domingo, 28 de diciembre de 2014

ANTIDOPAJE PARA LA ZARZUELA




Hil.

Buenos días, Don Sebastián.

Seb.
Buenos días, Don Hilarión. ¿Qué chismes o gacetillas zarzueleras trae usted hoy?

Hil.
Ni chismes, ni gacetillas, ni cuentos. ¡Un notición que va a revolucionar la zarzuela! ¡Una bomba!

Seb.
¿Otra bomba? ¡Qué barbaridad! Últimamente está usted muy bélico.

Hil.
Sí, si, usted tómelo a chufla. Cuando se lo cuente...  ya me dirá. Escuche.

Seb.
Soy todo oídos.

Hil.
Un grupo muy influyente de personas, entusiastas de la zarzuela …

Seb.
¡Alto, alto! ¡Un momento! ¿Un grupo de zarzueleros influyente? No puede ser, ahora no hay de ese percal.

Hil.
Espere, Don Sebastián, espere. No coja usted por La Gran Vía que termina en Guadarrama. Digo que un grupo de zarzueleros influyentes (que los hay) ha conseguido del Sr. Ministro de Cultura que ponga en marcha, con todos los pronunciamientos legales y reglamentarios, el CZA.

Seb.
¿CZA? ¡Otra vez con las siglas! ¡Está usted un poco pesado con eso!, permítame que se lo diga.


Hil.
¡Qué quiere que haga! ¡Es lo moderno! ¡Todo son siglas! ¡Estamos rodeados de siglas! ¡Y muchas en inglés! Pero no se preocupe, yo le traduzco: esas tres letras significan Comité Zarzuelero Antidopaje.

Seb.
¡¡¡Quéeeeee!!!

Hil.
Lo ha oído usted perfectamente: Comité Zarzuelero Antidopaje.

Seb.
¿Es lo que imagino?

Hil.
Supongo que ha golpeado usted certeramente en la tachuela; o sea, que ha dado en el clavo.

Seb.
Pero eso es imposible. El antidopaje es cosa sólo para los deportistas.

Hil.
Era, amigo mío, era.

Seb.
Perdóneme que insista, pero no acabo de ver … El dopaje, ¿no es el uso de fármacos u otras sustancias para aumentar el rendimiento deportivo. ¿No es eso?

Hil.
Sí, claro. Pero lo nuestro también es antidopaje, porque se trata pretende detectar comportamientos o actuaciones que atentan contra de la salud publica.

Seb.
¿Y eso?

Hil.
¿No cree usted que cuando la zarzuela se hace rematadamente mal, cuando se violentan su letra y su música, cuando se estrangula su desarrollo argumental… se está poniendo en peligro la salud ciudadana?

Seb.
¡Hombre, no creo que sea para tanto!

Hil.
¿Qué no? Le hablo de enfados, disgustos y cabreros capaces de desestabilizar la psiquis del sufrido espectador, del pagano asistente agredido por las moderneces de algunos sujetos o individuos.

Piénselo bien, Don Sebastián: la salud mental es muy difícil de restablecer. Se lo digo yo que soy boticario.

Seb.
Bueno, bueno, no sé qué decir. ¿Y cómo va a funcionar el CZA ese?.

Hil.
Pues más o menos como el deportivo. Sin previo aviso, casi de incógnito pero debidamente identificado, un equipo del CZA se presentará en el teatro y pedirá al responsable que ponga a su disposición las entradas correspondientes en algún lugar discreto. Verán la función y luego, si lo consideran necesario, reclamarán la presencia de cualquiera de los componentes del elenco.

Seb.
¿De cualquiera?

Hil.
Sí, claro, naturalmente. El ámbito de actuación de los equipos de control del CZA afecta tanto a solistas, como a profesores de la orquesta, componentes del coro, directores. Y, como es natural, a los responsables de la puesta en escena. Menos a los acomodadores, a todo el mundo.

