Buscar este blog

miércoles, 3 de marzo de 2021

Proyecto Zarza. Un paso más.

 


Amores en Zarza.  
Zarzuela de Nando López, con música de Chueca, Valverde, Serrano, Sorozábal, Chapí y Giménez.

S. Estévez. F. Fabá. M. Gago. C. García, P. Laborda. L. Maesso. Javier Martínez. G. Pareja. S. Parejo. J. Pastor. N. Pérez. D. Pérez. R. del Pino. Á. Rucas. A. Salzedo. L. Segura. N. Temine.

Dirección de escena: Rita Cosentino. Escenografía y vestuario: Elisa Sanz (AAPEEE).

Iluminación: Juanjo Llorens, Coreografía: Nuria Castejón. Orquesta de Cámara. Dirección musical y piano: Miquel Ortega. Teatro de la Zarzuela, 3 de marzo de 2021.

Los espectáculos anteriores del Proyecto Zarza se construyeron sobre la base de cuatro obras maestras del género chico (La verbena de la Paloma, La revoltosa, El dúo de La Africana y Agua, azucarillos y aguardiente). Amores en Zarza, es una zarzuela original, de nueva creación, que se debe a la pluma del novelista y dramaturgo barcelonés, Nando López. He de confesar que tenía especial interés en conocer este trabajo por lo que podría representar como modelo para construir una zarzuela de nuestro tiempo.  El resultado es que, como era de esperar, “se puede”, Amores en Zarza es una obra actual, escrita con un lenguaje moderno y propio de los jóvenes a los que va dirigida, que aborda un tema (el amor en distintas manifestaciones) que, en el fondo, es tan viejo como el mundo. Hay además, algunos guiños a la crítica social (precariedad de los trabajos) y a las dudas que se tienen en algún momento de la vida. La parte más lúdica, más divertida y entretenida viene, curiosamente, de la inclusión de algo más de una docena de fragmentos zarzueleros, escritos por autores de la talla de Chueca, Valverde, Serrano, Sorozábal, Chapí y Giménez. Fragmentos seleccionados por el director musical de la producción, Miquel Ortega, que, curiosamente, no desentonan en el conjunto del espectáculo.

 Amores en Zarza es una fiesta dinámica, entretenida, vibrante y ágil en el que destaca la entrega del conjunto de intérpretes. Los 17 chicos y chicas que dan vida a los diferentes personajes, muestran su entusiasmo y, al mismo tiempo, su profesionalidad, aunque alguno de ellos es primerizo en esto de trabajar en un escenario como el de la zarzuela. Todos ellos son intérpretes completos: cantan, bailan, hablan e interpretan con dedicación y convencimiento, en directo, sin las ayudas electrónicas en que se apoyan otros espectáculos.

El acompañamiento instrumental ha tenido que ser adaptado a un grupo de cámara formado por nueve músicos (condicionantes de la situación sanitaria), trabajo realizado por el maestro Ortega con mucha eficacia. Como la música es ligera y sin excesivas exigencias sinfónicas, el resultado es muy correcto; casi me atrevería a decir que no se echa en falta la formación habitual de la orquesta.

 

Me ha gustado el planteamiento de Rita Cosentino como directora de escena, dando a la función una gran agilidad.  Nuria Castejón, como coreógrafa, ha realizado un trabajo encomiable y Juan Llornes, ofrece en la iluminación el mismo dinamismo y variedad que el resto del equipo. En resumen, Amores en Zarza es un trabajo “coral” que cala en el público (a título de curiosidad puedo decir que todos los números musicales fueron aplaudidos). Vidal Hernando.

Fotos. Cortesía del Teatro de la Zarzuela.

 

jueves, 25 de febrero de 2021

Zarzuela. Amores en Zarza

Zarzuela de Nando López, con música de Chueca, Valverde, Serrano, Sorozábal, Chapí y Giménez.

AMORES EN ZARZA.

Nueva producción del Teatro de la Zarzuela.

Proyecto Zarza.

 10 funciones (5 escolares, 5 abiertas al público)

26 de febrero a 5 de marzo de 2021

 

Equipo artístico (por orden alfabético):

Soraya Estévez. Ferrán Fabá. María Gago. Cristina García, Pascual Laborda.

