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sábado, 14 de enero de 2023

Óperas juveniles de Chapí.

Las óperas de juventud de Ruperto Chapí.

Francisco Manuel López Gómez. Editorial Alpuerto. Madrid, 2021, 330 págs.

 

El autor de esta monografía obtuvo su doctorado en la Universidad de Castilla-La Mancha, con una tesis sobre “La ópera española en la escena madrileña (1868-1878). De ella ha entresacado la información correspondiente a las óperas firmadas por Ruperto Chapí y dadas a conocer en el periodo acotado por la investigación. Comienza el volumen con una introducción sobre el estado y evolución de la ópera en Madrid en los años anteriores a la década de 1870 y estudia la diferencia entre ópera y zarzuela, tema no siempre sencillo, que puede quedar, incluso, en un debate inútil, aunque dibuja bien las características esenciales de cada género.

Aborda luego el estudio detallado de cuatro óperas de Chapí: Las naves de Cortés (1874), La hija de Jefté (1876), La muerte de Garcilaso (1876), las tres con texto de Antonio Arnao) y Roger de Flor (1878), con libro de Mariano Capdepón. Para cada una aporta el autor detalles destacados del texto, información sobre la recepción de la obra, análisis preciso de cada número musical, además de considerar los antecedentes de cada composición, el entorno histórico en que nace, e incluso, detalles sobre la puesta en escena. Toda esta información, detallada y exhaustiva, convierte este libro en fundamental para conocer la aportación de Chapí a la creación y consolidación, nunca conseguida, de la ópera española.

El volumen añade sendas reflexiones sobre “La ópera nacional en Madrid tras Roger de Flor” y un postludio que titula “Final trágico para la ópera española”; ambos escritos muy interesantes.

Se incluyen conclusiones generales, documentos sobre cada una de las obras estudiadas, un anexo con la relación de las óperas relacionadas con la figura de Hernán Cortés, las óperas ofrecidas en el Teatro Real en su etapa histórica, los títulos de las óperas presentados a un concurso de Bellas Artes en 1873, una tabla de “leitmotiv” de Roger de Flor y una abundante bibliografía. Una muy buena información complementaria. J.P.M.

sábado, 10 de diciembre de 2022

Cesión de Documentos de la Zarzuela.

El Teatro de la Zarzuela es noticia porque ha hecho entrega al Centro de Documentación de las Artes Escénicas y de la Música (CDAEM), de un importante legado documental de producciones sonoras y audiovisuales, correspondientes a más de 40 años de actividad.

En este legado se encuentran mas de un centenar de documentos (que han ocupado 95 cajas), en los que hay ejemplos de óperas, zarzuelas, danza y conciertos celebrados en el teatro de la calle de Jovellanos. Entre ellos se encuentran verdaderas joyas, ya históricas, protagonizadas por grandes nombres de la música lírica y de la danza.

Podemos citar la presencia de grabaciones protagonizadas por primera figuras nacionales y extranjeras como:  Teresa Berganza, Renata Scotto, Pilar Lorengar, Daniela Dessi, Victoria de los Ángeles, Mirella Freni, Rugero Raimondi, Vicente Sardinero, Joan Pons, Ainhoa Arteta, Carlos Álvarez (incluido su debut en ‘La del manojo de rosas’ de Sagi en 1991), Verónica Villarroel, Alfredo Kraus, Carlos Chausson, Plácido Domingo, Barbara Hendricks, Felicity Lott, Barbara Bonney, Raina Kabaivanska, Kiri Te Kanawa, José Carreras, Luciano Pavarotti, o Pina Bausch en danza, o los grandes Enrique Morente y Manolo Sanlúcar en flamenco…

Todo este atractivo material gráfico, documental y audiovisual, será catalogado, sistematizado y digitalizado por el Centro de Documentación, y ofrecido a los estudiosos e investigadores tanto a través de su página web (https://cdaem.mcu.es/) como físicamente en su centro (C/ Alfonso XII, 3-5. Edificio B. 28014-Madrid). Posibilitará elaborar estudios e investigaciones, amén de ser adecuadamente conservado.

