viernes, 24 de noviembre de 2017

La gran belleza de lo pequeño.




Sonia de Munck y Aurelio Viribay

Ciclo Bacarisse y el exilio. Tercer concierto. Obras de Salvador Bacarisse, Adolfo Salazar, Julián Bautista, Rodolfo Halffter, Ernesto Halffter, María Rodrigo y Gustavo Pittaluga.
Sonia Munck, soprano. Aurelio Viribay, piano. Auditorio de la Fundación Juan March. 22 de noviembre de 2017.


La Fundación March dedica en estos días[1] un ciclo de cuatro conciertos a la figura del compositor Salvador Bacarisse (Madrid, 1898–París, 1963), cuya música no es todo lo conocida que debiera, a excepción quizá de su Concertino para guitarra y orquesta y alguna obra de cámara. Estos cuatro conciertos han estado dedicados a la música de cámara, a la guitarra, al canto, y al piano; es decir, una muestra de la variedad creadora de este músico cuyo legado (339 partituras y 274 grabaciones sonoras) está depositado en la Fundación.

El concierto que comentamos incluía 16 canciones de Bacarisse que representan un acercamiento a su música vocal. Las canciones escuchadas son músicas aisladas o se presentan en ciclos: Cuatro cantarcillos, Op. 68b, Dos cantares de Lope de Vega, Op. 39a, Dos canciones infantiles oso.1, y  Tres nanas de Alberti, Op.20.  Todas pequeñas miniaturas, sencillas,  delicadas, bellísimas, muestra de una inspiración que prescinde de todo envoltorio superfluo, quedándose con lo más esencial. Al mismo tiempo muestran una cálida línea vocal y un acompañamiento pianístico con personalidad propia, lejos de ser un simple soporte armónico o rítmico. Son preciosos los Cuatro cantarcillos, especialmente gráfica la canción infantil Locomotora, y muy descriptiva de un entorno impresionista La rueca (no en vano se titula Ofrenda a Debussy).

Además de las obras de Bacarisse el recital incluía piezas de otros músicos que como él siguieron el camino del exilio: Adolfo Salazar (Trois chansons de Paul Verlain), Julián Bautista (La flûte de jade), Rodolfo Halffter (dos canciones de Marinero en tierra, Op. 27), Ernesto Halffter (Dos canciones), María Rodrigo (La copla intrusa  y Tres Ayes), y Gustavo Pitalugga (Tonadilla de Catalina de la zarzuela El loro).  Un panorama variado aunque siempre presidido por  la expresividad y la elegancia.

La soprano madrileña Sonia de Munck fue la protagonista indiscutible de la velada. De voz limpia y potente, sin estridencias, afinada, con excelente dicción y, sobre todo, con una delicada interpretación, especialmente en las pequeñas piezas destinadas al mundo infantil. Destacaría también la obra de Julián Bautista (La flauta de jade, sobre poemas chinos), los Ayes de María Rodrigo y la poco menos que inédita pieza perteneciente a Pittaluga. En todos estos ejemplos Sonia de Munck ofreció una muestra de  su excelente quehacer musical y arrancó aplausos a un público que disfrutó con el bien seleccionado programa.

Mención especial también para el pianista Aurelio Viribay que, además de apoyar a la solista, con un medido acompañamiento (más que acompañante podríamos hablar de colaborador), ofreció una piza en solitario, la Copla intrusa de María Rodrigo, en una versión  briosa, enérgica y destacando el carácter racial de una composición brillante y espectacular.

En resumen un concierto excelente, atractivo e interesante; muestra de la música que siete autores escribieron fuera de su patria, pero en cuyas notas está presente la esencia de lo hispano.


Vidal Hernando.


[1] Del 8 al 29 de noviembre de 2017.

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