Luis Maesso.Javier Martínez. Guillermo Pareja. Sylvia Parejo.

José Pastor. Nuria Pérez. David Pérez. Raquel del Pino. Ángela Rucas.

Adrián Salzedo. Lola Segura. Nayim Temine.

 Equipo técnico:

Dirección de escena: Rita Cosentino.

Escenografía y vestuario: Elisa Sanz (AAPEEE).

Iluminación: Juanjo Llorens, Coreografía: Nuria Castejón.

Orquesta de Cámara.

Dirección musical y piano: Miquel Ortega.

 

Funciones escolares:

1 de marzo (12h) - 2 y 3 de marzo (11h) - 4 de marzo (12.30h) - 5 de marzo (11h00 ).

Funciones abiertas:

 26, 27 de febrero (19h) - 28 de febrero (12h) - 4 de marzo (19h) - 5 de marzo (19h)

 Duración del espectáculo:  90 minutos (sin pausa).

Función con audiodescripción: 27 de febrero.

Facebook, YouTube y página Web del Teatro: 2 de marzo.

  


Argumento
(según Nando López – Teatro de la Zarzuela).  Madrid, siglo XXI,  anochecer de un 15 de agosto. Un grupo de jóvenes se reúne en un parque de las afueras, dispuestos a subirse a un tren rumbo a la Latina para celebrar las fiestas de la Paloma. Sin embargo, su ánimo en este año es diferente al de otras ocasiones. Quizá porque antes de eso que llaman madurar, todo parecía ser más sencillo o, por lo menos, no tenían que enfrentarse a situaciones que ahora les provocan demasiadas dudas.

Como Mikel, que no acaba de hacerse a la idea de que su novio haya decidido irse del país; o Rebeca, que solo quiere dejar atrás la toxicidad de su historia con Julio; o Manuel, que no lleva bien que Tania le haya dejado por Sara; o Nadima y Helena, que están hartas de tener que dejarse la piel en trabajos donde les pagan poco y mal…

Pero su plan inicial de ir a la verbena, se ve alterado en el mismo momento en que comienzan a salir a la luz sus secretos y confidencias, con las que, además de acabar ciertas historias, el azar provoca que nazcan otras nuevas… Aunque quizá no sea el azar el verdadero culpable de cuanto ocurre en esta particular —y algo shakespeariana— noche de verano, sino el filtro mágico que dicen llevar consigo Tania e Indira y con el que, a pesar del escepticismo de sus amistades, acabarán enzarzando las vidas de todos...

O, al menos, haciendo posible que —si decidimos dejarnos llevar por la magia y la música— así suceda.

Números musicales.

1 – Una noche cualquiera. Pasacalle (El año pasado por agua, Chueca y Valverde).

2 – ¿Vamos a la verbena? Canción de la gitana (La alegría del batallón, Serrano).

3 – ¡Campeonas! ¡Qué partío has perdido, chiquillo! (Don Manolito, Sorozábal).

4 – Stories. Hágame usté el favor… (El año pasado por agua, Chueca y Valverde)

5 – Fake news. Sueña, que en sueño todo lograrás (Don Manolito, Sorozábal).

6 – Háblame en caló, que me emborracha (La patria chica, Chapí).

7 – Chinochilla de mi charniqué (La del manojo de rosas, Sorozábal).

8 – Tambié yo me sofoco (La boda de Luis Alonso, Giménez).

9 – Fandango instrumental (Los burladores, Sorozábal).

10 – ¿Quién es usté? (La del manojo de rosas, Sorozábal).

11 – Yo soy español (La patria chica, Chapí).

12 – Yo soy español (nueva letra) (La patria chica, Chapí).

13 – Bailar al fin podemos (El baile de Luis Alonso, Giménez),

 Comentario. El Proyecto Zarza llega a su quinto espectáculo con esa nueva producción; nueva y original que tiene como eje principal distintas formas de vivir el amor, entendido en su sentido más amplio (parejas, de uno u otro sexo, amigos …) entre jóvenes de nuestro tiempo. Las distintas historias, que se cruzan o se separan están enlazadas y propiciadas por una serie de números musicales de conocidas páginas de nuestro género chico.