En lo sucesivo y a medida que obtengamos información más detallada, les iremos ofreciendo detalles de la documentación depositada.

 José Prieto Marugán.

Ana Fernández Valbuena (Dtora. CDAEM) y Daniel Bianco (Dtor. T. de la Zarzuela)

 

lunes, 21 de noviembre de 2022

Policías y ladrones. Del ruido a las nueces.

 

Policías y ladrones. Zarzuela contemporánea de Álvaro del Amo. Música de Tomás Marco.

Intérpretes:  César San Martín. Miguel Ángel Arias. Alba Chantar. César Arrieta.  María Hinojosa.

Equipo técnico: Dirección de escena: Carmen Portaceli. Escenografía y vestuario: Montse Amenós. Vestuario: Antonio Belart. Iluminación: Pedro Yagüe. Coreografía: Ferran Carvajal. Coro titular del Teatro de la Zarzuela (Dtor: Antonio Fauró). Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: José Ramón Encinar. Teatro de la Zarzuela, de Madrid, 20-11-2022.

 

Por fin hemos tenido ocasión de ver la “zarzuela contemporánea” Policias y ladrones, que, como ya hemos comentado en este mismo blog, tuvo que ser arrinconada por una huelga y por una pandemia. He de confesar que tenía mucho interés en verla, precisamente por “contemporánea”, por si hoy día, en la segunda década del siglo XXI, la zarzuela, como género musical seguía teniendo posibilidades, aunque, como es natural con un lenguaje musical y artístico distinto del que le es tradicional.  Pues bien, creo que la respuesta ha de ser afirmativa, aunque en la representación reseñada hubo protestas sonoras, abandonos y numerosos comentarios negativos de un público, entiendo que perteneciente al abono tradicional de la Zarzuela y con escasez de gente joven. Pero vayamos por partes.

Policías y ladrones es una zarzuela larga (dos horas y media de espectáculo incluido el descanso), por lo que quienes han tratado de relacionarla con el “género chico” se han precipitado. Una obra lírica con 16 números musicales, preludio y tres intermedios, no puede llamarse “género chico”, a pesar de que trate y critique “temas actuales”.

El tema es la corrupción política. Por el patio de butacas del teatro circulaba un nombre, sólo uno, como si en nuestra historia reciente no tuviéramos “corruptos” para dar y tomar, de todos los tamaños, colores y modelos. Quizá en esta línea de “zarzuelas de denuncia social”, la próxima pudiera ser una que pusiera en evidencia la tremenda fuerza que tiene la propaganda para la opinión pública, y cómo la manejan algunos colectivos.

El texto, escrito por Álvaro del Amo, prácticamente no ofrece intervenciones habladas, algo que en el mundo de la zarzuela es el elemento que cuenta la historia y desarrolla la acción dramática. En este caso, las intervenciones cantadas, “explican” lo que sucede, pero la ausencia indicada me ha llamado la atención. Casi todo el texto cantado está escrito en versos ripiosos, básicamente pareados, que dan la impresión de falta de riqueza y resultan inconvenientes. Hay momentos humorísticos, dramáticos, e incluso románticos, pero apenas están sugeridos, de modo que es difícil calificar esta producción. Incluso la “moraleja” está desdibujada; los primigenios culpables de estas corruptelas, con la propia sociedad a la cabeza, no aparecen. Dos personajes secundarios llamaron la atención del público: la Vistosa Señorita (Ana Vélez), con sus intervenciones mitineras para captar a los dos condenados para una nueva aventura política, y el Magnate Chino (Hugo Huerta), que hizo sonreír al público con su gestualidad,