Piense usted que cualquiera de ellos, si está temporalmente descontrolado por haber ingerido alguna sustancia psicotrópica, o ser de naturaleza agresiva contra el público que le aplaude y le da de comer, puede causar malestar al público.

Seb.
Oiga, Don Hilarión. Esto me parece cada vez más…, cómo lo diría yo… más inverosímil e increíble.

Hil.
Porque se ha quedado usted en “schock”, como se dice ahora (antes decíamos “traspuesto”); su mente no está lo suficientemente abierta y no comprende el alcance de esta innovación.

Vamos a ver. Si un tenor no llega al agudo que todo el mundo espera, ¿no se siente desasosiego y zozobra? Si el director de la orquesta apabulla y ahoga a los pobres cantantes, con la potencia sonora de sus 70 u 80 músicos, lanzados a un fortísimo ensordecedor, ¿no siente usted crecer en su interior la más grande indignación?

Y qué me dice si Maruxa, la delicada pastora galleguiña, sale vestida de gótica; o si la castiza calle de Alcalá o la mismísima Gran Vía, nos la muestran cómo una anodina avenida de Nueva York o Los Ángeles, ¿no es para enfadarse?

Y si se cabrea uno, le sube la tensión y la temperatura y el pulso se le dispara, y le atacan las taquicardias.

Seb.
No sé qué decir. Me tiene usted anonadado y abrumado. Pero, ¿cómo va a ser la mecánica, el procedimiento, el desarrollo de las inspecciones? ¿Van a sacarle sangre a los “elegidos”?

Hil.
No, hombre no. Para eso ya está Hacienda.

Verá. Los componentes del equipo estudian con detalle la representación; escucharán atentos a cantantes y orquesta;  mirarán con lupa los detalles escenográficos; comprobarán las posibles desviaciones de los textos originales … Y, en el caso de que corresponda, levantarán acta y calificarán los posibles defectos como leves, graves o muy graves.

Seb.
Y, ¿después, qué?

Hil.
Pues tras el correspondiente análisis, incluso contraanálisis si se solicita, se propondrán las sanciones correspondientes.

Seb.
¿Sanciones? ¿Cuáles?

Hil.
Pues verá usted. Para las faltas leves, reconversión privada del jefe local del Comité. Para las graves, cuchufletas en medios y ámbitos especializados, o sea en el mundillo. Y para las más graves, escarnio público y multa.

Seb.
Multas dinerarias, supongo.

Hil.
No, señor, no; sacarle el dinero al personal sólo le interesa al Ayuntamiento y a los de Tráfico. Multas, digamos, “en especie”. Le pongo unos ejemplos.

Si la responsable es una soprano, tendrá que cantar durante ocho días para la Federación de Amas de Casa; si es un tenor el que ha sido pillado, cantará una semana entera ante los obreros del Sindicato metalúrgico; si es el coro. tendrá que vocear, armónicamente, las consignas anti-gubernamentales de las seis próximas manifestaciones de protesta callejera (¡Qué bien van a sonar eslóganes y consignas!). Y si fuera la orquesta, tendrán que tocar las palmas, en pianísimo, hasta que se les pongan las manos rojas.

Seb.
¿Y si el responsable es el adaptador …?

Hil.
Ese va a tener que escribir 250 planas con el “Yo pecador”.

Seb.
No sé qué decir. Estoy nervioso por ver qué va a pasar con este CZA. Por cierto, ¿cuándo entrará en vigor esta revolucionaria normativa?

Hil.
El día 28 de diciembre.

4 comentarios:

  1. Ja, ja!! Muy divertido y además buena idea!!!

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    1. Ojalá la idea cuaje
      y se ponga en marcha
      el antidopaje

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  2. Una alegría que alguien recupere las tradicionales inocentadas.

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    1. Era una costumbre interesante, porque en la broma, siempre había algo de crítica o denuncia.

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