Como el resto de producciones la nueva obra estará interpretada por jóvenes, de entre 18 y 30 años, que han salido de una exigente selección, en la que se han valorado las cualidades y la formación de los candidatos. De este modo, se lleva la zarzuela el público joven, a través del trabajo, entusiasta y apasionado de gente joven que ya están formando una cantera de intérpretes.

Como es habitual en estos espectáculos, al final de cada uno tendrá lugar un coloquio entre el público y los artistas. Los conocidos hasta ahora han resultado muy interesantes para unos y para otros. José Prieto Marugán.

(Fotografías: Teatro de la Zarzuela)

jueves, 4 de febrero de 2021

Luisa Fernanda, ¿Hacía falta el cine?

 

Comedia lírica en tres actos de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Música de Federico Moreno Torroba.

Yolanda Auyanet.  Rocío Ignacio. María José Suárez.  Javier Franco. Jorge de León. Didier Otaola. Dirección de escena: Davide Livermore. Escenografía: Giò Forma. Vestuario: Mariana Fracasso. Iluminación: Antonio Castro. Coreografía: Nuria Castejón. Diseño audiovisual: Pedro Chamizo. Coro titular del Teatro de la Zarzuela (Dtor. Antonio Fauró). Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: David Gómez Ramírez. Teatro de la Zarzuela, 4-2-2021.

 

A pesar de los pesares, de la pandemia y de todo lo que la rodea, el Teatro de la Zarzuela continúa ofreciendo la práctica totalidad de sus espectáculos, con todas las medidas de seguridad prescritas, y creando un lugar donde podemos volver a disfrutar de uno de los mayores placeres estéticos. Hay que agradecer a la dirección del teatro y a todo el equipo que lo forma, el esfuerzo que están realizando para que el teatro lírico pueda seguir dándonos satisfacciones.

Esta Luisa Fernanda es la que deberíamos haber visto el pasado año, pero que hubo de ser suspendida por el confinamiento. Es detalle importante porque se ha mantenido el compromiso del Teatro, no sólo con ofrecer al público uno de los títulos fundamentales del género, sino el hecho de respetar el trabajo realizado de todos cuantos intervienen.

Dicho lo anterior, vayamos a lo que hemos visto y oído. Davide Livermore, prestigioso director de escena italiano, ha colocado el histórico Cine Dore en medio del escenario donde da vueltas y más vueltas, mostrando imágenes del Madrid más céntrico: la Gran Vía, la Cibeles una Puerta del Sol ¡abarrotada!, un “autobús” de caballos. Quienes conozcan Luisa Fernanda podían esperar la Plazuela de San Javier, el Paseo de la Florida o la Fuentecilla, pero no. Por cierto, también han desaparecido casi todos los diálogos hablados, convirtiendo la “zarzuela” prácticamente en una “ópera”.  Faltó, por ejemplo, la descripción de la discusión de Aníbal con la frutera del mercado de la Cebada, esperaron en vano. Estos recortes son práctica habitual en estos tiempos, pero no me acabo de acostumbrar.  El problema de este planteamiento escénico es que las proyecciones cinematográficas desconcentran al público y desvían su atención de lo que ocurriendo en el escenario. Incluso crea situaciones extrañas, como que los protagonistas de la zarzuela, entren al cine, cambiando de registro (pasan de ser protagonistas a ser público), de manera discutible.

El elenco interpretativo fue realmente bueno en conjunto y, sobre todo, de una calidad uniforme. La soprano canaria Yolanda Auyanet, la protagonista principal, dominó el registro, cantó con mucho gusto destacando acentos y líneas expresivas. Rocío Ignacio, soprano sevillana, dio vida a una Duquesa Carolina con presencia y distinción, como pide el personaje; en lo vocal me pareció de muy buena factura, cantando su parte con ganas.  La tercera mujer en importancia fue María José Suarez, en el papel de Doña Mariana; mostró carácter, energía y una expresividad muy destacada, creando un personaje de primer nivel.

