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martes, 14 de abril de 2026

Zarzuela. El prodigio de La Sagra.

 

Como viene siendo habitual, en el Ciclo de Grandes Autores e Intérpretes del Música, que organiza la UAM (Universidad Autónoma de Madrid), y que esta temporada celebra su 53 edición, tenemos ocasión de ver y escuchar una zarzuela barroca. Se trata de un espectáculo titulado ZARZUELA MÍSTICA: SANTA JUANA DE LA CRUZ, que se basa en la comedia Santa Juana de la Cruz o El Prodigio de la Sagra, escrita por José de Cañizares en 1723.

Emilio Cotarelo, en su documentado estudio sobre la zarzuela dice de ella, que fue estrenada el 25 de diciembre de 1723, en el Corral de la Cruz; por la  compañía de José de Prado. Cotarelo la titula “comedia de música” El prodigio de la Sagra, Sor Juana de la Cruz, y recuerda que a su libretista “se le pagaron 1.500 reales; y al músico maestro (José de) San Juan, por la música, 300. Duró en escena hasta el 9 de enero siguiente”.

Partiendo del manuscrito conservado, la propuesta es la reconstrucción musical de repertorio vocal e instrumental del siglo XVIII, siguiendo el estilo y la práctica escénica de su tiempo. El resultado es una comedia de Santos que combina drama, música vocal, instrumentos históricos y elementos sobrenaturales para contar la vida de una mujer excepcional: visionaria, escritora, líder espiritual y figura clave del primer misticismo castellano. La estructura sigue el modelo tradicional de la zarzuela barroca: alternancia de partes cantadas y habladas, personajes alegóricos, momentos cómicos, escenas solemnes y aparición de lo maravilloso. Todo ello al servicio de relato tan fascinante como poco conocido.

La figura protagonista es Santa Juana de la Cruz (1481–1534),  religiosa franciscana que ejerció como abadesa en el monasterio de Cubas de la Sagra. Sus visiones, su predicación y su influencia atrajeron a nobles, teólogos y clérigos en una época en la que las mujeres apenas tenían voz pública. Su legado escrito —sermones, relatos y textos visionarios— destaca por su fuerza simbólica, su profundidad teológica y su estilo poético, arraigado en la tradición castellana.

Serán sus intérpretes:

EXORDIUM MUSICAE

David Santacecilia, director musical

Ana Contreras, directora escénica

Ingartze Astuy, Templanza / Sor Juana

Mariví Blasco, Prudencia / San Laurel 

Lola Casariego, Fortaleza / La Gonzala Lega

María Victoria Curto, Justicia

Isabel Real, Doña Leonor Dávila

Francisco J. Sánchez, Hermano Roque Donado / Demonio

David Luque, Carlos V

Javier Moriano, Don Diego de Rojas

Vicente León, Don Luis Dávila (Orden de Alcántara)

Kaiet Medina, Don Álvaro Bazán

Concha Real Verde, Sor María Evangelista

Victoria Gullón Diego, Sor María Evangelista

Tony Cabo, Guitarra / Cristo

La producción corre a cargo del Centro Superior de Investigación y Promoción de la Música y proyecto I+D "Catálogo de Santas Vivas". Han colaborado, además: la Real Escuela Superior de Arte Dramático, Monasterio del Santo Cristo de Balaguer y Monasterio de Santa María de la Cruz de Cubas de la Sagra, Laboratorio Teatral CMP La Lavadora, Conservatorio de Amaniel y Magia Estudio.

Se ofrecerá en la Sala de Cámara, del Auditorio Nacional de Música, de Madrid, el 18 de abril de 2026, a las 19.30.

José Prieto Marugán

sábado, 31 de enero de 2026

La Edad de Plata.

 

La edad de plata.

Goyescas. Mónica Conesa (Rosario). Alejandro Roy (Fernando). Paquiro (César San Martín). Mónica Redondo (Pepa). El retablo de Maese Pedro. Don Quijote (Gerardo Bullón). Maese Pedro (Pablo García-López. Trujamán (Lidia Vinyes-Curtis). Dirección de escena, dramaturgia, escenografía e iluminación: Paco López.  Vestuario: Jesús Ruiz. Coreografía: Olga Periquet. Audiovisuales: José Carlos Nievas. Coro Titular del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid, titular del Teatro de la Zarzuela. Dirección musical: Álvaro Albiach. Teatro de la Zarzuela, 29 de enero de 2026.

La edad de plata.

Goyescas. Mónica Conesa (Rosario). Alejandro Roy (Fernando). Paquiro (César San Martín). Mónica Redondo (Pepa). El retablo de Maese Pedro. Don Quijote (Gerardo Bullón). Maese Pedro (Pablo García-López. Trujamán (Lidia Vinyes-Curtis)

Dirección de escena, dramaturgia, escenografía e iluminación: Paco López.  Vestuario: Jesús Ruiz. Coreografía: Olga Periquet. Audiovisuales: José Carlos Nievas.

Coro Titular del Teatro de la Zarzuela. Orquesta de la Comunidad de Madrid, titular del Teatro de la Zarzuela. Dirección musical: Álvaro Albiach. Teatro de la Zarzuela, 29 de enero de 2026.

Bajo  el título de “La edad de plata”, se ha presentado en el Teatro de la Zarzuela el primer espectáculo lírico del año recién estrenado. Se trata de la unión de dos obras estéticamente disímiles  en su concepción y realización. Goyescas es, como se sabe, una ópera creada a partir del éxito de unas piezas para piano, de Enrique Granados. El retablo de Maese Pedro, es una “adaptación escénica de un episodio del Quijote, para el que Falla compuso la música y un libreto del cual el propio Cervantes podía figurar como coautor. A estas obras hay que añadir pequeñas composiciones (Marcha de los vencidos y Danza de los ojos verdes), que precede a Goyescas, y Pyshé, a El retablo. Se añaden también una serie de proyecciones bélicas que, a mi juicio nada tienen que ver con las óperas mencionadas. Tampoco encuentro relación entre la historia de ambas óperas. Una es una historia de amor trágica, con muerto incluido, y la otra es la narración de un personaje novelesco que, en un momento determinado, confunde la ficción con la realidad.

Ayer salí del teatro con la sensación de que el público, que lo llenaba, tampoco entendía el sentido y la intención de lo que estaba viendo. Creo que se olvidó de posibles significados y se dedicó a disfrutar con la realización que se ofrecía. En este sentido creo que salió satisfecho de la interpretación de los solistas, que cumplieron con su deber con eficacia y solvencia. A destacar la intervención del ballet que, tanto en los solistas, como en el conjunto tuvieron una presencia importante. El coro de la casa, como viene siendo habitual, muy eficaz y “teatral”. Alguna vez hemos dicho que no se limita a cantar sino que actúa con y se mueve por el escenario con autoridad. Sin duda es uno de los grandes puntales del coliseo. La orquesta, a las órdenes del maestro Álvaro Albiach sonó bien, quizá algo elevada de volumen, lo cual hacía que los cantantes tuvieran que elevar el suyo para ser escuchados. Esa fue la impresión que me produjo, pero la escuché con gusto y satisfacción. 

En resumen, un espectáculo extraño, que no levantó pasiones en el auditorio y que, a pesar de que las obras base son cortas, me dio la impresión de que le cansó. Aplausos de cortesía.