lunes, 14 de diciembre de 2015

GOBIERNO DEL PARTIDO ZARZUELERO.




Seb.
Buenos días, Don Hilarión. ¿Qué tal se encuentra?

Hil.
Buenos Días, amigo. Pues, la verdad es que me encuentro bien, a pesar de todo.

Seb.
Me alegro. Y, ¿cómo lleva usted lo de la campaña electoral?

Hil.
¿La campaña electoral? ¿Qué cómo lo llevo? … ¡Harto! ¡Mas que harto! ¡Hartísimo!¡Qué pesados! ¡Todo el día y a todas horas con la misma cantinela, con el mismo sonsonete, con una música machacona … pero vacía. ¡Qué aburrimiento! ¡Me tienen hasta el gollete! ¡Atragantao!

Seb.
Le comprendo. La verdad es que la cuestión resulta cansina, porque eso de quince días de campaña … es más falso que los duros de chocolate, porque llevan meses dando la vara con la matraca. Pero, en fin, es lo que tenemos.

Hil.
Ya, ya… ¡Paciencia y algún remedio para el dolor de cabeza!

Seb.
Pues hoy le traigo una noticia que le va a sorprender. Estoy seguro.

Hil.
Usted dirá.

Seb.
¿Se acuerda usted del Partido Zarzuelero?

Hil.
Sí, hombre, sí. El Partido Zarzuelero, un partido político que propugna salvar la zarzuela.

(Si algún lector quiere conocerlo vea este enlace: http://zarzuelerias.blogspot.com.es/2013/11/el-partido-zarzuelero.html)


Seb.
Como el Sr. Secundino, el carbonero, no vende ná, por culpa del persistente anticiclón de las Azores, tiene tiempo para pensar y entretenerse en actividades distintas a su oficio. Y, ¡fíjese!, se ha pasado cuatro con sus noches, leyendo los programas de los partidos políticos que concurren a los comicios de próxima celebración.

Hil.
¿Y qué ha sado en claro?

Seb.
Los pies fríos y la cabeza caliente. Y, claro, se ha sentido molesto. Pero como hombre práctico ha elaborado una lista de posibles nombres para hacerse cargo de los distintos ministerios. Y la ha llevado a los del Partido Zarzuelero, del que es ferviente y apasionado simpatizante, aunque no militante, porque el Secundino es más agarrao que un chotis, y eso de pagar ….

Hil.
Así que una lista de ministrables…  ¿Y se pueden saber los nombres?

Seb.
Hombre, en principio esto es secreto… Pero como usted es mi amigo, hombre cabal y de mi entera confianza, voy a decírsela.
 
Atento.

Para Asuntos Exteriores se da el nombre de La embajadora, de Gerónimo Giménez.

Hil.
Lo veo natural. Y además empezamos cumpliendo lo de la “cuota” femenina.

Seb.
Justicia: Se manejan tres candidaturas. A saber: Las varas de la justicia, de Manuel Nieto,
Gracia y justicia, de Manuel Penella y Bonitas están las leyes, de Chueca.

Hil.
Hombre, ¡mientras no formen un tripartito!

Seb.
¡No dé usted ideas!… ¡Que las carga el diablo!
Sigo. Defensa: También tres nombres: Armas al hombro, de los maestros Alonso y Torregrosa, Viaje de instrucción, de Amadeo Vives, y Llamada y tropa, de Arrieta.

Hil.
Me parece que aquí podrían hacer un “mix”, como dicen ahora loa jóvenes. Por ejemplo: Llamar a la tropa y que, con las armas al hombro, marchen a la instrucción.

Seb.
Hacienda: Tome nota, para este ministerio no ha surgido la más mínima duda: Adiós a mi dinero, de Joaquín Miró.

Hil.
Oiga, Don Hilarión, ese nombre no me suena, nada.

Seb.
No le extrañe. Para esto de Hacienda hay muy pocos candidatos, porque ya se sabe que al ocupante le van a dar por la derecha el centro y la izquierda. Y claro, la mayoría le tiene piensa que el morado sólo le queda bien al Cristo de Medinaceli.

Continúo. Para Interior, la cosa está clara: Justicias y ladrones, de Soutullo y Vert. 

Hil.
Claro, claro. Estos van juntos, no son nada el uno sin el otro. ¡Como uña y carne, vamos!

Siga, siga usted. ¿Quién suena para Fomento?