Entre los intérpretes principales, el barítono coruñés Javier Franco, que sustituyó a Juan Jesús Rodríguez, por enfermedad, encarnó a Vidal, el propietario extremeño; cantó con gusto y sencillez; sin problema en los agudos y representó su papel con toda la fuerza que le dieron los libretistas. Javier Moreno, el militar presumido fue Jorge de León, tenor tinerfeño que, al comienzo me pareció algo incómodo, pero poco a poco fue entrando en el personaje y terminó dándole un gran nivel tanto, en lo canoro como en lo interpretativo. Didier Otaola dio vida al simpático y cómico personaje de Aníbal, el idealista revolucionario, apasionado y despistado para el que Romero y Fernández-Shaw construyeron un personaje muy agradecido.

El coro, reducido por los condicionantes de la pandemia, cantó con gusto y delicadeza, como es habitual. El ballet, elegante en la mazurca, ejecutó, a mi juicio poco adecuado, baile aflamencado en el cuadro primero, que se desarrolla en la verbena madrileña de San Antonio. Ambos conjuntos se vieron constreñidos a un escaso espacio para desarrollar su intervención, a causa del gran volumen del “cine” en el escenario.

La orquesta también ha quedado reducida al tener que mantener la “distancia de seguridad”. No obstante, sus 23 integrantes, comandados por el director David Gómez Ramírez que debutaba en la Zarzuela, sonaron, a mi parecer, con más decibelios de la cuenta.

En cualquier caso, el público aplaudió con interés, incluso a la terminación de algunas intervenciones de los solistas; disfrutó con la obra cuya música conoce de sobra y llenó el teatro. Además, hay que decir que también cumplió con las normas establecidas tanto a la entrada como a la salida. 

(Fotografías: Javier del Real. Teatro de la zarzuela).

Vidal Hernando.

domingo, 31 de enero de 2021

¿Qué es zarzuela?

Parece ocioso e inútil plantear esta pregunta en España, porque todo el mundo sabe lo que es, porque cualquiera nos entiende cuando nos referimos a una zarzuela. Si, a pesar de todo, recurrimos al Diccionario de la RAE encontramos las siguientes definiciones:  1– Obra dramática y musical de origen español en que alternativamente se habla y se canta. 2 – Libreto, texto de una zarzuela. 3–Música de una zarzuela. 4–Género al que pertenecen las zarzuelas. 5– Plato consistente en varias clases de pescados y marisco condimentado con una salsa.

 Prescindamos de la quinta acepción porque aquí vamos a referirnos sólo al teatro. Podríamos discutir, incluso, sobre la cuarta acepción porque, la definición de “género” propuesta por la propia Academia Española: “6. En las artes, sobre todo en la literatura, cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras según rasgos comunes de forma y de contenido”, parece demasiado orientara hacia la literatura, cuando es evidente que en la pintura, la escultura, la música… hay variedades que pueden ser llamadas “géneros”. Pero, en fin …

 Si nos atenemos a los requerimientos del “género”, parece claro que no podemos denominar así a la zarzuela, porque siendo cierto y evidente que las obras que abarca tienen en común la forma, no ocurre lo mismo con el contenido.

 

En España, y suponemos que también en los países hispanoamericanos, tenemos la costumbre de llamar “zarzuela” a muchísimas obras que en nada se parecen en cuanto a su contenido, desarrollo, intención o estilo, es decir que responden a distintos géneros teatrales. Llamamos “zarzuela “ a La Gran Vía, que es fue definida como “revista madrileña cómico-lírica-fantástico-callejera”; a Las Leandras, “pasatiempo cómico-lírico”; a Maruxa, “égloga lírica”, a Doña Francisquita, “comedia lírica”; incluso a El loco de la guardilla, identificado como “paso que pasó en el siglo XVII” ,

 En esto de los géneros zarzueleros, los autores se han mostrado extraordinariamente generosos; Luis Iglesias de Souza, autor de un amplísimo catálogo zarzuelístico[1], contabiliza hasta ¡más de 350 denominaciones dstintas! Entre ellas hay: Apropósitos, comedias, disparates, dramas, entremeses, episodios, extravagancias, fábulas, fantasías, historias (o historietas), humoradas, juguetes, melodramas, parodias, pasatiempos, pasos (o pasillos), revistas, sainetes, viajes … Sólo como curiosidad, dejamos constancia de la denominación más larga de nuestro gran catálogo zarzuelero: corresponde a la obra Revista europea, calificada como “viaje indirecto en tren de recreo, desde las tercianeras orillas del Manzanares hasta las pintorescas riberas del Rhin y un cuarto de legua más allá, en un acto y varios descarrilamientos, en verso o cosa así, y musicalmente compuestos, original de D. Ángel Gamayo”. Si a estas denominaciones añadimos el uso de adjetivos como bufo, lírico, cómico, político, trágico … No obstante, y a pesar de la enorme variedad, con estas identificaciones podemos hacernos una idea del contenido, de la temática, de la materia de las obras y, también, de su desarrollo en el teatro.  

