domingo, 4 de marzo de 2018

Un moderno Dúo de La Africana.


Elenco de El dúo de La Africana (Foto. T.Zarzuela).

Zarzuela cómica en un acto.  Texto de Miguel Echegaray (versión libre de Susana Gómez). Música de Manuel Fernández Caballero (adaptación de Javier López de Guereña).
N. Segado. M. Santamaría. F. Forastiere. C. Fernández. A. Frías. T. de Val. D. Pérez. L. Chaves. J.L. Fernández.
Escenografía: Elisa Sanz. Vestuario: Gabriela Salaverri. Iluminación: Alfonso Malanda. Dirección de escena: Susana Gómez. Grupo de cámara. Dirección musical: Miguel Huertas. Teatro de la Zarzuela, de Madrid, 2 de marzo de 2018.

El Proyecto Zarza, del Teatro de la Zarzuela, de Madrid, que tiene como objetivo “popularizar el género lírico” entre personas que lo desconocen, especialmente entre el público joven, comenzó su andadura la temporada pasada con la representación de una Revoltosa presentada con una amalgama de ideas y frases antiguas rodeada de móviles y redes sociales, aunque con la fuerza y la vigencia de siempre. Los resultados de aquellas representaciones fueron muy satisfactorios para los numerosos espectadores en edad escolar que las presenciaron.

En esta temporada el proyecto Zarza ha presentado una versión libre de El dúo de La Africana, firmada por Susana Gómez, que fusiona parte del texto original escrito por Miguel Echegaray, con palabras y situaciones de nuestro tiempo, dando lugar a un espectáculo ágil y dinámico que, el día reseñado, satisfizo al público y levantó espontáneos aplausos en varios momentos.

La propuesta dramatúrgica conserva la idea básica del original (los amores entre los componentes de una pobre compañía de ópera, entrelazados con distintos intereses de sus protagonistas) con nuevas partes temáticas, como la realización de un “casting” de estilo televisivo Además de las modificaciones y cortes que esto conlleva en el texto, se ha modificado la naturaleza de dos personajes principales y se ha introducido uno nuevo. De manera similar la orquesta ha sido sustituida por un grupo de cámara formado por un quinteto de cuerda, flauta, percusión y piano. Las voces solistas eran voces “naturales” no voces “líricas”, aunque hay que aplaudir la iniciativa del Teatro de “formar” a los 18 cantantes elegidos, dándoles unas pautas de actuación y canto para abordar estas representaciones. Para muchos de estos jóvenes, ha sido un verdadero descubrimiento.

Escena de El dúo de La Africana (Foto. T.Zarzuela).
Este modernizado Dúo de La Africana funciona como representación teatral, gracias a la entrega sin reservas de sus intérpretes que transmiten al auditorio su propio disfrute. Las peripecias, los chistes, los ademanes y los detalles traspasan la batería y hacen reaccionar al público (sirva de ejemplo el simpático dúo-pelea entre Rubini y Giusspín, muy bien dosificado en intensidad dramática) o la excelente interpretación de Fina, madre del tenor en el original de Echegaray y aquí su representante artístico, interpretada por Lara Chaves.


Los personajes protagonistas cobraron vida gracias al trabajo y entusiasmo de Natan Guillermo Rubio (en el rol de Querubini) y Alberto Frías (como Giussepín) que cantaron además con recursos suficientes para resolver la parte musical de sus intervenciones. Ellas fueron Talía del Val (como la Antonelli, que alcanzó las notas elevadas sin dificultad, y Cielo Fernández (en el papel de Amina (hija de Querubini en el original y aquí exnovia, celosa, de Giussepín. El grupo completo, en las partes corales, funcionó muy bien. Mención especial merece Mitxel Santamaría, como Sinfo, papel incorporado a esta versión, caracterizado por ademanes y gesticulación afeminada, que despertó la hilaridad general.

El planteamiento escenográfico es sencillo, incluso simple, pero lo suple el movimiento actoral, rápido, resuelto, vivo y diligente. Podría decirse que no hay un momento de descanso.

La pregunta del millón es si esta fórmula conseguirá su objetivo. Cierto es que los espectadores se divirtieron, pero no sabemos si disfrutarían (o no) de haberles ofrecido una versión tradicional. La idea que suele manejarse de que no comprenderían un tema y un texto de hace 125 años, no me parece sostenible: el público actual es inteligente y se daría cuenta enseguida del conflicto planteado en la escena.

No obstante, el experimento del Proyecto Zarza, por el que la Zarzuela apuesta fuerte, está funcionando. A las 9 representaciones escolares del Dúo, ofrecidas han asistido unos 9.000 niños y jóvenes, y la Tarjeta Joven (otra iniciativa para atraer público nuevo) tiene ya mas de 600 usuarios.

El dúo de La Africana. Escena final (Foto. T.Zarzuela).
Quedan otros caminos para conseguir que la zarzuela no resulte ajena al público de nuestro tiempo, sin duda, pero lo resultados alcanzados por La revoltosa y El dúo de la Africana son alentadores. Veremos con qué nos entretienen la próxima temporada.

Vidal Hernando.

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