lunes, 3 de octubre de 2016

DON QUIJOTE SIN PALABRAS.



Don Quijote. Pantomima en danza descriptiva. Coreografía-realización de la estampa original de Manuel Rosado. Música: Walter Niemann y Odin Kaban.  Intérpretes: Darío Signo y Elisa Forcano. Director de escena:  Alberto Trijueque. Dirección y adaptación musical: Germán Labrador. Escenografía y vestuario: Paula Castellano. UAM. Salón de actos de la Facultad de Formación del Profesorado. 30 de septiembre de 2016.


La pantomima es un género teatral hoy desconocido del público, a pesar de que en las primeras décadas de la pasada centuria tuvo una aceptable popularidad. La esencia de la pantomima consiste en prescindir de la palabra para contar una historia (normalmente breve) aunque en ocasiones se ayude de elementos adicionales que encauzan la atención y procuran la comprensión del público. Estos elementos auxiliares pueden ser gráficos (algunas palabras escritas en un telón o proyectadas cuando la técnica lo permitía, algún objeto…) pero la fuente auxiliar indispensable es la música que ayuda a recrear ambientes, situaciones y aún a provocar emociones. Vestuario y decoración son ayudas también, pero, en cualquier caso, la esencia de la pantomima es el gesto, el ademán, la expresión corporal, sin llegar al baile o a la danza.

En el teatro, la pantomima se ha practicado tanto integrada en obras de otros géneros como en trabajos con entidad propia. Este es el caso de Don Quijote, pantomima en danza descriptiva. acercamiento de Manuel Rosado a la figura de Don Quijote y en ciertos momentos a su peripecia. El espectáculo incorpora música Walter Niemann (1876-1953), compositor alemán, autor de casi doscientas obras, casi todas para piano que no son conocidas. De este músico se emplean seis de sus partituras que han sido arregladas para piano, violín y flauta por Germán Labrador. Son músicas de carácter amable, romántico y expresivo que en algunos momentos nos ha recordado pentagramas de Chaikovsky. A ellas se une la realización musical electrónica, opuesta a la sonoridad de Niemann, del compositor electrónico Odin Kaban, que apoya el cuarto de los cinco movimientos de la pantomima.

Estos cinco movimientos cuyos títulos (La lectura, Pequeño dúo con Dulcinea, Preparación a la batalla, La batalla y Apoteosis final) pretenden orientar al espectador sobre lo que está viendo, que no es otra cosa que recrear episodios de la vida y aventuras del héroe cervantino y ostrar distintos estados de ánimo en su relación con Dulcinea.

La interpretación de Darío Signo y Elisa Forcano fue sencillamente excelente. Sus gestos, ricos, variados y emocionantes, interesaron al público desde el primer momento. Quizá cada uno vio sobre la escena detalles muy concretos de la peripecia quijotesca. según su particular conocimiento de la novela, pero creo que  no era objeto de la pantomima “contar” el Quijote, sino trasmitir las emociones y sentimientos que hay en él: amor, desesperación, cariño, imaginación, aventura, ensueño, decadencia, alegría, miedo … Y esto sí lo demostraron ambos intérpretes sobre las tablas. Debo señalar el enorme esfuerzo físico y de concentración que supone dar vida a esta pantomima.

En resumen, un espectáculo intenso, atractivo, novedoso, que no estaría mal que fuera visto por otras personas. El esfuerzo para montarlo merece que así ocurra.

Vidal Hernando.

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