 Otra gran clasificación de este tipo de obras líricas tiene que ver con el tamaño. Llamamos zarzuela grande a la que se desarrolla en tres o más actos y con una importante cantidad de música; zarzuela chica es la de uno o dos actos, con cuatro o cinco números musicales de no demasiada duración. Otra gran denominación es la de “género chico”, obras en un acto, con poca música y de ambiente generalmente madrileña.

 Esta es nuestra situación. Quizá no tenga importancia porque la conocemos y estamos acostumbrados a ella. Quizá podría generarse un debate sobre el asunto, probablemente innecesario; quizá lo único que podría proponerse sería una gran distribución (comedia, drama, humorística … y alguna idea más) para adjudicarla a esas obras que sólo se llaman “zarzuela”. Quizá así podríamos orientar a quienes no las conocen lo que pueden esperar de La canción del olvido, El canastillo de fresas o La parranda.

 

Hay más zarzuelas.

A pesar del amplísimo catálogo de zarzuelas que forman nuestro patrimonio lírico-teatral[2], si nos atenemos a la estructura de las obras, según la definición del término, es decir si pensamos en obras en las que “alternativamente se habla y se canta”, debemos añadir un buen número que, están identificadas de otra manera, pero son “técnicamente” zarzuelas. Nos referimos a comedias, comedias de magia, sainete, entremeses, … en las que la presencia de la música es importante.

 Tenemos algunos ejemplos que justificarían estas adiciones. Las bodas de Camacho el Rico, están identificadas en el libreto impreso por Joachin Ibarra, en 1784, como “comedia pastoral premiada por la Villa de Madrid para representar en el Teatro de la Cruz, con motivo de los festejos públicos que executa por el feliz nacimiento de los Serenísimos Infantes Carlos y Felipe, y ajuste definitivo de la paz[3]. Su autor literario fue Juan Meléndez Valdés y el musical Pablo Esteve, nombre que figuran en el libreto.

 Esta obra nació de un concurso convocado por el Ayuntamiento de Madrid, en cuyas bases figura esta curiosa cláusula:

 5ª. Tampoco se admitirá ninguna zarzuela, ni otra especie de drama, cuya representación haya de ser cantada en el todo o en la mayor parte; pero sí aquellos en que haya coros o algunos pasajes en música diestramente acomodados a su materia.  

 Sin embargo, Las bodas de Camacho el Rico tiene música y así se dio a conocer. ¿Cómo pudo ocurrir esto? Quizá se deba a que, en el siglo XVIII, la definición oficial de zarzuela es la que aparece en el Diccionario de Autoridades: Representación dramática, a modo de comedia española, con sólo dos jornadas”. Sólo a partir de la edición del Diccionario de 1803, no encontramos una definición del término en el que aparezca la música: “Composición dramática en dos actos, parte de ella cantada”[4].  Por otra parte, tanto una como otra definición hacen referencia a la extensión en “dos actos” y la zarzuela de Valdés, Esteve se desarrolla en cinco actos.

 Un segundo ejemplo es la zarzuela en dos actos Las bodas de Camacho, escrita por Leandro Ontala y Maqueda, de la que no hay constancia de que fuera musicalizada. Lo que nos interesa de esta obra es que procede de una “comedia jocoso-seria” con el mismo título escrita por Antonio Valladares de Sotomayor, que data de 1772.  No sorprende que la zarzuela proceda de la comedia, algo que ha ocurrido con frecuencia en nuestro teatro; tampoco llama la atención que la comedia tuviera previsto en el libreto una importante cantidad de música, nueve números en total que pasaron, prácticamente sin modificaciones, a la zarzuela.  Además, estos números musicales comunes son de la suficiente entidad como para necesitar de un compositor y unos intérpretes  vocales con una mínima capacidad para cantar.

Otro ejemplo es La encantada Melisendra y Piscator de Toledo, “comedia famosa” escrita por Tomás de Añorbe y Corregel, representada el 1 de febrero de 1740 en el Teatro de la Cruz y el 29 de octubre de 1785 en el del Príncipe, ambos de Madrid. Para ella escribió Blas de Laserna ocho números musicales. Tanto el texto como la música se conservan en el Archivo Histórico del Ayuntamiento de Madrid.

 Podríamos buscar más ejemplos, pero no se trata de construir un catálogo de las comedias, sainetes, entremeses u otro tipo de teatro, al que podemos incluir en el ese gran conjunto indiscriminado que llamamos zarzuela, porque en tales obras “alternativamente se habla y se canta “.

 Quizá merezca la pena iniciar este camino que ha de darnos muchas sorpresas. Pensemos que sólo en el catálogo de Blas de Laserna contenido en la biografía escrita por José Luis Arrese[5], figuran nada menos que 109 comedias con música.

José Prieto Marugán



[1] Iglesias de Souza, Luis. El teatro lírico español. Excma. Diputación Provincial de La Coruña, 1994. 4. Vols.

 

[2] Aunque no está oficialmente cuantificado, se habla de un número de entre 10.000 y 15.000 zarzuelas, de distintas clases, estrenadas o no…

[3] Firmado en Versalles ponía fin a las hostilidades entre Gran Bretaña y España, se reconocía la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, España recuperaba Menorca y perdía Gibraltar.

[4] Sobre la evolución de la palabra “zarzuela”, en los diccionarios de la Real Academia Española, véase nuestro trabajo:

http://zarzuelerias.blogspot.com/search/label/Documentos?updated-max=2020-11-21T08:02:00%2B01:00&max-results=20&start=2&by-date=false

[5] Arrese, José Luis de (Colaboraciones de Eduardo Aunós y Julio Gómez). El músico Blas de Laserna. Biblioteca de Corellanos Ilustres. Corella, 1952.

sábado, 23 de enero de 2021

Zarzuelas. Luisa Fernanda.

Comedia lírica en tres actos, el segundo dividido en tres cuadros, en verso. Texto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw. Música de Federico Moreno Torroba. Estreno: 26 de marzo de 1932, en el Teatro Calderón, de Madrid. Acción de los dos primeros actos en Madrid, el tercero en Piedras Albas (Cáceres), Año 1868.

NUEVA PRODUCCIÓN DEL TEATRO DE LA ZARZUELA.

Equipo artístico:

Yolanda Auyanet (28 y 30; 3, 5, 7, 10, 12 y 14) y

Maite Alberola (29 y 31; 4, 6, 11 y 13).

Juan Jesús Rodríguez (28 y 30; 3, 5, 7, 10, 12 y 14) y

Javier Franco (29 y 31; 4, 6, 11 y 13).

Rocío Ignacio (28 y 30; 3, 5, 7, 10, 13 y 14) y

Leonor Bonilla (29 y 31; 4, 6, 11 y 12).

Jorge de León (28 y 30; 3, 5, 7, 10, 12 y 14) y

Alejandro del Cerro (29 y 31; 4, 6, 11 y 13)

Doña Mariana: María José Suárez. Rosita: Nuria García-Arrés.

Don Florito: Emilio Sánchez. Luis Nogales: Antonio Torres.

Aníbal: Didier Otaola. Jerónimo: Rafael Delgado.

 

Equipo técnico:

Dirección de escena: Davide Livermore,

Escenografía: Giò Forma.

Vestuario: Mariana Fracasso.

Iluminación: Antonio Castro.

Coreografía: Nuria Castejón.

Diseño audiovisual: Pedro Chamizo.

Coro titular del Teatro de la Zarzuela (Dtor. Antonio Fauró).

Orquesta de la Comunidad de Madrid.

Dirección musical: Karel Mark Chichon (28, 29, 30, 31; 6, 7, 10, 11, 12, 13 y 14 y

David Gómez Ramírez (3, 4 y 5 de febrero).

 

14 funciones

Del 28 de enero al 14 de febrero de 2001.