La línea de canto no es, tampoco, la habitual de estos espectáculos. No es el “canto declamado” que conocemos de otras músicas, pero tampoco existen las líneas melódicas que hacen que el público sea capaz de recordar y tararear alguno de los fragmentos. Esa “línea de canto” parece que tiene una motivación: la de hacer entendible lo que dicen los solistas, algo que no siempre sucede en el teatro lírico, como de todos es sabido. Cierto es que la obra ofrece “números cerrados” (dúos, coros, un quinteto …), pero las intervenciones de los solistas no contienen los habituales momentos de brillantez vocal, ni de virtuosismo. La excepción quizá sea la de la Mujer del Presunto Implicado, interpretada por María Hinojosa, quizá para que sus escalas y gorgoritos den la imagen de frivolidad que caracteriza al personaje. 


El acompañamiento instrumental me ha parecido interesante. Hay colorido, mucho ritmo (la presencia de la percusión es constante), dinámicas (sin exagerar en el extremo más alto) y referencias a músicas que me parecieron “conocidas” (en el preludio, y en la “nana” de la cuarta parte). Incluso se dibuja un ritmo de habanera en el número en el que la Mujer del Presunto Implicado está en una playa caribeña, y hasta hay un breve y sutil recuerdo a La verbena de la Paloma, en la aparición del Magnate Chino.

El coro tiene una presencia muy notable y compleja, porque ha de intervenir “partido” en muchas ocasiones. Hay coro de presos, de policías, de próceres, de amigas…

Por otra parte, la dificultad de la partitura no está en las habituales habilidades virtuosísticas de los intérpretes, ni en las altas tesituras, sino en que esta música está alejada de la que tradicionalmente interpretan quienes se mueven en el mundo de la ópera y la zarzuela. Un par de detalles no desdeñables: la variedad rítmica del acompañamiento, y la ausencia de “doblaje” instrumental de las voces que tanto ayuda a los intérpretes.

La escenografía y el movimiento escénico funcionan a base de un elemento doblemente circular y giratorio, en el que se mueven las masas corales con una actividad brillante. Unas cadenas nos indican que estamos en la cárcel y un vistoso y veraniego vestuario no recuerdan que la acción está en el Caribe.

La interpretación me ha parecido muy correcta. Ya he mencionado que sólo la soprano María Hinojosa tiene intervenciones virtuosísticas bien resueltas. El barítono César San Martín y el bajo Miguel Ángel Arias, dieron vida a sus personajes (el Presunto Implicado y el Policía), con intensidad, buena entonación y convencimiento. La pareja joven, la soprano rondeña Alba Chantar (Hija del Policía) y el tenor venezolano César Arrieta, resolvieron sus intervenciones sin mostrar signos de dificultad.

El coro, como siempre, excelente, no sólo por la solidez de su canto, por su entonación, y por la amalgama de sus voces, sino también por su capacidad para moverse por la escena con rapidez y eficacia, incluso para ayudar a la creación de la escenofgrafía.

La orquesta brillante. Los instrumentistas, en algunos momentos muy exigidos por la partitura en ritmos y sonoridades fueron aplaudidos. Por último, Juan Ramón Encinar, coordinó todos los elementos con solvencia y eficacia, marcando todos los detalles y creando un sonido cómodo para los intérpretes.

Como resumen me atrevo a decir que la zarzuela, como género, sigue teniendo futuro. Quizá Policías y ladrones necesite de un repaso para ser vista en otras localizaciones, pero la fórmula teatral que lleva sobre las tablas 400 años puede seguir funcionando. Sólo hace falta una buena idea dramática, un buen texto tanto hablado como cantado, y una buena partitura. ¿O es que la música sinfónica o instrumental que se ha hecho más o menos recientemente, es de repertorio en nuestras salas? ¿Cuántas obras de las estrenadas en los últimos años, o de las recuperadas que nacieron en siglos pasados, han sido sólo “flor de un día”? ¿Por qué no puede seguir funcionando la zarzuela?

