lunes, 26 de septiembre de 2016

LAS MÚSICAS DE CERVANTES



Conciertos paralelos al Congreso Internacional “Las músicas de Cervantes”, de la Universidad de Castilla-La Mancha.  Salón del Antiguo Casino, Ciudad Real, 21, 22 y 23 de septiembre de 2016.

Como complemento a las densas e interesantes sesiones académicas del Congreso Internacional “Las músicas del Quijote”, se celebraros en las fechas y lugar señalados tres interesantes conciertos,  abiertos al público, con repertorios siempre alrededor de la figura del escritor alcalaíno.

Olalla Alemán y Luis A. González


Los músicos de Su Alteza.
1616. En torno a Miguel de Cervantes.
Obras de C. de Rore, A. de Cabezón, S. Aguilera de Heredia, G. Frescobaldi, F. Correa de Arauxo, C. Monteverdi, J. Arañes y G. Bataille.
Olalla Alemán, soprano.  Luis Antonio González, clave.


El primero de los conciertos ofreció un abanico de obras de la época de Cervantes, alguna de las cuales bien pudo haber sido escuchada por el autor del Quijote. Un interesante panorama en el que la soprano Olalla Alemán, cantó con solvencia técnica, afinación y estilo. Luis Antonio González, al clave, tanto en labores de acompañamiento como de solista en alguna de las piezas, consiguió interesar a un auditorio formado por musicólogos e investigadores y al público local que llenaba el salón. El programa, aún estando circunscrito a un tema y épocas muy concretas, fue diseñado con inteligente planteamiento para no resultar monótono y, sobre todo, planteado con el rigor históricoque caracteriza las interpretaciones de Los Músicos de Su Alteza.


Esther Acevedoi y Silvia Nogales
 
Don Quijote: Entre la voz y el deseo.
Obras de
J.M. Cortés, H. Rutter, M. Fleta, A. Mudarra, E: de Valderrábano, L. de Narváez y G. Sanz.
Esther Acevedo, actriz. Silvia Nogales Barrio, guitarra.


Más que de un concierto, en el sentido tradicional, podemos hablar de un espectáculo lírico-musical, pues el acto consistió en la declamación de algunos episodios del Quijote acompañada de música guitarrística. El diseño del montaje resulta complicado para ajustar ritmos y duraciones de la música y el texto, pero los resultados escuchados demostraron la perfecta sincronización de una y otro.  El trabajo de Esther Acevedo me pareció excelente; la verdad es que cuando se tiene ocasión de escuchar un texto bien dicho, con las inflexiones vocales que pide la letra, con una gestualidad discreta y sin exageraciones, se aprecia mejor la riqueza que contiene. Silvia Nogales, a la guitarra, realizó un acompañamiento adecuado, dejando el protagonismo a la voz, aunque en algún momento, algunos números de la Suite española, hubiéramos preferido una mayor definición. El público aplaudió generosamente un original montaje, que presenta la novela cervantina de un modo muy atractivo.

Aurelio Viribay y María Zapata


Canciones sobre poemas de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616)
Obras de E. Halffter, L. Balada, S. Bacarisse, A. Vives, F. Obradors y M. Salvador.
María Zapata, soprano. Aurelio Viribay, piano.



El último de los conciertos ofrecía un programa infrecuente y especializado: sólo canciones de concierto, de autores españoles del siglo XX. Un programa, complejo y arriesgado por cuanto está demostrado que el público tiene más dificultades para “entender” músicas que escucha por primera vez, sobre todo cuando está acostumbrado a que se le ofrezcan, una y otra vez, programas que conoce de memoria.

El hecho de que las obras sean canciones de concierto, viene a demostrar que el repertorio español no está huérfano de estas manifestaciones artísticas, aunque no sean programadas con la frecuencia que merecen. Hay que agradecer, por tanto, a los organizadores el planteamiento de este recital y a los intérpretes su puesta en pie.

María Zapata mostró una voz potente, afinada y equilibrada en todos los registros. Aurelio Viribay, por su parte, acompañó con la discreción que requiere esta especialidad musical y solventó con expresividad los momentos que las partituras interpretadas piden un auténtico pianista de concierto.

En conjunto, tres conciertos interesantes, muy interesantes, que ofrecieron un amplio panorama de música cervantina; que fueron aplaudidos por un público no conocedor de estas obras. Si tuviera que destacar alguna de las páginas interpretadas citaría las Cervantinas de la compositores castellonense Matilde Salvador, no sólo por el interés de las propias canciones, sino porque no suele ofrecérsenos la oportunidad de escuchar el ciclo completo.

Un último detalle a destacar, la breve presentación de cada obra por parte de los intérpretes, ayuda mucho a los oyentes a situar la obra en su época y estilo. Esta práctica debería ser más frecuente en recitales que presentan programas como los reseñados.

Vidal Hernando.

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