 

Funciones especiales:

Con audiodescripción: 6 de febrero.

Transmisión por Radio Clásica: 10 de febrero.

Duración del espectáculo: 105 minutos, sin pausa.

 

 

Personajes e intérpretes principales del estreno. Luisa Fernanda, soprano (Selica Pérez Carpio). Duquesa Carolina, camarera de la reina y monárquica, soprano (Laura Nieto). Mariana, posadera, actriz con parte cantada (Ramona Galindo). Rosita, encargada de un taller de costura, soprano (Soledad Escrich). Vidal Hernando, hacendado extremeño, barítono (Emilio Sagi Barba). Javier, coronel de húsares, tenor (Faustino Arregui). Aníbal, mozo de la posada, actor con parte cantada (Manolo Hernández). Don Florito, padre de Luisa Fernanda, actor (Eduardo Marcén).

Números musicales.  Acto I.  Introducción y escena. Rosita, Mariana, Vendedor, Nogales, Carolina (“Mi madre me criaba”). Habanera. Saboyano (“Marchaba a ser soldado”). Dúo y Romanza. Javier, Mariana (“Buenos días Mariana / De este apacible rincón”). Dúo de Vidal y Luisa Fernanda (“En mi tierra extremeña”). Dúo de la flor. Carolina y Javier (“Caballero del alto plumero”). Final acto I. Luisa Fernanda, Aníbal, Nogales, Vidal, Mariana, Carolina, Javier (“Abrasado en la llama”).

Acto II. Cuadro primero. Introducción. Músicos, Vendedora, Vendedor, Mariana, Rosita, Bizco (“El soldadito no la contesta”).  Mazurca de las sombrillas. Damiselas, Pollos, Javier, Carolina (“A San Antonio”). Dúo de Vidal y Carolina (“Para comprar a un hombre”). Cuarteto y subasta. Javier, Mariana, Luisa Fernanda, Vidal, Don Florito, Carolina, Don Lucas, Hombres, Pollos, Coro (“¿Dónde está Carolina?”).

Acto II. Cuadro segundo. Romanza. Vidal, Coro (“Luché la fe por el triunfo”). Fin II acto. Luisa Fernanda. Mariana, Coro. Javier, Aníbal. Vidal. Capitán Nogales, Carolina (“¡Javier! / ¡Muera el prisionero!”).

Acto III. Introducción instrumental. Coro de vareadores. Coro, Vidal. (“Si por el rido, si por la vera”). Dúo. Coro. Aníbal, Javier. Luisa Vernanda. Mariana. Vidal (“¡Cállate, corazón!”), Fin III acto.Coro, Aníbal, Javier, Luisa Fernanda, Mariana, Vidal, (“El cerandero se ha muerto”),

Argumento. Acto I. Madrid, Plazuela de San Javier. En la escena de ambiente aparecen Carolina que atraviesa la plaza, un saboyano cantando, Aníbal que habla con Nogales sobre la futura insurrección...  Luisa Fernanda desoye los consejos que tratan de convencerla de que acepte las proposiciones de Vidal Hernando, pero la joven confiesa estar enamorada de Javier, un apuesto coronel de húsares. Javier aparece en escena, pero antes de que Luisa Fernanda pueda hablarle se dirige al palacio de la Duquesa Carolina. Es ahora Vidal Hernando quien de nuevo se declara a la protagonista. Ésta, una vez más también, le rechaza.

Aníbal comunica a Vidal que ha convencido a un militar de que participe con ellos en la revuelta que se prepara y Vidal Hernando se declara monárquico por despecho, sólo porque Javier, que es el militar aludido, es también su oponente en el amor de Luisa Fernanda.

Acto II. Se celebra la romería de San Antonio. El ambiente es festivo y las jóvenes casamenteras invocan los favores del Santo, acción a la que se unen Javier y Carolina. Las vecinas comentan la desvergüenza de la pareja y les falta tiempo para contárselo a Luisa Fernanda que intenta disimular su rabia y sus celos.

Vidal y Carolina mantienen una conversación en la que la mujer trata de atraer al hombre al bando realista. La situación es interrumpida por Luisa Fernanda que, ante la actitud de Javier hacia la Duquesa, ha aceptado a Vidal como pretendiente.

