jueves, 8 de octubre de 2015

JORNADAS DE ZARZUELA 2015 - CUENCA



 Por tercer año consecutivo atractiva la atractiva ciudad castellano-manchega ha acogido un intenso fin de semana zarzuelero al celebrar las terceras Jornadas de Zarzuela, organizadas por la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero que apuesta claramente por la difusión de este género teatral, poniendo sus recursos y, sobre todo su trabajo, mucho trabajo, al servicio de una idea, de una gran idea. Un denso fin de semana en el que sean desarrollado distintas actividades que tratamos de resumir aquí.

Encuentros. Son la parte académica de las Jornadas; conferencias y mesas redondas desarrolladas por expertos que, en esta ocasión, han desmenuzado el tema base del encuentro: el Teatro de Arte de Gregorio Martínez Sierra, proyecto escénico organizado por este empresario y dramaturgo en el Teatro Eslava, de Madrid, entre 1916 y 1925. Un total de ocho conferencias y dos debates, en los que han intervenido dieciséis personas del ámbito universitario,  musicológico y teatral. En estas sesiones se ha hablado mucho de teatro,  bastante menos de música y muy poco de zarzuela, en razón de que en el proyecto de Martínez Sierra tuvo poca presencia este género lírico. No obstante debo destacar la exposición de Emilio Peral Vega (“La pantomima como forma de la modernidad teatral. El caso del Teatro de Arte”), la de Elena Torres (“Composiciones y arreglos para el Teatro de Arte: un nuevo espacio para la renovación dramático-musical”) y la de Nacho de Paz (“Modernidad y simbolismo en las pantomimas de Pablo Luna y Mnuel de Falla”). Eché de menos la referencia a María de la O Lejárraga, esposa de Gregorio, coautora (o autora completa) de sus textos; cabe pensar en que tuviera algo que ver en el proyecto del Teatro de Arte.


Feria. Las Jornadas son también un lugar de encuentro entre profesionales (teatros, compañías, editoriales…) que tienen ocasión no sólo de mostrarse al público sino de cambiar experiencias con otros profesionales y de compartir ideas y quizá soluciones a sus problemas cotidianos. Este año han asistido representantes de extranjeros que dan testimonio del interés por la zarzuela fuera de nuestras fronteras. Han estado presentes: Compañía Mexicana de Zarzuela, Festival de Zarzuela y canción española de Londres, Asociación Romanza de Perú, Teatro del Lago de Chile, Orquesta Filarmónica de Sâo Caetano du Sul y Theatro San Pedro de Brasil. Todos ellos mostraron su satisfacción por compartir experiencias y problemas de un  género teatral vigente en sus respectivos territorios.
Recital del apartado "Zarzuela para todos"

Espectáculos. Tres han sido los espectáculos ofrecidos en este encuentro. El primero un recital de piano a cargo del australiano Duncan Gifford, titulado ”La pantomima al piano”, dedicado a transcripciones de zarzuelas olvidadas, contemporáneas de El sapo enamorado; siete piezas, algunas desconocidas: S.M. el couplet de Calleja, Molinos de viento, El botón de nácar y Nelson Keys de Luna, Juegos malabares de Vives, El reloj de cuco de Bretón  y, Las golondrinas de Usandizaga.

Desconozco el autor/autores de las transcripciones, en general muy difíciles de ejecutar, quizá excesivamente virtuosas y, por lo tanto, destinadas más a la sala de concierto de alto nivel más que a los aficionados o músicos de café, destinatarios habituales de las adaptaciones de las obras de mayor éxito de cada momento. La interpretación, brillantísima en lo técnico, adoleció, a mi juicio, de un exceso de sonoridad, de velocidad y de adaptación al género.

El segundo concierto, “La zarzuela-jazz”, ofreció arreglos “que hicieron furor en los dancings y cafés de los locos años veinte”. Concretamente, de Bohemios, Las corsarias, El asombro de Damasco, Los cadetes de la reina, La alegría del batallón, La boda del señor Bringas y Loza lozana. Quizá sea discutible la calificación de “jazz”, pero lo cierto es que me sorprendió la sonoridad del conjunto, por su novedad; a pesar del repertorio de versiones para distintos conjuntos instrumentales de numerosas zarzuelas, desde los dúos de violín y piano, a las bandas, algunas realizadas por los propios autores y otras por magníficos arreglistas; no tenemos hoy ocasión de escuchar estas músicas. Fueron interpretadas por la Oquestina Gran Vía 78, grupo creado a propósito. Fue dirigido por Duncan Gifford, que planteó el trabajo con demasiada premura y una dinámica que dejaba fuera los matices más delicados. No tengo claro que no haya influencias de la sonoridad de la sala, pero en cualquier caso, de ser así, el responsable debe controlarla, máxime cuando tiene un instrumento capaz de muchísima potencia sonora.

Este concierto y el anterior serán emitidos por RNE.

El sapo enamorado
estrella de los espectáculos era la representación de dos pantomimas, que fueron grabadas para ser editadas en DVD dentro de unos meses. La primera El sapo enamorado, de Pablo Luna y texto de Tomás Borrás, tenía carácter de estreno en tiempo modernos. Es una historia delicada, planteada diría que con suavidad, sin aristas, sin excesos, ni grandilocuencias.  Los protagonistas se desenvuelven en el terreno de los mimos, cargando en la expresividad de sus cuerpos y expresiones la narración de la historia. En esta ocasión han contado con la ayuda de una serie de proyecciones cinematográficas de cine mudo que, perfectamente sincronizadas con la escena, hacen que la historia pase de las tablas a la pantalla y viceversa sin que se resienta. Hay que decir que la presencia de textos en las proyecciones ayuda mucho a la comprensión de la historia. La música es excelente y sorprendió al auditorio; creo que incluso sin escena, cuando tengamos ocasión de escucharla, funcionará estupendamente.  El público aplaudió convencido.


Más entusiasmo despertó El corregidor y la molinera, de Falla. Es lógico, es música más conocida, la historia es más simpática, su desarrollo más rápido, y tiene el componente de la burla del poderoso, que no es desdeñable. Más que una pantomima es un ballet, es decir, usa de más recursos expresivos que ofrecen más posibilidades narrativas. El planteamiento coreográfico de XXX fue magnífico: rápido, dinámico, con muchos y sorprendentes recursos (la escena de la mesa convertida en cama es formidable), marcaron un ritmo vibrante a la historia. El vestuario y la caracterización contribuyeron a la personificación e identificación de los personajes y. por último, la dinamicidad  conseguida con el movimiento de los sencillos decorados hicieron que la narración del cuento no se interrumpiera.

El corregidor y la molinera
Rita Consentino, responsable de la dirección de escena, ha realizado un gran trabajo que el público supo reconocerle. Lo mismo puede decirse del coreógrafo Fernando Lázaro y de los intérpretes: María González (Bella), Estrella Martín (Amiga) y Aaron Martín (Sapo),  en la obra de Luna y Estrella Martín (Molinera) Baldo Ruiz (Molinero) y Ramón Merlo (Corregidor) en la obra de Falla. La orquesta, a las órdenes de Nacho de Paz sonó con cohesión y ofreció muchos detalles dinámicos y expresivos que enarcaron la excelente función.

Como este espectáculo ha sido coproducido con el Teatro de la Zarzuela, en colaboración con el DEDOA de la SGAE, tendremos oportunidad de verlo en la próxima temporada, en la Escuela Superior de Canto, dentro de la programación pedagógica. Será ocasión de volver a disfrutar de él y de corroborar estas escuetas impresiones de un primer acercamiento.

Zarzuela para todos. Bajo este título se celebraron una serie de actividades destinadas a niños y adultos con el objetivo de acercar el género a distintos públicos. Han sida actividades a las que no he podido asistir por la simultaneidad con los encuentros, pero debo consignarlas: “Érase una vez … la zarzuela”, “¿Cómo producir una zarzuela?, “Bailando con la zarzuela”, proyección del DVD El terrible Pérez, espectáculo estrella de las anteriores Jornadas, del que hemos dado cuenta en este blog. Hubo también un concurso dedicado a los escolares que debían dibujar lo que les parecía la zarzuela: los atractivos dibujos presentados mostraban un interesantísimo y espontáneo retrato del género, o de alguna obra.

Exposición. Bajo el título “La callada existencia de El sapo enamorado” se expusieron fotografías, libros, carteles explicativos y objetos personales relacionados con la obra protagonista de las Jornadas. Una muestra breve pero muy interesante.

Vidal Hernando








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