sábado, 3 de diciembre de 2016

HOMENAJE A CERVANTES EN LA ZARZUELA



Obras de V. Ullmann, J. Ibert, J. Massenet, L. Palomo, M. Ravel, R. Chapí, J. Guerrero, G. Gombau y A. Vives y J.M. Guervós. M. Cantarero. C. Faus. A. del Cerro. J. Martín-Royo. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Director: Cristóbal Soler. Teatro de la Zarzuela, 1 de diciembre de 2016.


El Teatro de la Zarzuela, de Madrid se ha sumado a las celebraciones del 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes con un concierto de su orquesta titular, formado en la primera parte por  música francesa y española en la segunda. Intervinieron cuatro solistas vocales: Mariola Cantarero, soprano; Cristina Faus, mezzosoprano, Alejandro del Cerro, tenor y Joan Martín-Royo, barítono.

Tres fueron las piezas a cargo únicamente de la orquesta: Don Quixote tanzt fandango,  de Víctor Ullmann, obra más descriptiva de un paisaje y de un ambiente que de una danza; el vigoroso y prometedor scherzo de Chapí, Combate de Don Quijote con las ovejas, con aires marciales y muy descriptivos del episodio narrado, y el interesante y concentrado episodio sinfónico Don Quijote velando las armas de Gerardo Gombau.


La música francesa estuvo representada por las Cuatro canciones de Don Quijote de Jacques Ibert y las tres del ciclo Don Quijote a Dulcinea, de Ravel, a cargo del excelente barítono Joan Martín-Royo de voz poderosa y brillante, capaz de llegar con nitidez y presencia a todos los rincones del teatro, con graves redondos y llenos y agudos nítidos y firmes, a los que unió una dicción perfecta. La música gala se completó con dos pequeños fragmentos pertenecientes a la ópera Don Quijote de Massenet, a cargo de Cristina Faus muy expresiva en lo gestual y dueña de un afinado y potente registro vocal que presentó con autoridad.

Lorenzo Palomo, compositor cordobés, estuvo representado por un fragmento de su cantata Dulcinea, a cargo de Mariola Cantarero, que no despertó demasiado entusiasmo en un público que no llenaba el teatro. 
C.Baus; J. Martóin-Royo; M.Cantarero; A. del Cerro: C. SOler (de espaldas). Foto: T. Zarzuela.

La parte vocal de la segunda parte, fue casi una versión en concierto de El huésped del Sevillano, de Jacinto Guerrero, música de impacto directo, que se relaciona con Cervantes por la referencia a La ilustre fregona. Con excepción de los números corales y la romanza de Raquel (“La pena me hace llorar”), se escucharon en el teatro de Jovellanos el resto de números de la popular zarzuela. Fueron interpretados por el tenor lírico Alejandro del Cerro, de voz poderosa, agudos firmes y metálicos, resueltos sin dificultad y eso que la partitura del toledano es bastante exigente en este extremo. Mariola Cantarero cantó con él un par de dúos y se presentó muy explícita en lo actoral aunque me pareció extremada en la expresión canora. 

El programa se completó con un dúo perteneciente a La buena ventura, obra de Amadeo Vives y José María Guervós. Era la única página que no conocía y me sorprendió pues se trata de un dúo para voces femeninas  excelente, de impacto seguro y que debería figurar con más frecuencia en nuestros recitales. Es una de esas páginas olvidadas, a pesar de que tiene merecimientos para estar vigente aunque ya tenga 115 años de edad.

La orquesta sonó, a mi juicio, demasiado fuerte. Quiza fuera el resultado de escucharla en el escenario y no en el foso, pero tuve la impresión, el algún momento, de exceso de sonido. Cristóbal Soler la dirigió con entusiasmo, satisfecho por regresar al que hasta no hace mucho fue su teatro.

En la hoja-programa entregada no había mención alguna al contenido del repertorio interpretado y faltaban los nombres de los autores de los textos cantados. Esta práctica, habitual en tantas ocasiones, no debería aparecer en un teatro de primera categoría como la Zarzuela.  Como nos parece de justicia, los incluimos: obra de Ibert, textos de Ronsard y Alexandre Arnoux; de Ravel, Paul Morand; de Massenet, Henri Cain; de Palomo, Carlos Murciano; de Guerrero, Enrique Reoyo y Juan Ignacio Luca de Tena, y de Vives, Carlos Fernández Shaw y Luis López Ballesteros.

Vidal Hernando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario