lunes, 22 de enero de 2018

Ópera: Maruxa.


Égloga lírica en dos actos. Libreto de Luis Pascual de Frutos. Música de Amadeo Vives. Estreno: 28 de mayo de 1914, en el Teatro de la Zarzuela, de Madrid. Acción en una aldea de Galicia, en época del estreno.

MARUXA
14 funciones del 25 de enero al 11 de febrero de 2018.

Intérpretes:
Maruxa, enamorada de Pablo: Maite Alberola*/Susana Cordón**.
Rosa, prima de Antonio: Ekaterina Metlova*/Svetla Krasteva**.
Eulalia: Julia Arfellano.
Galicia, diosa: María Cabeza de Vaca.
Pablo, enamorado de Maruxa: Rodrigo Esteves*/Borja Quiza**.
Rufo, capataz: Simón Orfila.
Antonio, primo de Rosa: Carlos Fidalgo*/Jorge Rodríguez-Norton**.
Zagal, muchacho: Carles Pachón.

Iluminación: Pedro Yagüe.
Vestuario: Ana Güel.
Movimiento escénico: Carlos Martos.
Proyecciones: Pedro Chamizo.
Dirección de escena y escenografía: Paco Azorín.
Orquesta de la Comunidad de Madrid.
Coro titular del Teatro de la Zarzuela (Dtor.: Antonio Fauró).
Dirección musical: José Miguel Pérez-Sierra.

*     Días 25, 27, 31 de enero, 2, 4, 8, 10 de febrero.
**     Días 26, 28 de enero, 1, 3, 7, 9, 11 de febrero.


Personajes e intérpretes del estreno. Maruxa, la pastora, tiple (Ofelia Nieto). Rosa, prima de Antonio, tiple (Emilia Iglesias).
Pablo, el pastor, barítono (Juan B. Corts). Rufo, el capataz, bajo (Francisco Meana). Antonio, primo de Rosa, tenor (Rafael López ).


Números musicales destacados. Acto I. Coro introductorio (“La luz del nuevo día”). Dúo de Pablo y Maruxa (“Con la aurora salió la zagaliña”. Romanza de Rufo (“Teño una nena’n Betanzos”).
Monólogo de Rufo (“¡Ganapanes! ¡Atrevidos!”). Terceto. Rosa, Antonio y Rufo (“¡Guarda Rufo que vienen los novios riñendo!”). Dúo de Rosa y Rufo (“¡Rufo amigo!”). Dúo de Pablo y Rosa (“Alalá, que en las montañas”). Final. Rosa, Maruxa, Rufo, Pablo (“Con la aurora sale mi zagaliña”). Acto II. Preludio. Romanza de Rufo (“Si la señora quiere al pastor”). Cuarteto. Antonio, Maruxa, Rosa, Rufo (“¿Cumpliste mis instrucciones?”). Dúo de Antonio y Rufo (“¿Se han marchado?”). Coro de pastores (“An qu’a tua porta me poñaná”). Escena. Eulalia y coro  (“Todas las chuvias d’Abril”). Monólogo de Pablo (“Aquí n’este sitio, sitio”). Escena final (“¡Silencio! ¡Habla bajo por favor!”).

Argumento original. Acto I. Maruxa, una joven y bella pastora, está peinando a su oveja Linda cuando aparece Pablo, el pastor. Ambos cantan, bailan y se confiesan su amor. La escena es interrumpida por la llegada de Rufo, el viejo capataz, que está de muy mal humor porque, a su edad, le han encargado que vigile y proteja los amores de Rosa y Antonio que son primos. Este encargo le resulta impertinente. Rosa y Antonio sostienen una acalorada discusión. El muchacho acusa a la joven de no hacerle caso y, en consecuencia, se verá obligado a buscar el amor de otra mujer. La presencia de Rufo provoca que Antonio abandone la escena para ir en busca de Maruxa, a la que intentará conquistar para dar celos a Rosa. Rufo y Rosa han quedado solos. La mujer aprovecha para ordenar al capataz que busque a Pablo porque le ama. Rufo le recuerda su compromiso con Antonio y se niega a realizar el encargo pese a que Rosa le hace ver quién es el ama. Llega, ahora, Pablo, cantando. Rosa le invita a sentarse junto a ella y le dice que su nombre será Maruxa. Pablo, encantado al oír el nombre de la pastora, se deja transportar como en un sueño y sostiene con Rosa, a la que él cree Maruxa, una apasionada escena de amor. Rufo sorprende a la pareja y mientras Pablo huye, Rosa maldice al capataz. Maruxa ha perdido su oveja y, en la búsqueda, la acompañan Antonio y Rosa. Esta última dice a Maruxa que necesita una doncella y la toma a su servicio.
Acto II. En la casa de Rosa, Rufo entrega una carta de Pablo a Maruxa. Como la pastora no sabe leer, Rosa y Antonio discuten sobre quién ha de hacerlo. Al final es el joven quien lo hace. En la carta Pablo lamenta la ausencia de Maruxa. Hay que contestar la misiva y Rosa se ofrece a escribirla, pero lo hace con un tono tan apasionado que Maruxa se sorprende. En la carta, Rosa ruega a Pablo que vaya a verla. Maruxa no acaba de entender la intención de su ama y la ruega que deje de escribir. Rosa advierte que se ha delatado y trata de romper la carta, pero  Maruxa insiste porque desea ver a su pastor. Llegada la noche, Pablo espera a Maruxa mientras Rufo está decidido a que los primos no se salgan con la suya y a proteger los amores de los pastores. Consigue que Maruxa y Pablo se reúnan y marchen hacia los prados. Mientras, Antonio se ha disfrazado de pastor y acude a la cita. Rosa, disfrazada también de pastora y que está esperando la señal convenida, se presenta también. Como es de noche, ambos se abrazan sin saber realmente quién es el otro. Las voces de Maruxa y Pablo, a lo lejos, les devuelven a la realidad.

Argumento de la versión representada. Acto I. En silencio, asistimos al nacimiento de Galicia, figura mitológica, a través de los versos de Rosalía de Castro. Deidad intemporal y omnipresente, símbolo de la tierra y de la cultura gallega.
Acto I. Noviembre de 1973. Maruxa y Pablo, jóvenes en un entorno rural, coquetean y hablan de su amor, en perfecta comunión con el pasaje que los rodea: Galicia encantada.
En el momento más íntimo, los interrumpe Rufo, el capataz de la finca, que anuncia la llegada de Rosa y Antonio, una pareja bien distinta a Maruxa y Pablo. Rosa y Antonio son primos y deberán casarse para perpetuar la hacienda familiar. Entran en escena en una monumental discusión que pone en peligro su futura boda. Rufo tiene la tarea poco menos que imposible de proteger esos amores, tarea encargada por los tutores de Rosa.
Mientras tanto, se reúne el consejo de administración de la empresa naviera que está a punto de pasar a manos de Rosa, como parte de una herencia familiar. Rosa hastiada de todo este protocolo, ha fijado su mirada en Pablo, por quien siente una inconfesada pasión. Antonio rechaza el desdén de Rosa e inventa un plan para darle celos a través de Maruxa. En paralelo, el consejo de administración celebra la toma de posesión de Rosa y presentan en sociedad el nuevo proyecto que les reportará cuantiosos beneficios: un petrolero de última generación. Llega Pablo y Rosa le propone un juego en el que ella representará a Maruxa y así él podrá  expresarle todo su amor. En medio de este juego patético Rosa intentará besar a Pablo. Justo en ese momento se precipita todo con la llegada de Rufo, que detiene momentáneamente el plan de Rosa. Pablo se marcha confundido.
En el plano superior, Galicia ha caído en la trampa de los especuladores e identifica su gran adversario: el petrolero que proyectan.
Poco después llega Maruxa muy apenada por haber perdido a Linda, la pequeña oveja que Pablo le regaló como símbolo de su amor. Rosa reacciona rápidamente y le ofrece a Maruxa un puesto de trabajo en su casa, como miembro del servicio con la finalidad de apartarla de Pablo. Se marchan todos menos Rufo. Regresa Pablo, quien es informado por Rufo del nuevo destino de Maruxa. Pablo canta su triste suerte mientras cae el telón.
Acto II. Mayo de 1976- Botadura y accidente del Urquiola frente al puerto de La Coruña. Llegan las primeras pruebas de la catástrofe. Los socios de Rosa, propietaria del petrolero, se preparan para dar explicaciones, en contra de su voluntad.
En un ambiente enrarecido tras el accidente, Rosa persiste en su aventura amorosa, ajena a la gravedad del momento. Llega una carta de Pablo para Maruxa. Todos juegan con Maruxa para que no la lea. Finalmente los  primos, Rosa y Antonio, se la quitan y leen parcialmente su contenido. Maruxa quiere contestar la carta y, de igual modo, deciden hacerlo todos juntos, dictando un texto diametralmente opuesto al que Maruxa hubiera deseado escribir. En la carta citan a Pablo para esa misma noche. Rosa quiere encontrarse también con él, adelantando la cita. Antonio quiere encontrarse a solas con Maruxa, retrasando la cita de la carta. Al final, Rufo rompe la carte en secreto para defender los amores de Maruxa y Pablo de las agresiones de los primos enloquecidos.
Mientras tanto, la marea negra ha llegado hasta las playas. Un chaval se presenta con un cubo lleno de petróleo. El pueblo se va concentrando frente a la casa de Rosa y pide explicaciones. Se teme lo peor, una tragedia irrecuperable para su tierra. Aparece el presidente del consejo de administración dispuesto a dar explicaciones contradictorias, pero es sorprendido por una acción de protesta de todo el pueblo al unísono. Esta acción simbólica pone en marcha un gran operativo de limpieza de la mancha. El pueblo, una vez más limpia su paisaje, su dignidad, frente a la inacción de los poderes públicos y la impunidad de los culpables. Galicia entra en contacto con la gran mancha.
Rosa y Antonio, escondidos en ropas como la de los voluntarios y pertrechados con utensilios de limpieza del chapapote, se disponen a quemar su último cartucho para conseguir así a Pablo y a Maruxa, sin saber que gracias a la ayuda de Rufo, ya han huido y están lejos del lugar, ayudados por la marea humana que limpia las costas. Rosa y Antonio, burlados doblemente, reconocen su fracaso. En los últimos compases se forma un nuevo consejo de administración. Ahora estamos en Galicia, en 2002. Continuará.
Rosalía de Castro se lamenta de la suerte de Galicia.

Comentario.  Maruxa es una de las grandes obras del compositor catalán Amadeo Vives y una de sus últimas aportaciones al teatro lírico hispano. Pese al entorno en que se desarrolla, no se trata de una "gallegada", aunque el perfume sonoro de aquellas tierras impregna la música de Vives, que llega a utilizar formas genuinas como la muñeira.

Parece que el célebre” “golondrón” tuvo su origen en una sardana titulada "San Pol" que el compositor ya tenía escrita.  Además de este excelente merecen estacarse el descriptivo coro introductorio y el “ambientado” dúo de Pablo y Maruxa (“Con la aurora salió mi zagaliña”). La discusión de Rosa y Antonio que, con la intervención de Rufo, se convierte en terceto  y el dúo de Pablo y Rosa son páginas destacadas del primer acto.

El segundo se abre con un intenso preludio que pone de manifiesto las cualidades creadoras de Vives, su gusto por la música centroeuropea de su momento y su habilidad para unir melodías de intenso lirismo con el sonido típico de la música gallega.

Un magnífico cuarteto sigue a la intervención de Rufo (“Si la señora quiere al pastor”). Un magnífico “Coro de pastores”, de clara inspiración gallega y una escena formidable en la que se canta  y describe instrumentalmente la lluvia, preceden al Dúo de Rufo y Pablo. Por último, la espera impaciente del pastor (“Aquí n'este sitio”), nos lleva a la escena final en la que se resuelve la trama.

Al terminar el estreno, libretista y músico fueron llevados a hombros hasta el café de Fornos, que estaba  en la calle de Alcalá esquina a la de la Virgen de los Peligros.



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