Reunidos Luisa, su padre y Vidal, aparece Javier que exige a la joven que abandone el lugar. Vidal se interpone con tanta cortesía como firmeza. El enfrentamiento culmina cuando la Duquesa Carolina subasta un baile con ella para obtener fondos para el cepillo del santo. Vidal ofrece una puja inalcanzable por ninguno de los presentes y regala el baile, con desprecio a Javier, el cual, sintiéndose humillado, le arroja el guante con arrogancia. 

Ha estallado la revolución. Todos creen que Vidal lucha por la libertad, pero él mismo aclara que lo hace por el amor de Luisa Fernanda y que aprovechará la refriega para devolver el guante a Javier. Este ha sido hecho prisionero y cuando los revolucionarios están dispuestos a agredirle, Luisa Fernanda se interpone defendiéndole. Al poco aparecen un capitán y soldados para liberar a Javier porque la revuelta ha terminado con el triunfo monárquico. Nogales es detenido.

Acto III. En la dehesa extremeña de Vidal, cerca de la frontera portuguesa, Luisa Fernanda espera su próxima boda con el hacendado extremeño, aunque continúa enamorada del coronel. Se rumorea que Javier ha resultado muerto en la batalla de Alcolea en la que han triunfado los revolucionarios. 

Vidal organiza una fiesta y en medio de la alegría aparece Aníbal que había sido enviado a Portugal para comprar el vestido de la novia, pero viene sin él, aunque le acompaña Javier. El derrotado militar, maltrecho y abatido, suplica a Luisa Fernanda que le perdone. Ella lo rechaza con timidez pero Vidal advierte que la muchacha sigue amándole y en un rasgo generoso permite que los dos jóvenes partan en pos de la felicidad.  

Comentario.  Moreno Torroba, músico, empresario en ocasiones y Presidente de la Sociedad de Autores escribió muchas obras de distintos géneros, pero es, sin duda, Luisa Fernanda, la página que le ha dado más popularidad y una de las que le proporcionó más satisfacciones.  Tanto en España como en América, esta zarzuela es constantemente bien recibida y apreciada.

Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, pareja de libretistas fundamental para la historia del género, crearon para Luisa Fernanda una serie de personajes muy bien delineados: Una madrileña humilde, leal y honrada (Luisa Fernanda), una aristócrata intrigante (la Duquesa Carolina), un soldado ambicioso (Javier), un romántico de la libertad (Nogales) y  un campesino noble, serio y formal (Vidal Hernando). Con ellos construyen una historia intensa que proporciona al músico muchas situaciones para su lucimiento. 

La verdad es que Moreno Torroba no desaprovechó estas oportunidades. Todos los números de Luisa Fernanda son conocidos y tratar de destacar los más relevantes significa reproducir casi la relación completa. Desde la bien orquestada introducción y la melancólica “Canción del saboyano” (“Marchaba a ser soldado”), cantada por todos los rincones de Madrid desde el primer día. Inmediatamente aparece la primera gran romanza, la de Javier (“De este apacible rincón de Madrid”), y dos importantes dúos: el de Vidal y Luisa Fernanda (“En mi tierra extremeña” y el de Carolina y Javier (“Caballero del alto plumero”). 

Ya en el segundo acto se escucha otro tema de ambiente, la celebérrima “Mazurca de las sombrillas”, de inspiración madrileña. El conflicto dramático vuelve en el Dúo de Carolina y Javier (“Para comprar a un hombre”), continúa con el Terceto de Luisa Fernanda, Javier y Vidal (“¡Cuánto tiempo sin verte!”) y alcanza el clímax con la “Escena de la subasta” (“Señoras y caballeros”). Una nueva romanza de Vidal (“Luché la fe por el triunfo”) prácticamente cierra el segundo acto, pues la escena de la batalla final resulta más bien pobre en comparación con el resto de la música. 

El tercer acto es más corto que los anteriores y en lo musical sólo merece destacarse el magnífico “Coro de vareadores” (“Si por el rido, si por la vera”), el Dúo de Luisa Fernanda y Javier (“Cállate, corazón”) y una última intervención coral que interpreta un tema popular (“El cerendero se ha muerto”). JPM.