Vidal Hernando

(Fotos. Javier del Real. T.Zarzuela)



miércoles, 16 de noviembre de 2022

Zarzuela: Policías y ladrones.


Zarzuela contemporánea. Texto de Álvaro del Amo. Música de Tomás Marco. Estreno absoluto: 18 de noviembre de 2022, en el Teatro de la Zarzuela.

Encargo del Teatro de la Zarzuela.

 

Personajes e intérpretes principales del estreno[1].  El Presunto Implicado, padre del Hijo (César San Martín). El Policía, padre de la Hija (Miguel Ángel Arias). La Hija, novia del Hijo (Alba Chantar). El Hijo, novio de la Hija (César Arrieta). La Mujer del Presunto Implicado, cómplice de su marido (María Hinojosa). Paco, Compañero 1º, Periodista y Ángel, chófer (David Fernández “Fabu”).

La Vistosa Señorita, Periodista, Graciela y Ángel (Ana Vélez). Compañero 2º, Periodista y Ángel (Luis Pérez Sierra).  Compañero 3, Periodista y Ángel (Juan Matute). El Ruso Mafioso, Periodista y Ángel (Hugo Huerta). El Magnate Chino, Periodista, Compañero 4º, Periodista y Ángel (Carlos Canas). Camarero, Edwin, Periodista y Ángel (Armen Boricó).

 

Números musicales. Primera parte. 1 – Preludio (instrumental). 2 – Recibimiento en la cárcel. El Presunto Implicado, coro de presos y medios de comunicación (“¡Inocente! / lo veía cada día en la tele). 3 – Los hijos regresan. La Hija y El Hijo (“No te vayas / No me voy”).  4 – La mujer y las amigas. Coro de amigas, y La mujer (“No existe nada, no sabías nada”). 5 – Encuentro entre el padre y la hija. Coro de policías, el Policía, la Hija  (“¡Oh! ¡Oh! ¡Ah! ¡Ah!”).  Intermedio 1 (Instrumental).

Segunda parte. 6 – Un nuevo recluso. Coro de presos, el Presunto Implicado (“¡Oh, oh, oh, oh”!). 7 – Amantes de familias enfrentadas. El Hijo, la Hija (“Mi padre es inocente, según creo”). 8 – Los próceres se preocupan.  Coro (“Chist, chist, chist”). 9 – El criminal nunca gana, el Policía tampoco. Coro de policías, Coro de presos, el policía, (“¿Dónde termina la historia?”). Intermedio 2 (Instrumental). Tercera parte.  10 - ¿Quiénes son los responsables? El Policía, el Presunto Implicado (“¡Ellos!”). 11 - ¿Qué va a ser de nosotros? El Presunto Implicado, el Policía, la Mujer, el Hijo, la Hija (“Yo no lo pensé, no me lo advirtieron”). Intermedio 3 (Instrumental). Cuarta parte. 12 – Nuestra amiga entiende la vida. Coro de amigas, la Mujer del Presunto Implicado (“¡Qué bien se lo ha montado!”). 13 – La nana del exilio. El Hijo, la Hija (“La niña es nuestra alegría”). 14 – A nadie dejamos en la calle. Coro, el Presunto Implicado (“Aquí lo tenemos, bien guardadito”). 15 – El detective nunca se aburre. El Policía, la Mujer, la Hija, el Hijo (“Si hay que largarse al Caribe”). Final. 16 y último – Melancólica apoteosis. Coro de presos, Coro de próceres, la Mujer, el Hijo, la Hija, el Presunto Implicado, el Policía, Coro general (“¡Se hizo justicia!”).

