jueves, 9 de marzo de 2017

Zarzuela: La danza se independiza.




Zarzuela en danza. Espectáculo coreográfico. Libreto de Álvaro Tato. Música de Barbieri, Chapí, Chueca y Valverde, Giménez, Lleó, Luna, Bretón, Fernández Caballero, Roig, Sorozábal, Vives, Soutullo y Vert. Bailarines: A. Ferrero. C. Angulo. C. Cerezo. C.Sandoval. C. Arias. D. Morillo. F. Guerrero. L. Romero. Mª Á.  Fernández. M. López. S. Piñar. X.  Benaque. Escenografía: Carmen Castañón. Vestuario: Gabriela Salaverri. Iluminación: Sergio Gracia. Dirección de escena: Nuria Castejón. Orquesta de la Comunidad de Madrid Titular del Teatro de la Zarzuela. Dirección musical: Arturo Díez Boscovich. Auditorio de la Universidad Carlos III de Madrid (Leganés), 8 de marzo de 2017.



El baile de tipo popular y la danza de corte más académico, están presentes en la zarzuela de manera contante; también lo están numerosas formas musicales danzables (mazurcas, valses, tiranas, seguidillas, fox, boleros…) aunque en las representaciones no sean bailadas por bailarines, sino sólo apuntadas por cantantes o actores. Con Zarzuela en danza, el Teatro de la Zarzuela ha organizado un espectáculo independiente a base de una decena de conocidos fragmentos del género. Para hilar el espectáculo, que es un canto a la propia zarzuela como género musical propio, con una historia impresionante, popular, riquísima y de calidad, Álvaro Tato ha escrito un texto explicativo dicho por los propios bailarines.

El espectáculo, incluido dentro de las actividades pedagógicas de la Casa, fue ofrecido a un publico de poca edad, que “entró” en él de manera impresionante, entregada y entusiasta. La verdad es que impresiona la permeabilidad de estos pequeños espectadores, muchos de los cuales quizá fuera la primera vez que veían un  gran teatro, con la magia de sus luces, sus cambios escenográficos, sus bailarines y su orquesta.

Zarzuela en danza está interpretado sólo por bailarines (que incluso cantan algún pequeño fragmento) y que durante unos 80 minutos desarrollan un espectáculo dinámico, vibrante y colorista, sin apenas momentos de descanso. Como la música seleccionada está entre lo más gustado del género (el fandango de Doña Francisquita, los intermedio de La boda de Luis Alonso y La leyenda del beso, los tanguillos de La tempranica o las sevillanas de El bateo…) el entusiasmo del auditorio se desbordó en muchos momentos y los aplausos surgieron espontáneos para premiar varios de los números interpretados. En verdad, es tan impresionante la receptividad de este público, que hay que aprovecharla todo lo posible.

Analizado el espectáculo con visión “crítica”, debo decir que, aunque me convenció plenamente, creo que le falta un poco de rodaje (la sesión comentada era la del estreno). El texto, quizá demasiado complicado para el público asistente, debe, no obstante llegar con más claridad al auditorio, la mezcla de sonido amplificado y natural ha de ser cuidada con esmero, y el volumen del sonido de la orquesta reducido, de no hacerlo se pierden detalles y contrastes que embellecen las partituras.

Los bailarines hicieron un trabajo magnífico en lo individual, en el desarrollo de las coreografías e, incluso, moviendo los pocos elementos escenográficos utilizados.

Un detalle a destacar fue la presencia de una orquesta en vivo (no son pocos los espectáculos de ballet que emplean música grabada) que es lo que debe ofrecer un teatro de primera línea. En su trabajo, excepción hecha del volumen sonoro ya comentado, no advertí desajustes entre el foso y la escena.

Otro detalle, que supongo que los bailarines habrán agradecido, fue no ya el generoso tamaño del escenario, sino que este espacio fuera para ellos; en las producciones de zarzuela, muchas veces se ven rodeados de los solistas y el coro y han de bailar en un espacio muy reducido. En Zarzuela en danza, no; el escenario es para ellos y el espectáculo gana en espectacularidad. Ojalá tengamos más oportunidades de verlo.

No hubo coloquio, seguramente por causas técnicas, pero hubiera sido muy interesante comprobar la espontaneidad y sencillez de las preguntas de un público infantil que se divirtió de lo lindo.


Vidal Hernando.

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