miércoles, 6 de abril de 2016

INGENIOSOS AMORES SOÑADOS.


Susana Cordón en "EL Pelele" (F. Juan March)


El pelele. (Tonadilla a solo, de Cipriano Rivas Cherif. Música de Julio Gómez). S. Cordón.
Mavra. (Ópera cómica en un acto, de Boris Kojnó. Música de Igor Stravisnky). S. Cordón. M. Makhmoutova. A. Moroz. J.M. Montero. Movimiento escénico y baile: R. Rivero. Vestuario: G Salaverri. Iluminación: T. Muñoz y F. Lázaro. Máscaras y pelele: Th Root Puppets. Dirección de escena: Tomás Muñoz. Dirección musical y piano: Roberto Balistreri. Auditorio de la Fundación Juan March, 4 de abril de 2016.

Dos obras prácticamente contemporáneas forman una nueva entrega, en coproducción con la Fundación Juan March, del programa pedagógico del Teatro de la Zarzuela de esta temporada 2015-16: El pelele, de 1925 y Mavra, de 1922. Ambas obras presentan evidentes basamentos en músicas de raigambre popular, aunque presentados con estéticas diferentes (la primera recuerda el siglo XVIII y la segunda la modernidad de XX). Las dos tienen una temática parecida: la búsqueda de un amor deseado; en El pelele, Cayetana la protagonista, lo encuentra en un muñeco que ella misma fabrica; en Mavra, es el ingenio –y un inocente engaño (convertir a su novio en criada)– el camino por el que Parasha intentará alcanzar su objetivo. Una y otra se han ofrecido en versión de canto y piano.

Con estos mimbres, Tomás Muñoz ha montado un espectáculo dinámico y entretenido, que ha interesado y divertido a los jóvenes espectadores (la reseñada corresponde a una de las funciones para escolares). Muchos de estos espectadores asistían, seguramente, por primera vez a un espectáculo de esta naturaleza y hay que destacar su comportamiento y su “integración” (no sé si es el término más adecuado) en el espectáculo. Es, sin duda, el resultado de todo el trabajo de orden pedagógico que se hace con ellos antes (y espero que después) de llegar al teatro. Este es el camino para crear y renovar el público.  

Susana Cordon, soprano palmesana de origen, aunque educada inicialmente en Alicante, fue la protagonista de ambas obras. De amplio registro, lleno y redondo en los graves, dio vida a una Cayetana alegre y decidida y a la pícara Parasha que introduce a su novio en casa disfrazado de criada. Sacó adelante con eficacia y musicalidad sus dos papeles que no la dejan ni un momento de respiro  El madrileño José Manuel Montero fie Vasili, el militar enamorado de Parasha; sacó adelante su papel, con solvencia y mostrando sobras de recursos; quizá por el tamaño de la sala debería haber suavizado ligeramente la potencia de su voz. La rusa Marina Markhmoutova y la ucraniana Anna Moroz, fueron la madre y Petrovna, vecina de Parasha, respectivamente; cumplieron sin fisura sus cometidos y coadyuvaron a dar solidez interpretativa al conjunto, que contó con el excelente acompañamiento pianístico de Roberto  Balistreri.

Al final de la representación hubo un pequeño coloquio con alguno de los intérpretes y con el director de Escena en el que los jóvenes asistentes les hicieron pregustas de todas clases; es una buena idea, una manera de acercarse al público, a un público que, en muchos casos, empieza en esto de la ópera y la música clásica.


Vidal Hernando

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