 

Argumento. Primera parte. El Presunto Implicado ingresa en la cárcel ante la sorpresa general de los medios de comunicación y de los propios presos. Por otra parte, el Hijo del Presunto Implicado y la Hija del Policía, acaban de llegar a Madrid, desde Italia, donde han estado gracias a una beca Erasamus y donde se han comprometido. Al llegar a su casa, el Hijo se entera por su madre que su padre ha sido detenido y de que las vecinas sospechaban de su alto tren de vida. La Hija, contempla en su casa cómo su padre es felicitado por haber conseguido detener al Presunto Implicado.

Segunda parte. En la Cárcel, el Presunto Implicado es considerado como un héroe por el resto de internos. Al mismo tiempo, el Hijo y la Hija muestran su preocupación por el conflicto que han encontrado a su regreso. Ella, destaca que su Padre, el Policía, siempre ha sido un padre protector que ha intentado sustituir el cariño de la madre. El Hijo del Presunto Implicado, por el contrario cuenta que su padre siempre le ha satisfecho todos los caprichos, haciéndole vivir en un ambiente de abundancia. A pesar de las diferencias los hijos permanecen juntos

Los responsables del partido político del Presunto Implicado, están inquietos y tratan de que el encarcelamiento les afecte lo menos posible.  La Hija confiesa que se ha enamorado del Hijo del Presunto Implicado y su padre le dice que los hijos son inocentes respecto a los pecados de los padres. Confiesa también que no siempre es fácil resistir la tentación: a él mismo le ofrecieron un millón de euros para que abandonara sus investigaciones. Muestra, como prueba, el cheque que guarda y, en ese momento, sus compañeros se presentan para detenerle por haber aceptado el talón.

Tercera parte. El Presunto Implicado y el Policía se encuentran en la cárcel y se cuentan sus respectivas historias. El Presunto Implicado se siente abandonado por su hijo y muestra su solidaridad con el padre de su novia. Ambos jóvenes se plantean abandonar España.

Cuarta parte. Un año después, el Presunto Implicado y el Policía han salido de prisión y muestran un aspecto deplorable. Al Policía le han expulsado y la Mujer del Presunto Implicado se ha fugado con otro, con todo el dinero que guardaba. Los dos excarcelados se consuelan mutuamente viendo la foto de su nieta que les han hecho llegar sus Hijos desde Italia.

Aparece la Vistosa Señorita, una mujer desenvuelta que ofrece al Policía y al Presunto Implicado formar parte de un nuevo partito político llamado Pueblo Soberano, que pretende comportarse como en la antigua Grecia. El Policía y el Presunto Implicado huyen y la Vistosa Señorita es abucheada por las gentes.

En una playa caribeña la Mujer del Presunto Implicado disfruta de la vida en compañía del gordo y sesentón Ruso Mafioso. Está encantada. El Hijo y la Hija, cuidan de su bebé y expresan su deseo de volver a España. El Policía es ahora un detective que se encarga de vigilar a la Mujer del Presunto Implicado, quien, escamada, pide al Ruso Mafiosa que la lleve al Mar Báltico.

El Policía y el Presunto Implicado plantean ir a ver a su nieta. Los Próceres muestran su simpatía por los presos que han sido excarcelados. La Mujer del Presunto Implicado tiene nuevo compañero: el Magnate Chino. Mientras el Hijo, la Hija, y su hijita esperan que pase todo el revuelo, el coro final canta su esperanza de que “no todo se ha perdido”, porque este pueblo podrá disfrutar “a troche y moche” de una zarzuela como antaño disfrutaban sus antepasados.


Comentario.
Como no hemos tenido ocasión de ver esta nueva producción del Teatro de la Zarzuela, no podemos ofrecer nuestra opinión sobre ella. Por esta razón, limitamos este comentario a ofrecerles impresiones de lo que es Policía y ladrones y de las ideas y comentarios que nos proporcionan sus autores.

