque nada irreparable ocurrió. Aclarado todo el enredo, Don Juan inicia la marcha con el permiso del Conde.

Comentario.
Con esta obra, de libreto inverosímil, aunque teatralmente bien planteado, desarrollado y resuelto, demostró Barbieri su capacidad para unir, en una misma partitura, elementos de origen italiano y músicas de extracción española. El compositor madrileño salía al paso, así, de quienes le acusaban de italianizante, crítica que sigue acompañando hoy a ciertas zarzuelas escritas hace doscientos años. Y aunque la influencia sea cierta, no por ello las obras que la presentan deben ser despreciadas.

La obra tuvo mucho éxito, estuvo en cartel hasta el 18 de enero de 1854 y en muchas ocasiones posteriores en que fue repuesta. Entre todos los números musicales llamaron la atención la barcarola inicial y una tarantela; entre las músicas españolas, una canción andaluza entonada por Don Juan y, sobre todo, la escena final del segundo acto, y un dúo entre la Condesa y Don Juan en el primero.

Destacaron también los números corales, porque Barbieri sabía escribir muy bien para los coros.

Galanteos en Venecia se presentó con todo lujo en trajes y decorados, estos últimos preparados por Muriel, que ayudaron a transmitir la belleza de Venecia y sus palacios. La interpretación también fue muy elogiada por la prensa de la época.


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