Seb.
¿Fomento? Pues verá usted, para ese cargo creo que han elegido un excelente candidato: ¡Buen viaje, señor don Simón!, de Puig, Manent, Soriano Fuertes y Solera.

Hil.
¿Y quienes son esos señores?

Seb.
No estoy muy seguro. Quizá los comisionistas. Pero no aventuremos.

Para Educación la cosa está entre dos: Enseñanza libre, de Giménez, o un ilustre desconocido, que basa su proyecto en el otrora famoso e innovador colegio de Las Leandras, del maestro Alonso.

Hil.
Pues si sale este último, seguro que mejoramos mucho. Si no recuerdo mal, en las Leandras había mucha enseñanza práctica, tanto para mujeres como para hombres, y creo recordar que individualizada, es decir a cada uno le instruían en lo que necesitaba.

Fíjese. Yo hice allí unos cursillos y salí con sobresaliente. ¡Qué programa!

Seb.
Sigo. Empleo: Después de mucho pensar y de estudiar varias candidaturas, parece que la balanza se inclinará por Si las mujeres mandasen, de Vicente Lleó y Luis Foglietti.

Hil.
¿Y esto? ¿Otra concesión a las cuotas o un intento perverso de soltarles a las damas un morlaco de trapío?. Porque lo del empleo, tiene mucha, pero que mucha tela.

Seb.
La verdad es que no lo sé. Desde luego el asunto es difícil, pero, ¡quien sabe!. Quizá las damas tengan más habilidad de lo que nos creemos. Piense usted, por ejemplo, que ni en su casa ni en la mía ha faltado nunca un plato de comida, tanto si hemos aportado buenas perras como si, por algún “compromiso” ineludible con los amigos, el jornal ha sido menguado.

Para Industria, energía y turismo, se ha impuesto un candidato que no tenía rival: Música, luz y alegría, de don Francisco Alonso.

Hil.
Me parece muy bien, nada como la música para que el personal se alegre y la luz para … para… ¡que corra el contador!

Seb.
Para Agricultura, la decisión no está tomada, aunque se barajan dos candidatos: Sandías y melones, de Manuel Quislant, y Gazpacho andaluz, de Lleó y Calleja. También se consideró El año pasado por agua, por aquello de que sin agua, no hay agricultura, ni alimentación, ni medio ambiente.

La cosa de Economía ha estado muy reñida, pero mucho, porque es muy compleja. Hubo quien propuso La peseta enferma, de Chapí; otro sugirió ¡24 horas mintiendo!, de Alonso, pero al final ha salido El rey de la martingala, de Manuel Font.

Hil.
Muy adecuado, sin duda. Aunque, claro, “martingala” tanto me huele a marrullería como a malabarismo. Pero … veremos … ¡Dios dirá!

Y dígame, querido amigo, quien va a ser el ministro de Sanidad.

Seb.
Pues verá usted. Aquí ha habido discusión y polémica. Las quejas del personal contra los médicos (los de la bata blanca) han sido fuertes durante la última legislatura. Así que, para aplacar un poco los ánimos y contentar, si se puede, al respetable, se ha buscado alguien cercano al gremio. En fin que la Sanidad la llevará La niña del boticario, de Santos Carrión.

Hil.
Oiga, ¿no habrá influido usted?

Seb.
¡No, por Dios! ¡Yo no quiero saber nada con la política! ¡Es una simple casualidad! Yo creo que usted con sus píldoras, sus grageas, sus preparados, ungüentos y jarabes … tengo suficiente.

Hil.
Bueno, bueno, le creo. Siga usted con el gabinete. Me parece que sólo nos faltan dos cargos, los dos de arriba. ¿Me equivoco?

Seb.
No, señor. No se equivoca. Aquí la cosa está muy clara: La vicepresidencia la ocupará La segunda tiple, de Julián Romea y Joaquín Valverde. Y la presidencia, nada más y nada menos que El diablo en el poder, de Barbieri.

Hil.
Pero, oiga, ¿ese no ha estado ya? A mí me suena

Seb.
Sí, sí, Ha estado. Pero se dice que viene con nuevo programa.

Hil.
Perdóneme, don Sebastián. ¿No son todos estos candidatos nombres de zarzuelas?

Seb.
Claro, creí que no iba usted a darse cuenta. Pero es que son nombres en clave. Por si hay espionaje.

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