En primer lugar, Policías y ladrones, definida como “zarzuela contemporánea”, es un estreno absoluto, un estreno mundial, lo cual es bastante. Responde a un encargo del anterior equipo directivo del propio teatro, dirigido por Paolo Pinamonti, que la propuso a los autores allá por 2014/2015. Los autores aceptaron el reto y se lanzaron a la aventura con entusiasmo, interés y dedicación. En no demasiado tiempo, la obra estaba concluida pues iba a ser dada a conocer a finales de 2016. Pero, si  “el hombre propone y Dios dispone”, aquí quienes dispusieron fueron una huelga y una pandemia. Pero, la actual dirección del Teatro se comprometió a poner la obra en escena y aquí la tenemos.

Al margen de sus valores musicales y teatrales, que ya tendremos ocasión de comentar, Policías y ladrones es una zarzuela en toda regla: en ella se habla y se canta, tiene números musicales cerrados en los que, según el maestro Marco, podrán observarse muy diversas influencias. Trata de un tema de actualidad, presentado con humor y sarcasmo y no exento de crítica. A reserva de lo que podamos ver, quizá cabría incluirla en la “filosofía” del género chico, pues no faltan en ella “resonancias populares” destinada a un amplio sector del público. Contiene “dúos, concertantes, solos vocales, números corales, e incluso un preludio y tres intermedios. Como se ve la intención es hacer una verdadera zarzuela desde nuestro tiempo. No he pretendido, ni mucho menos, imitar las clásicas, sino mantenerme en sus coordenadas”.

Policías y ladrones fue pergeñada en estrecha colaboración entre libretista y compositor, quienes, desde el primer momento, buscaron “hacernos reír y a la vez poder distanciarnos de ciertos comportamientos que nos hacen daño como seres humanos”. A estos planteamientos coadyuva la dirección escénica de Carmen Portacelli que ha buscado “un lenguaje escénico que nos permita representar el horror de esta historia como un fuego en la noche de San Juan”, para conseguir “crear distancia con eso que nos pesa como una losa y nos avergüenza cada día”.

Hace 41 años, en 1981, se estrenó en el Teatro de la Zarzuela la que se considera la última obra del género: Fuenteovejuna, letra de José Luis Martín Descalzo y música de Manuel Moreno Buendía. Al disponer ahora de Policías y ladrones, se nos ocurre una pregunta sibilina: ¿Y si la zarzuela, como género, quisiera proponernos como solución a la temática de Policías y ladrones, el que nos comportáramos como los pueblerinos de Fuenteovejuna?

POLICÍAS Y LADRONES

Zarzuela contemporánea

Nueva producción del Teatro de la Zarzuela. Estreno absoluto.

5 funciones (Del 18 al 27 de noviembre de 2023)

 

Intérpretes principales

El Presunto Implicado, padre del Hijo (César San Martín).

El Policía, padre de la Hija (Miguel Ángel Arias).

La Hija, novia del Hijo (Alba Chantar).

El Hijo, novio de la Hija (César Arrieta).

La Mujer del Presunto Implicado, cómplice de su marido (María Hinojosa).

Equipo técnico

Dirección de escena: Carmen Portaceli

Escenografía: Montse Amenós

Vestuario: Antonio Belart

Iluminación: Pedro Yagüe

Coreografía: Ferran Carvajal

Coro titular del Teatro de la Zarzuela (Dtor: Antonio Fauró)

Orquesta de la Comunidad de Madrid

Dirección musical: José Ramón Encinar

 

Duración aproximada: Primera, segunda y tercer parte: 80 minutos.

Descanso: 15 min.

Cuarta parte y Final: 50 minutos

Función con audiodescripción y charla previa: 25 de noviembre de 2022

 Fotografías: Alfonso del Real (Teatro de la Zarzuela)

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[1] Estos y el resto de los datos han sido extraídos del Libro-programa editado por el Teatro de la Zarzuela.

martes, 8 de noviembre de 2022

Guindillas y chorizos.


Don SEBASTIÁN
.  Buenas tarde, Don Hilarión.

Don HILARIÓN.  Buenas tardes, Don Sebastián.

SEB.  ¿Qué, me lo cuenta, o no me lo cuenta?

HIL.   ¿Qué le tengo que contar? ¡No le entiendo! ¿Cómo sabe usted que quiero contarle algo?

SEB.   ¡Por Dios, Don Hilarión! ¡Si lo trae usted escrito en la faz!

HIL.   ¡Qué barbaridad! ¡Y qué pupila se gasta usted, querido amigo!

SEB.   ¡Pues claro! ¡Lo que a mí se me escape! Desde que le he visto dar la vuelta a la esquina, le he calado. Y me he dicho: “Sebastián, Don Hilarión viene deseoso de contarte algo” ¡Y algo gordo! … ¡Lo que a mí se me escabulla!

HIL.   Y, ¿cómo es usted, tan “premonitorio”?

SEB.   ¡Don Hilarión! No olvide que soy tendero casi desde que prescindí de la dentición láctea. Llevo tantos años de cara al respetable, que en cuanto veo entrar en mi tienda a una dama, sé si va a comprar algo o sólo a mirar y matar el tiempo,

HIL.   ¡Qué habilidad! No le conocía yo esa faceta. A mí no me pasa lo mismo, y mire usted que llevo en la botica casi tantos años como los que dicen que vivió Matusalén.

SEB.   Hombre, Don Hilarión, perdóneme, pero su circunstancia, que diría el filósofo, y la mía, son distintas. 

HIL.   ¡No me diga!

SEB.   Le digo. Mire usted, a mi tienda vienen muchas mujeres a ver trapos, a enterarse de lo que es moda o no, a cotillear… ¡A mirar!, solamente a mirar y sin intención alguna de dejarse los cuartos en el mostrador. A su botica, dese usted cuenta, no va nadie a mirar si están de moda los calomelanos, o los parches porosos. A usted nadie le pregunta si la penicilina es mejor que la estreptomicina y si los purgantes van mejor con el tono de piel. En su botica, los clientes entran, le dan a usted un papel escrito con letra jeroglífica, y nada más.

HIL.   ¡Cómo lo sabe usted! Ya lo dice el sainete: “Tiene razón, Don Sebastián, tiene muchísima razón”,

SEB.   Pero dejemos a un aparte las habilidades sicológicas comerciales de cada cual, y confiéseme eso tan importante que está usted ansioso por contarme.

HIL.   Pues allá va. La cosa es que al fin se canta la gloria.

SEB.   Ya, ya. Es decir, que a todo cerdo le llega…

HIL.   Hombre, Don Sebastián. No me parece que esa expresión de la sabiduría popular venga al caso con lo que quiero contarle.

SEB.   ¡Pues, cuente, hombre de Dios, cuente! ¡Y déjese de refranes, proverbios o aforismos! Y descubra el secreto, de una vez.

HIL.   Sea. Pues que dentro de ocho o diez días se estrenará la zarzuela Policías y ladrones.

SEB.   ¡Me deja usted de piedra! Ya era hora: A la tercera va la vencida, más vale tarde que nunca.

HIL.   Ahora es usted es que se ha puesto refranero.

SEB.   Es cierto, perdone. Es por el entusiasmo; cada vez que me dan una buena noticia, en lugar de dar saltos de alegría, o ponerme como unas castañuelas, me da por enjaretar dos o tres dichos populares para manifestar mi exaltación.

HIL.   Cada uno es libre… Pues sí, parece que por fin, tendremos ocasión de asistir al estreno de una nueva producción del Teatro de la Zarzuela que todo el mundo espera con ganas.

SEB.   No me extraña. El personal está ansioso por ver si hoy día la zarzuela puede continuar viva, si se puede hacer un espectáculo lírico-teatral (esto quiere decir cantado y hablado, como usted sabe) para continuar alimentando una tradición cultural con más de 400 años de historia. 

HIL.   Entiendo la inquietud del respetable. Yo también estoy nervioso y expectante. Tengo puestas muchas esperanzas en esta prueba.

SEB.   Pues tranquilícese, amigo, sosiegue ese ánimo. Verá usted como todo sale bien y esos “guindillas y chorizos” dan continuidad a los calmosos agentes de la autoridad y a los habilidosos y despreeoupados ratas de nuestros tiempos jóvenes.

HIL.   Bueno, bueno. No tengo muy claro que los personajes vayan a ser como aquellos. Más bien parece que tiene que ver con mangantes de guante blanco, con comisionistas, intermediarios o corruptos. No sé detalles, porque no he tenido ocasión de leer el libreto, pero creo que la obra va por ahí.

SEB.   O sea, siguiendo la tradición. Lo entiendo porque, y perdóneme que recurra otra vez al refranero, la estameña no confecciona al clérigo, es decir …

HIL.   Ya sé lo que quiere usted decir …

SEB.   Pues eso.

HIL.   Mire usted. Don Álvaro del Amo, es decir, el libretista, es un hombre de prestigio literario, con experiencia como guionista, novelista, dramaturgo y crítico musical. Él, junto con don Tomás Marco, el compositor, han velado las armas de esta zarzuela durante más de ocho años, teniendo que vérselas con enemigos poderosos.

SEB.   Ya me lo imagino. Velar las armas, como Don Quijote. Mire usted, Don Hilarión, le voy a confesar una cosa.  En este país estamos tan rodeados de ladrone[JPM1] s, encantadores, cantamañanas, pintamonas y vividores a costa ajena, en general, que quien más y quien menos tiene que velar sus armas y estar siempre alerta, por si los dípteros voladores, es decir las moscas.

HIL.   Pero, vamos. Ya le digo que yo tengo esperanzas.

SEB.   Veremos. ¿Y de la música? ¿Qué me puede usted decir de la música?

HIL.   ¿De la música? ¡Qué quiere que le diga! ¡Que es la combinación de los sonidos con el tiempo!

SEB.   No me tome usted el pelo. Pregunto si escucharemos romanzas, dúos, concertantes, mazurcas, valses, seguidillas … Porque, don Tomás Marco tiene fama de ser un músico, ¡cómo diría yo, “contemporáneo”. Y eso, pues que quiere que le diga… Para la zarzuela, …

HIL.   ¡Quien sabe! Lo mismo don Tomás, como usted le llama, nos sorprende. Antecedentes tenemos. Recuerde usted que la música de nuestra Verbena de la Paloma, la compuso un sesudo compositor, castellano viejo, director del Conservatorio, autor de varias óperas, digamos “densas” … Y, mire usted, por donde nos salió el salmantino … 

SEB.   Me está usted poniendo los dientes largos, y los nervios como las alabardas de los vigilantes del Palacio de Oriente. Y, otra cosa, ¿Qué es Policías y ladrones? ¿Una zarzuela, un drama, una comedia, un apropósito, una revista…?

HIL.   Pues tampoco lo sé. Los autores la han llamado “zarzuela contemporánea”. Aunque, para mí que es un “sainete”.

SEB.   ¿Y eso? ¿Por qué piensa usted que es un sainete”?

HIL.   Porque si fuera de verdad, los personajes no estarían a la luna de Valencia, sino en  el Gran Hotel de Carabanchel.

SEB.   Don Hilarión, que ese “cinco estrellas” hace tiempo que no existe.

HIL.   ¡Ah, no! ¡Quizá por eso así nos va!

SEB.   ¡No se preocupe, Don Hilarión! Recuerde que tanto va el cántaro a la fuente…

HIL.   Ya, ya, Pero ahora son de plástico…

SEB.   Y una última cuestión. Si la obra lleva escrita ocho años, y no se entrena hasta ahora, ¿les pagarán a los autores derechos “de demora”.

HIL.   ¡Ay, Don Sebastián!, ¡qué cosas tiene usted!